lunes, 18 de marzo de 2019

OTRA OBRA SIN ARTE CONTRA EL CRISTIANISMO

Ya cansa. Ya agota tanta irrespetuosidad y tanta irreverencia dirigidas contra la fe cristiana. Ya es vomitivo tanto odio y tanta persecución escondidos bajo el manto de la libertad de expresión. Ya fatiga que cualquier mediocre o pésimo artista para hacerse notar tenga que hacerlo a base de burlarse de las creencias de los seguidores de Jesús de Nazaret.

Siempre he considerado que ante estos ataques lo mejor es no responder. Porque salir al paso y entrar al trapo es tomar parte del juego y hacerles publicidad gratuita. Pero todo tiene un límite y la conciencia obliga.

Y ya no saben lo que hacer. Todo es mostrar con perversidad y desprecio los errores cometidos a lo largo de la Historia, no pocas veces sacándolos de contexto o juzgando con mentalidad presente mentalidades de siglos pasados. Todo es denigrar a personas y comportamientos a base de insultos. Todo es desprestigiar así sean excelentes los frutos cosechados.

Y como no pasa nada, como saben que los cristianos no respondemos a las bofetadas con bofetadas y que tenemos que perdonar no una sino setenta veces siete, pues ancha es Castilla.

Y ahora viene un grupo de teatro del malo, tan malo que son incapaces de llenar media sala con teatro del bueno, y que, para tener algo de éxito y les den subvenciones, que es lo importante, lo único que pueden hacer es aparecer, en una obra que han titulado “Dios tiene vagina”, completamente desnudos y enseñar, aparte de la celulitis, sus pubis velludos para así atraer a los calenturientos y lascivos al local, que asisten enmascarando su morbosa lujuria bajo el antifaz de que lo que ven es arte. ¿Arte? ¡Qué arte!, pornografía pura y dura disfrazada de escenificación.

Pero como saben que ni por esas se llena la sala, y puede cerrárseles alguna puerta subvencionadora con la que seguir viviendo como ricos haciendo que son pobres, a la desnudez cochambrosa les añaden lo de siempre, el ultraje y el escarnio de lo que para muchos es sagrado y trascendente. Y, hale, a ridiculizar la Semana Santa y todo lo que ello representa.

Y tras poco pensar, deciden vestirse solo las cabezas con capirotes y costales, para que de paso no se les vean huecas, y saltar una y otra vez sobre las tablas para que se les muevan y reboten las ubres, los pizarrines y los cataplines…, y así, como en la película “Malditos bastardos”, de Tarantino, hacer rugir y caer las babas de los espectadores tal y como lo hacían los nazis junto a Hitler en la sala del cine francés de Emanuelle Mimieux, viendo el filme que el miserable Goebbels proyectaba y en la que se veía a decenas de muertos abatidos a manos del francotirador alemán Fredrikc Zoller apostado en un campanario italiano.

Ya cansáis, señoras y señores del arte que no es arte y chupones del dinero que es de todos y ha sido generado a base de mucho sacrificio, esfuerzo y sudor. Ya cansáis con tanta ofensa, falta de respeto y desconsideración. Ya cansáis con tanto destruir por destruir, con tanta siembra de animadversión y rencor, con tanta manipulación de la Historia, con tanto buscar el enfrentamiento, con tanta depravación, con tanta cara dura… Con tanto ataque al cristianismo.

Y sí, lo sabemos. Ya sabemos que Dios tiene vagina, tal y como no paráis de hacérnoslo saber. Lo mismo que vuestras madres tienen pene, porque de lo contrario no hubieran engendrado tales engendros. 

miércoles, 6 de marzo de 2019

HOMBRE Y MUJER, IGUALES PERO DIFERENTES


La mujer ha salido de la penumbra de la Historia y ya es por ley igual al hombre en muchos lugares del mundo. Todo un logro que debe alegrarnos y hacer que nos sintamos orgullosos.

Ahora, la mujer tiene los mismos derechos y obligaciones que el hombre. No debe, pues, haber barreras para sus aspiraciones. Que sea lo que quiera y alcance los logros que desee. Nadie lo impida. Que vuele a los confines de los sueños, que supere todas las fronteras, que alcance las cimas más altas del universo.

