lunes, 18 de agosto de 2014

VER PARA CREER

El cirujano de guerra Juan Luis Ney Sotomayor ha lanzado un grito a la humanidad ante la terrible barbarie que está presenciando en el norte de Irak. Miles de muertos. Familias entera asesinadas. Matanzas, degollamientos públicos, crucifixiones, mujeres y niños enterrados vivos, cabezas colgadas en los tendidos eléctricos… Y todo por el terror de los yihadistas de las narices, locos fanáticos que quieren imponer el Islam por la fuerza de la sangre derramada y del exterminio, por la disyuntiva injusta, cruel e inhumana de “o te conviertes a la fe del profeta o te corto la cabeza”. Tiene cojones. Yo, que conste, respeto profundamente todas las creencias siempre y cuando no inciten a la violencia ni al mal. ¿Pero alguien, en pleno siglo XXI, que esté en su sano juicio, puede creer en un Dios que quiere que las personas lo adoren a golpes de amenazas, palos y vejaciones, a base de poner cuchillos afilados al borde de la yugular? Pues si este Dios, en el que hay que creer y adorar porque si no me rajan el cuello o me pegan un tiro en la nuca, es el verdadero Dios que así lo exige y lo ordena, y con el que vamos a pasar la eternidad, debes saber, dios, que te adore tu puta madre y para ti los placeres que me corresponden de tu paraíso infecto.

Dice el doctor que lo que estos yihadistas están cometiendo es un genocidio medieval. Pero se equivoca. Es mucho más. Es una monstruosidad que la humanidad no debe ni puede permitir. El Islam, no para todos, pero sí para una inmensa mayoría de seguidores, es una religión que lleva la dictadura fanática y la guerra en su raíz originaria. En ella no vale la democracia ni las libertades. El califa es jefe de todo, jefe político, social, religioso, judicial…, y obliga a expandirse por la fuerza y no por su doctrina, ni su moral, ni por la grandeza del amor. Y esto es así. Y no sigamos engañándonos.

Ya sé que a los cristianos se les echa en cara que también en otros siglos persiguieron y cometieron atrocidades. Todavía cuesta trabajo aceptar la terrible Inquisición y las guerras santas. Pero todo el mundo sabe en verdad que el mensaje original de Jesucristo no va por ese camino. Que su enseñanza va en sentido de amar a todos y en especial a los más débiles y necesitados, que se puso del lado de los pobres y pequeñuelos, que vivió lo que dijo con absoluta coherencia, que se opuso a la violencia hasta el punto de morir perdonando a los que lo asesinaban... Su mensaje es de paz, perdón, igualdad, justicia, solidaridad, misericordia, comprensión, alegría, poner la otra mejilla y, sobre todo, amor, mucho amor, incluso a nuestros enemigos… El cristianismo pretende conquistar el mundo por la fuerza de sus valores, desde el respeto a la libertad, desde la bondad, la entrega a los demás, el servicio, la comprensión  y, más que nada, desde el amor. Ningún cristiano hoy en día, ni uno solo, estaría a favor de imponerlo por las armas. Sin embargo, muchos, muchísimos musulmanes quieren, desean, pretenden conquistarlo por la violencia, por el terror, por la crueldad, por la barbarie. Y a los hechos me remito.

Ya sé también, por último, que ante lo que está sucediendo en estos lugares del mundo no saldrán los bardenes ni las penélopes a protestar ni a firmar manifiestos de repulsa y condena. Es tanto el odio a la cultura judeocristiana que con tal de ver a judíos y cristianos (para ellos primos hermanos) hechos víctimas se ponen de parte de los verdugos, sean quienes sean. Hasta que algún día, como ya dijo el poeta Martin  Niemöller, vengan a por ellos. Y entonces será demasiado tarde. Y los bardenes tendrán que vestir chilabas y turbantes y las penélopes burkas negros y tenebrosos… O, de lo contrario, colgarán sus bellas y millonarias cabezas de una cuerda sucia mientras un almuédano llama a la oración. Ver para creer.   

