jueves, 18 de julio de 2019

ESCUELA ADOCTRINADORA


Nos manipulan.

Este es el mundo en que vivimos. Un mundo en el que unos cuantos mueven las fichas de la convivencia y actúan para que el resto de la población siga sus instrucciones, sirviéndose, sobre todo, del amplio campo de la enseñanza.

Saben muy bien que el ser humano es manipulable, maleable, dúctil, fácil de modelar… Basta con fijar una idea, poner en práctica la ley del embudo, crear consignas, movilizar colectivos y usar la prensa, radio y, sobre todo e insistentemente, la televisión, para que tarde o temprano todos entran al redil. Y si hay algunos que se resisten, se les etiquetan, denigran, insultan y discriminan.

Y de este modo nos usan, llevándonos por el camino marcado por esos cuantos privilegiados que se sientan alrededor de la mesa de la tabla redonda y mueven los hilos para alcanzar metas políticas, sociales, militares, comerciales, culturales, económicas… Y también religiosas, aunque estas, en la actualidad, importan muy poco porque pueden entrar en colisión y contradecir las otras líneas marcadas que por el momento interesan más conseguir.

Pero para que el éxito de la siembra sea más grandioso es conveniente contar con un campo lo más adormecido e inconexo posible, donde poder plantar las simientes que luego den una gran cosecha. Y ahí está el lavado de cerebro, las drogas, el pan y circo constantes, las subvenciones, la ruptura de la familia, el aborto como gran derecho, los divorcios a la orden día, la tiranía de los hijos, el sexo sin compromiso, la tribu cooperativista, la ideología de género… y la palabra progreso… Porque todo esto hay que envolverlo en papel brillante de progresía… y lo demás es retrógrado y reaccionario.

Y no se puede parar. Como digan de lanzar una idea al ruedo de la sociedad, démosla por conseguida. Como se nos diga “no a esto o sí a aquello”, tarde o temprano el logro llega. Si se nos dice, por poner un par de ejemplos, “no a las pieles”, vayan cerrando las peleterías, como ya de hecho ha sucedido. Y si se nos dice que hay que usar el femenino para el genérico, o en todo caso emplear ambos géneros a la vez, o inventar una tercera desinencia, ya puede la Real Academia ir cambiando la gramática. Y hasta la justicia ha de entrar por el aro, juzgando en atención, no a la igualdad, sino teniendo en cuanta raza, procedencia, clase social, profesión, religión, orientación sexual… Y se proyectaran los rostros de unos hasta el cansancio, y de otros ni sombra, según beneficie o no al proyecto que se persigue… 

Y por último, la consigna de las consignas: todo aquel o aquella que no opine igual y se atreva a exponer su parecer diferente, hay que arruinarlo en todos los sentidos. Cordón sanitario. Ni agua. Para ellos no hay democracia ni liberta de expresión que valga.

Pero para los otros sí. A todos los pertenecientes al ejército de los enseñantes que sirven para la causa y se ponen, por el interés que sea también, el uniforme específico que hace sentirse moralmente superiores, hay que alabarlos, premiarlos, subvencionarlos, alimentarlos y enriquecerlos… Y pueden decir cuanto les venga en gana porque para ellos sí hay democracia y libertad de expresión. Y si son terroristas, o separatistas, o nacionalistas, o antisistema, o populistas, o roban, o andan en la corrupción, o se inventan fundaciones o plataformas para medrar, chupar y blanquear, o son unos manifiestos hipócritas e incoherentes..., da igual, ningún mínimo cordón sanitario para ellos, al fin y al cabo son los necesarios maestros que sirven debidamente al empeño.   

Y saben muy bien lo que tienen que hacer en todo momento: a todos aquellos que no acudan a sus clases adoctrinadoras, y no aprueben sus conceptos y consignas, y no rindan la pleitesía debida a sus ideas propuestas: atacarlos sin miramientos, castigarlos, acomplejarlos y llamarlos una y otra vez, hasta la muerte si es preciso: dictadores, nazis, fachas… y criaturas repugnantes.