Yo, que he sido testigo, en pleno siglo XXI, de la opresión a la mujer, que he visto como muchas no podían pisar un bar, ni vestir pantalones, ni cruzar la plaza a solas porque había hombres…; que he sabido del esfuerzo, la lucha y el sacrificio, en los duros tiempos del hambre, como ya he dicho en alguna otra ocasión, de mi abuela materna, analfabeta y pobre, para que sus hijas estudiaran y sacaran una carrera; que he vivido lo que es una madre dada al trabajo sin horas y de un padre amo de casa, cuando eso era de lo más indigno y despreciable… Yo, que he escrito y representado durante varios años la obra “Malos tratos” por infinidad de pueblos y ciudades, y que incluso estoy a favor de que la mujer pueda llegar algún día a ser ordenada sacerdote y tener plena voz y voto en la Iglesia… Yo, sin embargo, no puedo dejar de sentir, después de escuchar las noticias y ver el proceder de tantas mujeres que se manifiestan y gritan, que se está llegando a un extremo que en verdad no busca igualdad, sino confrontar, confundir y pretender desvestirnos de nuestra propia naturaleza para convertirnos en simple plastilina amorfa cuando no en incoloro blandiblú.  

Pienso que ante todo y por encima de las presiones e influencias que la sociedad intenta imponernos está la libertad individual y la decisión de pareja. Tampoco acepto los radicalismos de que hombre y mujer renuncien a lo que son para ser lo que no son y llegar a no conocer ni conocerse. Estoy a favor del feminismo y del masculinismo, pero en contra del machismo y del hembrismo. Porque el machismo es la dominación de la mujer por el hombre y el hembrismo la dominación del hombre por la mujer. Y machismo y hembrismo siempre acaban en sumisión cuando no en enfrentamiento, dolor, desesperación y violencia. Sin embargo, feminismo y masculinismo es todo lo contrario. El feminismo es luchar para que la mujer sea igual al hombre, sin que por ello deje de ser mujer, sin perder su propia idiosincrasia, su sentir especial, su naturaleza innata, sin masculinizarse… Y el masculinismo es desprenderse de la hombría mal entendida y dominante para unirse al feminismo y luchar junto a la mujer para que alcance la plena igualdad moral, social, política, cultural, religiosa…, sin dejar por ello de ser hombre, con sus características, sus diferencias físicas, su singularidad…, sin buscar feminizarse. Hombre y mujer iguales pero hermosamente diferentes.

Porque si no son hermosamente diferentes perderán la chispa de la vida, el cielo azul de la convivencia, la pasión más honda, el sentimiento más grandioso, el fruto más divino.

Y ya está bien de irnos a los extremos y creer que todo es acoso, violación, abuso, maltrato… Ya está bien de exagerar hasta el punto de hacer que sea un crimen un halago. Ya está bien de que mostrar cortesía sea de retrógrados; de que expresar sentimientos amorosos se catalogue de hostigamiento; de que insistir con elegancia y delicadeza para buscar trasformar el corazón del otro sea sinónimo de persecución… Ya me entienden… Dejemos al hombre cortejar, hablar, recitar versos, conquistar, enamorar, buscar un beso…, sin que se le llame abusador. Dejemos a la mujer que se embellezca, vista como quiera, sea atractiva, recite poemas, atraiga, seduzca, enamore, pretenda un beso…, sin que se le llame fulana.

Lúchese a favor de todas aquellas personas que andan en las diferentes ramas del árbol de la homosexualidad para que no sufran discriminación ni homofobia alguna. Lúchese también para que la igualdad entre hombre y mujer sea una realidad plena y absoluta. Pero dejemos, por favor, que siga habiendo hombres y mujeres que se sepan distintos, diferentes, complementarios, y que desde el respeto, desde lo íntimo, pacíficamente, sin que nadie se lo prohíba, se miren, se busquen, se atraigan, se cautiven… y disfruten de la vida, del deseo, del abrazo, de la locura, del amor eterno.


jueves, 21 de febrero de 2019

LOS POLÍTICOS... ¡QUÉ RISA!


Cuando los políticos rayan lo disparatado, la obra teatral de la política pasa a ser comedia. Y cuando caen en el absurdo, se convierte en tragedia.

Y la tragedia es una enfermedad muy grave. Trae fiebre, dolor, angustia, miedo…, y muerte.

Nuestros políticos son personas mediocres que creen que juegan con sus muñequitos a las asambleítas de colegio. Son mentirosos compulsivos. No dan confianza ninguna. Uno sabe muy bien que lo que prometen solo son fuegos artificiales que luego no se cumplen. Se venden por un plato de poder. Son tremendamente incoherentes y egoístas… Y sus armarios están llenos de chaquetas de todos los colores.