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  1. LO QUE PRETENDE SATANAS ES: MATAR, ROBAR Y DESTRUIR

    “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10
    Hoy en día vemos como esta verdad bíblica se cumple en la vida de muchas personas tanto creyentes, como no creyentes; que caen en los lazos y red del engañador, del cochino ilusionista: Satanás, que mediante sus trucos, tentaciones, engaños, y astucia; logra entrar en las vidas de muchas personas para MATARLOS, ROBARLOS y DESTRUIRLOS usando sus herramientas preferidas: las drogas, alcohol, vicios, adulterio, odio, resentimiento, falta de perdón, rechazos, sentido de culpabilidad, celos, iras, contiendas, murmuración, chisme, vanidad, estas y muchas más son las armas que él utiliza para tratar de destruirnos.
    El diablo no trabaja solo, pues vemos en el libro de Apocalipsis 12:4: “y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo (Ángeles), y las arrojó sobre la tierra” la misión de estas tercera parte de Ángeles caídos o demonios, es separa al hombre de Dios para que se pierda su alma y luego llevárselas al infierno; sus objetivos principales son:
    1. MATAR: Tus sueños de una familia feliz en la paz de Dios, Tus esperanzas, Tu alma y Tu amor.

    2. ROBAR: Tu dignidad, Tu comunión con Dios por medio de entretenimientos como: la Tv, Amigos, Trabajo, Estudios. Etc. Vino a robar Tu paz, Tu salud, Tus finanzas, Tu fe, Tu confianza, Tu identidad como hijo de Dios, Tu gozo, Tu valor, Todas y cada unas de las promesas y las bendiciones que Dios tiene para ti, Satanás intenta robártelas.

    3. DESTRUIR: Tu vida espiritual, física y mental, Tu familia, Tu cuerpo con enfermedades, Tu alma con el odio, envidia, y falta de perdón, pecado; Tu sueños y Tu propósito en esta tierra. Vino a destruirnos y dejarnos en ruinas y escombro.
    Esto es lo que Satanás planea, pero ¡Todavía no ha nacido diablo ni demonio que pueda con un verdadero guerrero de Cristo!, Dios echará todos sus panes y agenda satánica al abismo. Por qué Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. (Mateo 7.24-25) Pero la destrucción vendrán para aquellos que no estén bajo la cobertura de Dios, para aquellos que se revuelcan en sus pecados y tienen por poco la palabra dada por Dios; ya que cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; Y CAYO, Y FUE GRANDE SU RUINA. (Mateo 7:26-27)
    Pensando en todo esto, el Espíritu Santo me dice que seamos sabios, que no nos apartemos de su cobertura, de la sombra del omnipotente, debemos estar sujeto a él y amándolo de corazón, orando en todo tiempo, poniéndonos las armadura de un soldado de Cristo para poder resistir el día malo, porque Dios no nos dejara ni nos desampara, el peleara por nosotros; tenemos que caminar con Cristo porque solo no podremos y si lo intentamos por nuestras propias fuerzas fuera de la voluntad de Dios la ruina será grandes. Así que amigos y hermanos no permitamos que Satanás y sus demonios lleven a cabo sus planes, luchemos por lo que es nuestro, pongámonos en la brecha y bombardeemos el mundo espiritual, hagamos guerra contra el único enemigo que tenemos. Recuerden que Dios no nos puede dar algo que él ya nos dio por que Jesús pago el precio en la cruz; ahora es trabajo tuyo y mío arrebatar lo que nos pertenece en el nombre de Jesús.

    Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
    Juan 3:16
    Guerra Avisada, No Mata Soldado y Si Lo Mata Es por Descuidado. Estamos en Guerra y no es contra tu prójimo, Es Contra: Principados, Gobernadores en las regiones celestes, Potestades y Huestes espirituales de maldad.

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