Y, claro, así, a ver quién es el valiente que dice de dejar de ir a la escuela.

martes, 2 de julio de 2019

SABIOTE EN EL DÍA GRANDE DE LAS ESPIGAS


Sabiote es un pueblo especial. Es uno de esos rincones únicos en donde nadie se siente ajeno. Un punto de encuentro lleno de belleza, historia y lealtades.

Pero Sabiote es, sobre todo, un espacio de convivencia. Sus habitantes son trabajadores, amables, serviciales, respetuosos… Uno de esos sitios que ha sabido conservar la unidad en la lucha por no verse destruido ni perder su idiosincrasia, la ayuda mutua, la colaboración para mejorar, la sencillez para ser más grande, el sentimiento hecho coraje para volar muy alto. 

Y más. Sabiote, pese a los vientos oscuros que buscan encenagar la vida de las familias, del bombardeo constante de la televisión basura, de la lluvia permanente de la mediocridad de los pensamientos y el frío abrasador de la incultura que no trae más que abono para la falsedad, el engaño, el desamor y la infelicidad…, es cristiano.

Todavía queda en sus gentes gran parte de la inmensa luz de la alegría de la fe desbordada a borbotones por el cáliz de la esperanza y, al fondo de todo, las semillas de la palabra viva del Evangelio heredadas por generaciones, de padres a hijos, como un valioso capital de respeto y de amor.

Por ello a nadie puede extrañarle que cuando suena la trompeta desde la torre del castillo de la autoridad para crear encajes que engrandezcan el pueblo, todos se vuelquen en la tarea común de hacerlos. Y ahí tenemos grandes cuadros donde han quedado reflejados los resultados. Ahí, por poner un ejemplo reciente, las Fiestas del Medievo; o más alejado en el tiempo: la Fiesta de las Espigas de hace veinticincos años. Fiesta que alumbró de tal manera en ofrenda de paz al Amor de los Amores que todavía perdura en el corazón de cuantos anduvimos en ella por ejemplar y bellísima.

Y lo que nos queda. Ahí tenemos también el esplendor de este día 6 de julio de 2019. Ahí tenemos a Sabiote encendido como un ascua brillando sobre la loma y los balcones que miran a los paisajes milenarios del Guadalquivir y del Guadalimar. Ahí queda este retablo adornado con tanta elegancia, finura y encanto que permanecerá imborrable en las páginas de oro de la Historia. Ahí tenemos a este cenáculo viviente, con lámparas de aceite encendidas. Ahí el altar en forma de sagrario infinito con mantel de entrega sin tiempo, para que sobre él venga Cristo a posarse en redondez de trigo y ser adorado porque nada más grande que Dios hecho Pan para no solo tenerlo cerca, palparlo y sentirlo…, sino comerlo.

Qué honor para Sabiote que Jesús, el Señor, lo haya elegido para, de manera especial, bajar de un salto de las alturas, consagrarse, convertirse en luna redonda de sol, pasear por sus calles, bendecir sus campos y no marcharse ya nunca porque se queda para siempre en lo más hondo del alma de todos cuantos lo han acompañado.  

Qué honor para los sabioteños ser testigos de este gran acontecimiento, de esta Vigilia Diocesana de Espigas con motivo del Centenario de su Adoración Nocturna. Qué honor para todos los adoradores presentes. Qué honor para la vida misma que se hace más noble y más sagrada. Y qué gran honor para mí que ante tanta grandeza me brotan estos versos salidos del fondo del corazón: 

                    Ir a Sabiote es andar
                    hacia tierra de los sueños.

                    Mas en cuanto harina y uva,
                    por milagro del misterio, 
                    se hacen cuerpo del Señor
                    sobre al altar de este pueblo,
                    se alcanza la eternidad:
                    que Sabiote ya es el cielo.

lunes, 17 de junio de 2019

"LOS PAISAJES DEL ALMA" DE ANTONIO ESPADAS SALIDO


Mi amigo Antonio Espadas Salido presenta en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago una exposición de pintura, bajo el título “Los paisajes del alma”, que fue inaugurada el pasado 12 de junio y permanecerá abierta hasta el próximo 7 de julio.