La mayoría son niñatos incongruentes, hijos e hijas de papá y mamá que no saben lo que es trabajar duro, pasar necesidades, no tener porvenir.

A ellos les importa poco que cientos de miles de jóvenes con gran preparación y carreras universitarias se tengan que ver viviendo con los padres porque no encuentran empleo o tienen que emigrar a países lejanos para poder vivir con una mínima dignidad. A ellos les da igual además si aumenta el paro, si cierran empresas, si hay quienes no tienen ni para comer, si son cada vez mayores las injusticias y más pisoteados los derechos y las leyes...  

Se insultan, se injurian, discuten…, se pelean entre ellos. Se dicen de todo, hacen como que se odian…, pero luego pactan. Y una vez hechos los pactos siempre andarán con el cuchillo escondido dentro de la manga para sacarlo en el momento preciso y acuchillarse.

Hay no pocos que son incluso peligrosos, en cuanto andan pretendiendo imponer sus ideas mediante el terror, el chantaje, la coacción y el golpe de estado.

Muchos políticos además son ciegos. Uno no puede entender que se declaren demócratas y luego apoyen dictaduras. Nadie que sea mínimamente razonable y amante de la libertad puede estar a favor de ninguna dictadura. ¡De ninguna! Ya sea de derechas, de centro o de izquierdas.

Y sin embargo, vemos cómo no son pocos los actos que se han venido haciendo y se hacen, con orgullo además, en favor de ciertos totalitarismos, como el de Cuba, China, Corea del Norte, la Rusia de Putin... ¿Por qué? ¿Por qué hay que tenerles consideración a estas dictaduras tan terribles? ¿Porque son de izquierdas? ¿Porque son comunistas…? Por contrario, cuando la dictadura es del otro extremo, entonces la oposición es tanta y tan fuerte que aquel que no se atreva a condenarla ipso facto será inmediatamente defenestrado.

Y es que hemos perdido el rumbo y el norte. Todos sabemos, por ejemplo, lo que está pasando en Venezuela, donde un dictador botarate tiene hambrienta a la mayoría de la población. (Según el diario El País, datos de ninguna dudosa procedencia, el 87% vive en la pobreza y el 61,2% en la pobreza extrema.) Un país donde un personaje bien hermoso, sin escrúpulos, manipulador, corrupto, que pretenden instaurar definitivamente un modelo autoritario marxista-populista con miles de muertos y detenidos ya a sus espaldas, que tiene comprado al ejército y a los chupasangres que le rodean, que deja correr el narcotráfico, que no respeta los derechos humanos, que sabe que la mayoría de las naciones ya ni lo reconocen como presidente y que cada vez que habla da vergüenza ajena…, se aferra al poder con uñas y dientes, sin importarle si con él se derrumba todo o así explote el país entero sobre su inmensa y rica bolsa de petróleo.

Y a todo esto viene el señor diputado de Podemos por nuestra provincia de Jaén, don Diego Cañamero, y se presenta nada menos que en el Congreso de los Diputados con una camiseta en la que se lee con claridad sobre los colores de la bandera venezolana: “Yo con Maduro”. Pues muy bien, señor mío, ya está usted tardando en irse allí con él. A que no tiene… valor.

Y esto en el Congreso de los Diputados. Si alguien hace lo mismo, no ya en las Cortes, sino en el bar de la esquina, poniendo en la camiseta: “Yo con Franco” o “Yo con tal o cual dictador de derechas”, se tiene que ir de España o largarse al país de ese tal o cual dictador de derechas tan rápido que ni se le vería el polvo.

¡Qué risa! ¡Madre mía qué risa!

Lo dicho: la obra teatral de la política ahora está en comedia. Ojalá no llegue nunca a ser tragedia.


    

martes, 5 de febrero de 2019

HAY QUE TRIUNFAR


Insisto. Lo mejor de triunfar es que te da patenten de corso para actuar en la vida. De cualquier situación saldrás airoso y exultante. Y toda tu biografía estará llena de infinitas luces y de mínimas sombras.

Si tus padres sufrieron por los tremendos disgustos que les dabas, es que ellos nunca te entendieron. Si te fue mal en la escuela porque eras un golfo y un vago, la culpa es de los maestros que no supieron pulir la joya que tenían en sus manos. Si dices sinrazones, idioteces y groserías, te reirán la gracia y te echarán incienso porque solo tu presencia ya es digna de alabanza. Si tomas, fumas, bebes, conduces…, se te perdonará todo, cosas de tu ingenio. Si vives en la incoherencia, porque dices una cosa y haces otra, los hipócritas son los demás. Si pagas con desprecios y maldades a alguien, es que algo grave te habrá hecho. Si obras con insolencia, es que los otros no son dignos de mejor trato. Si te has casado y divorciado unas cuantas veces y has tenido variadas relaciones, es que ninguna pareja supo estar a la altura de tu amor. Si alguien dijera lo más mínimo en tu contra, quedará estigmatizado hasta los huesos. Si defraudas, engañas, buscas atajos, te aprovechas…, mil aplausos porque es grandioso ser tan listo. Si haces lo que te sale…, bien hecho está. Todo permitido. Si triunfas, todo permitido. Y en tu pueblo y otros pueblos te concederán títulos, honores, nombramientos y reconocimientos a mansalva… Y todo, sencillamente, porque los genios son geniales.

Si no triunfas, te quedas en un vulgar ciudadano, servicial, currante y honrado…, lo que quieras, pero, al fin y al cabo, en muy poquita cosa.

Y luego dicen algunos moralistas que para qué esas ansias de casi todos por llegar, por ascender, por triunfar… Pues por eso, porque si te conviertes en la masa de lo ordinario y la mediocridad diaria no se te abrirán las puertas de ningún sitio, ni te invitarán a banquetes, ni te sentarás en los primeros bancos, ni obtendrás ayudas, ni te saludarán los pudientes, ni te recibirán las autoridades… Y si cometes cualquier mínimo error caerá sobre ti todo el peso del castigo. Serás nada de nada. Te indiferenciarán hasta las hormigas de tu casa… Y te morirás en un rincón, entre silencios y olvidos.    

Hay que triunfar. Sin más remedio. Hay que triunfar… Pero triunfar no es fácil. Aparte de valer hay que estar tocado, hay que tener estrella, es decir, un halo especial y mágico que haga que cualquier cerilla que enciendas parezca una hoguera inmensa, y cualquier ruido que realices aparente ser una sinfonía del mejor de los conciertos. Y aquí radica la cuestión. Las estrellas las reparten los dioses sin que sepamos muy bien el modo del sorteo, solo eso, que a unos pocos les toca mientras los demás se tocan las narices.

Hay que triunfar. Cueste lo que cueste. Insistentemente. A Dios rogando y con el mazo dando. Dicen. Sólo que algunos, la inmensa mayoría, no tienen mazo y Dios no saben dónde está.

Hay que triunfar. Yo ya lo estoy consiguiendo. Mi nombre ha salido en los créditos del final de la película que le han dedicado a los genios de Úbeda.

sábado, 19 de enero de 2019

GINÉS DE LA JARA TORRES NAVARRETE, OTRO AMIGO QUE NOS DEJA

Otro más. De nuevo la bala llegada de las sombras ha impactado en el corazón de un amigo y lo ha hecho caer contra el suelo para siempre.

Y una vez más que mi corazón ha sentido el dolor de la partida.

Insisto. Tantas ausencias van pesando. Esta soledad en la que avanzo hacia el abismo que se acerca, cansa ya demasiado. 

Ahora ha sido Ginés de la Jara Torres Navarrete, con quien tanto he compartido.

Ginés ha sido un hombre honesto, trabajador incansable, de memoria prodigiosa. Investigador de la Historia que ha dejado su vida entre legajos y silencios sin tiempo. Poco dado a las interpretaciones y a la literatura de los datos. Inteligente y apasionado. Tenaz. Orgulloso de su propio saber. Amable y servicial. Bondadoso y cordial. Autor de infinidad de artículos y de libros, entre los que destacamos la “Breve Historia de la Villa de Sabiote” y la “Historia de la Muy Ilustre Villa de Torreperogil”, de ambas villas  Cronista Oficial; así como la “Historia de Úbeda en sus documentos”. Tres grandes obras, al fin y al cabo, dedicadas a sus tres pueblos más amados. Siendo nombrado en su día “Hijo Predilecto” del primero, e “Hijo Adoptivo” de los dos segundos.