Son setenta cuadros brotados del pincel de un hombre excepcional, modelo de persona y ejemplo de entrega. Antonio tiene el don de la bondad y la sabiduría, y lleva en la sangre el ARTE con mayúsculas. Antonio escribe, actúa, hace magia, crea humor, esculpe, dibuja, ilustra… y pinta.

Y al pintar transmite la esencia de sí mismo, de ahí que sus cuadros tengan el misterio de la belleza, estén llenos de luz, estallen en colores armónicos y transmitan el sentimiento limpio que fluye de su hondura.

Cada obra, cada paisaje, cada figuración es un canto a la armonía, la delicadeza y la elegancia, pero sobre todo es una carta de Amor a Úbeda, su Úbeda querida, su Úbeda sagrada. Y esta es, en el fondo, la clave de su éxito: el que las pinceladas que Antonio da sobre el lienzo no las da con el pincel ni la espátula, sino con los labios del corazón, como quien besa a una diosa a la que no sola adora, admira y respeta, sino ama con locura.

Nadie ha pintado a Úbeda más que Antonio. Él es, por antonomasia, su más grande amante pintor, hasta el punto de que entre al artista y la dama se ha ido forjando a lo largo de los años una simbiosis que nadie podrá superar en el tiempo. Antonio la mira, y Úbeda se deja mirar. Antonio la embellece, y ella se deja embellecer. Antonio la abraza, y ella se deja abrazar. Antonio la asciende a los altares, y ella lo asciende a él dándole ánimos, ilusión y vida, larga vida.   

De ahí que nuestro artista, pese a tener 86 años, siga adelante, continúe creando, concibiendo, admirando a su Ciudad, grabándola en su interior donde soñarla para después plasmarla en la tela blanca de la infinitud y mostrárnosla, no ya como es en realidad, sino como Antonio la ve, como Antonio la siente, como Antonio la vive.

Y esto es lo que nos cala al contemplar sus cuadros, esto es lo que nos llena y admira, esto es lo que nos impresiona. Es por ello que, como genio que es, Antonio Espadas haya titulado a su obra: “Los paisajes del alma”, porque lo que nos da y nos regala no son los paisajes de Úbeda, sino, en definitiva, sus propios paisajes, en los que hay grandeza espiritual, claridad sublime, vida eterna… De ahí que incluso sus nocturnos, tan maravillosos, tengan la luminosidad, el fulgor y la lumbre capaz de incendiarnos las pupilas y ardernos el corazón hasta abrasarnos.

Gracias, querido amigo, por darnos tanto. Enhorabuena.      

sábado, 1 de junio de 2019

EL SORPRENDENTE TRIUNFO DEL GRUPO SOCIALISTA DE ANTONIA OLIVARES


Un total de 27.703 personas estaban llamadas a votar en la ciudad de Úbeda en las pasadas elecciones municipales. De ellas, 9.596 se quedaron en casa. Votos en blanco fueron 134. Y nulos, 139. El resto, 17.834, se repartieron de la siguiente manera: Iniciativa Popular Ubetense, 164 votos. Izquierda Unida Andalucía, 256 votos. Andaluces por Úbeda, 278. Podemos Úbeda, 532. VOX, 793. Ciudadanos, 850. Partido Popular, 3.470. Y Partido Socialista Obrero Español Andalucía, 11.491.

Estos datos numéricos han dado lugar a cinco concejales para el PP y nada menos que dieciséis para el Partido Socialista. El resto de las fuerzas políticas: cero concejales.

Algo sorprendente. Ni los más optimistas partidarios del socialismo ubetense pudieron en sus sueños llegar a tanto. Y menos todos los demás ubetenses llamados a las urnas. Bien es cierto que se sabía que doña Antonia Olivares Martínez las ganaría y con mayoría absoluta. Pero también es cierto que los más estudiosos del tema, en relación con elecciones anteriores, andaluzas y nacionales, daban resultados más repartidos. Algo así como once concejales para el PSOE. Cuatro para el PP. Tres para Ciudadanos. Dos para VOX. Y uno para Podemos o Izquierda Unidad.