Estuve en junio de 2015 en la presentación de su libro “San Nicolás de Bari y su jurisdicción eclesiástica”. Allí compartí su alegría y su satisfacción. Allí nos dimos un abrazo de respeto y amistad. Y allí nos hicimos la fotografía que aquí presentó. También estuve a su lado, cerca de su alma, cuando estando herido de suma gravedad, inconsciente, próximo a la muerte, le acercamos a la ventana de su alcoba, al pasar por su casa la procesión conmemorativa con motivo del 500 Aniversario de su Aparición, a su Virgen, mi Virgen, nuestra Virgen de la Misericordia. Siendo testigo, pocos días después, de su recuperación más que milagrosa. De igual manera, lo he visitado, tiempo más tarde, en su propio domicilio, siendo recibido con suma amabilidad y obteniendo palabras suyas que siempre guardaré en las alforjas de las esencias inolvidables.

Y ahora ya no está. Ahora ha volado por el viento de la intangible, tras quedarse dormido, el pasado sábado, 12 de enero de 2019, bajo el sol frío del invierno, mientras yo traía del campo a mi hogar un temprano ramo de almendro ya en flor. Y es que la muerte trae vida, y en el caso de Ginés, hombre que jamás escondió su fe cristiana, muy al contrario, se enorgullecía de ello, vida en abundancia. Una vida en el más allá, donde nada más llegar se habrá puesto a dar lecciones al Señor de la Historia documentada de sus pueblos más queridos, rebatiéndole, sin duda, datos, fechas y nombres, y poniéndose de inmediato a estudiar y analizar los documentos guardados en los archivos celestes para hacer, sin prisas pero sin pausas, las genealogías completas de todos los allí presentes… Y es que no puede ser de otra manera. Si la gloria, conforme dicen, es un lugar de eterno gozo, Ginés solo puede ser dichoso si dedica el tiempo de su infinitud a conversar y escudriñar legajos que hablen del pasado para más amar el presente. En este caso, el presente sin final.

Pues eso, querido amigo, que seas feliz.  




miércoles, 9 de enero de 2019

VANIDAD DE VANIDADES



Un viejo amigo, Roque de la Torre Vegara, a quien la vida no le pagó demasiado bien y perdió un hijo entre la nieve a quien nunca encontraron, venía a mi casa de vez en cuando para hablar de las cosas de la vida.

Era un intelectual y un hombre culto que escribía con elegancia y hondura. Alguna vez lo hizo publicando en la revista IBIUT, que tanta ilusión me creaba en al alma, y en la que también tuve el honor de entrevistarlo.

Más de una vez yo le recriminaba su pereza y que no escribiera con más asiduidad. Pero él, frío y calculador, me respondía que para qué, que todos los artistas y todos los escritores en el fondo creaban sus obras por pura vanidad, pensando que con ellas pasarían a la posteridad, sin concienciarse de que la posteridad es simplemente un tiempo ridículo que no sirve para nada en cuanto el autor ya no está y su obra tan solo es materia degradable y efímera que, tarde o temprano, se esfumará también por completo en la desoladora infinitud del universo.

Y me lo recalcaba añadiendo: los cuadros de Velázquez, de Leonardo, de Van Gogh, la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, el Empire State Building, El Quijote, La Odisea, Hamlet, la Piedad de Miguel Ángel, la Venus de Milo, el Réquiem de Mozart…, todo esto, por más que busquemos engañarnos, no será más que polvo, olvido, ausencia… Todo no será más que nada (que es a la misma conclusión a la que llegó el poeta José Hierro en su Cuaderno de Nueva York: “Ahora sé que la nada lo era todo”). Agregando Roque que este planeta y este sol y esta galaxia en la que viajamos dejarán de existir algún día… ¿Cuándo? No se sabe. Pero si se sabe a ciencia cierta que todo tendrá un final. ¿De aquí a cien años, a cien millones, a diez mil millones, a cien mil millones…? Qué más da, para el muerto es lo mismo, para el muerto el tiempo es eternidad de vacío, como ya lo era antes de nacer, y todos seremos muertos, y los que queden, si quedan, vayan donde vayan, también tendrán un final, por lo que todo es mera insignificancia.

Y ahora, muchos años después del fallecimiento de mi amigo, unos astrofísicos de la Universidad de Durhman, en Reino Unido, han venido a darle la razón, tras haber publicado que la Gran Nube de Magallanes colisionará, dentro de 2.000 millones de años, con nuestra galaxia, mandando nuestro Sistema Solar fuera de la Vía Lactea, a una zona misteriosa en el espacio profundo… Y de no tener lugar este choque, lo habrá dentro de 8.000 millones con Andrómeda, cuando ya el sol, 3.000 millones antes, haya dejado incluso de existir tras haber engullido y aniquilado por completo a la Tierra.

“Y cuando todo esto ocurra, dime qué quedará de nosotros, de las obras de arte, de los libros, de los monumentos… ¿Qué quedará de lo hecho, de las medallas y los diplomas…? ¿Qué quedará, amigo Ramón?”, insistía mi amigo Roque.

“Vanidad de Vanidades, todo es vanidad”, que dice el Eclesiastés.  



miércoles, 26 de diciembre de 2018

ANTE LA NOTICIA DE LA MUERTE DE MEMÉ ALVARADO


A la caída de la tarde del pasado 25 de diciembre, me llaman de Córdoba para decirme que Bartolomé Alvarado había fallecido el día anterior.

La noticia fue un clavo en las entrañas. Y el dolor se hizo más hondo al no haber podido asistir a su entierro para decirle adiós desde el alma y rezar una oración de gratitud a Dios por todo lo mucho y bueno que hizo. Miré el reloj y marcaba las cinco y veinticinco. Lo mismo todavía me daba tiempo de ir a la iglesia. Así que me puse el chaquetón y salí a la calle al encuentro de una esquela que me informara del fatal desenlace. Pero nada encontré.

¿Un bulo entonces? ¿Tal vez habrá querido ser enterrado desde el silencio y la humildad que siempre le han caracterizado? ¿Quizá no estuviera en Úbeda y lo tengan que traer? Preguntas que al no hallar respuesta me inquietaban aún más. Entonces decidí ir al cementerio y salir de dudas. Y hasta allí me dirigí cuando ya la noche dejaba caer su manto de negra tristeza sobre las lápidas y los cipreses. Y nada, ni rastro, ni una mínima estela de luz a modo de cadena de estrellas sobre el suelo del camposanto que me llevaran a mi admirado amigo. Y así hasta hoy, que me entero por medio de Alberto Román en IDEAL, que Memé ha fallecido en Barcelona, el día 24, para irse esa noche con su muerte a cuestas para celebrar la vida que nace en un Niño pobre y humilde, sereno, delicado y santo, en Belén.

Se nos fue Memé lejos de su Úbeda, es verdad, pero con la mirada puesta siempre hacia el sur, buscando constantemente las torres y las cúpulas de una Dama que lo enamoró y le inspiró sin poderlo evitar. Y donde será su entierro, que tendrá lugar mañana, día 27, festividad nada menos que de San Juan Evangelista, el apóstol amado del Señor, y a quien él ha dado forma en determinadas ocasiones, en especial el que salió de sus manos para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Adiós querido amigo. Echaré de menos las conversaciones contigo hablando de arte, de pintura, de imaginería, de esta ciudad nuestra que tanto queremos y tanto duele. Echaré de menos las visitas a tu estudio, el sobrecogimiento ante tus tallas que tenían vida, que hablaban, que te emocionaban hasta el llanto. Echaré de menos las miradas exclamativas ante tus cuadros repletos de delicadeza, magia, misterio, realidad y profunda belleza… Echaré de menos tu sinceridad, tu educación, tu timidez de hombre grande, tu danzar de puntillas sobre las sombras que hacen daño, tu baile de sabio sobre las luces que abrazan y enamoran.

Te has ido sin hacer ruido, como ha sido toda tu vida. Sin dártelas de ser discípulo predilecto, junto a mi otro gran amigo Marcelo Góngora, del genial Francisco Palma Burgos, de tener imágenes y cuadros tuyos repartidos por diferentes ciudades y pueblos de nuestra geografía, de haber sido uno de los grandes artistas que ha dado Úbeda. Y que una vez más por cierto, no ella, sino sus gentes, no han sabido estar a la altura de tu valía y grandeza.

Dios te bendiga, amigo, y tu Virgen de la Paz te lleve en vuelo de paloma con su rama de olivo a los confines de la eternidad. Y gracias por lo mucho que me diste y diste a la revista IBIUT, que tuvo el alto honor de contar con numerosas ilustraciones tuyas que sirvieron para darle categoría y ennoblecer sus blancas páginas de libertad e independencia.

Descansa en paz y recibe un abrazo desde estos versos tan sencillos como sinceros:

                        Hicieron de tu nombre sencillez:
“Bartolomé”.
                        
 De tu apellido un signo extraordinario:
“Alvarado.”      

Honor y gloria a ti por tu creación.
Por tanto arte de luz que en ascuas brilla.
Por ese ser de siembra en el amor…                               
Tú, querido Memé, genial artista.