Sin embargo, nada de eso. Casi todos los votos para el PSOE. De tal manera que los resultados han sido históricos, impresionantes, excepcionales. Y cuando estas mayorías se dan en algún sitio no cabe otra cosa que pensar que no son fruto de la casualidad, y menos si se tiene en cuenta que, al compararse con las europeas, el mismo día, el partido socialista perdía 3.431 votos, mientras todos los demás, de cuantos se presentaban en Úbeda, aumentaban ampliamente su porcentaje. Aquí, en conclusión, se ha tenido que hacer una gestión seria. Aquí se ha tenido que trabajar. Aquí se ha sudado sobre el campo de batalla de cada día. Y no desde la individualidad. Un éxito tan asombroso no puede ser fruto de la labor de una sola persona, porque cuando los que rodean al líder o a la líder son unos impresentables e ineptos, el pueblo deja de votar a la candidatura por el enfado o la aversión que les provoca los susodichos, así la encabece el genio de la lámpara.

Aquí, en definitiva, se han tenido que hacer muy bien las cosas. Y eso en nuestra ciudad no es fácil de reconocer. En Úbeda no somos de dar notas altas a nada de lo nuestro y menos mantenerlas a lo largo del tiempo. En verdad somos más dados a jugar al saque del tenis. Nos gusta elevar la pelota lo más alto posible para luego golpearla con fuerza contra el suelo. Doble mérito, pues, para el partido ganador. Triple mérito en cuanto la pelota ha sido golpeada, una vez lanzada arriba, hacia las nubes sin dejarla siquiera caer unos centímetros. Y esto se merece un cuadro, una pintura propia de la más alta escuela del Renacimiento, un monumento a la excepción.

Y no hay que darle más vueltas ni buscar más análisis a los resultados. Antonia Olivares ha trabajado y ha sabido vender su trabajo. Ha sido cercana a la gente y abierta a sus necesidades. Ha usado con maestría su mano derecha y sobre todo la izquierda. Ha sabido estar con los incrédulos y con los creyentes. Se ha esforzado en ser tolerante, sencilla y humilde. Y se ha dejado querer desde su palabra serena, su sonrisa permanente y su cara angelical, hasta el punto de ser conocida por el pueblo entero, y no desde la desconsideración, sino desde el respeto, por Toni.  

Y todo esto, unido a nuevos miembros que se han incorporado con el afán de trabajar por la Ciudad –en la que queda todavía mucho por hacer–, dejándose el alma y la piel en una campaña muy bien montada, ha hecho que le miel se ponga sobre las hojuelas y los resultados salgan exquisitos, de dulce, de caramelo.

Y como de caballeros es reconocer los hechos y ver la luz sobre las sombras, no queda otra que, como en los reinos antiguos, ponernos a disposición de quien nos va a gobernar y felicitar a la ilustre alcaldesa y su grupo de concejales. Felicitando también, pese a los resultados, al grupo Popular por aguantar bajo la tormenta sin hundirse, el barco que otros, anteriormente, dejaron haciendo aguas. Y agradecer a todos los demás grupos perdedores el esfuerzo y las ilusiones puestas, y sobre todo la generosidad y la valentía de presentarse cara al público ubetense siempre tan exigente y tan recatado que dijera Eugenio d’Ors.

Enhorabuena a todos.

miércoles, 22 de mayo de 2019

UNA SOCIEDAD INCULTA


Antonio Muñoz Molina, a quien admiro y respeto profundamente, en el documental biográfico emitido en “La 2”, el pasado domingo, dedicado a su persona, expone la siguiente reflexión: “Yo creo que la democracia, uno de los problemas de la democracia española es que no ha creado conscientemente una cultura democrática. Y una parte de la cultura democrática es la reverencia pública por el conocimiento, porque no puede haber ciudadanía ignorante. Es decir, un ciudadano no puede ser ignorante. De hecho, la educación pública, la escuela pública, se funda justo cuando se fundan los sistemas democráticos, no se funda antes. Porque en un sistema absolutista, en un sistema controlado por la Iglesia, no hace ninguna falta que la gente sepa leer y escribir... Entonces, esa conversión de España en una sociedad inculta, ha sido y es uno de los problemas más graves que tenemos.”

Y menudo problema. ¿Quién lo duda? Tan grande que puede llevarnos a la ruina total nada menos que cuarenta y pico años después de la caída del régimen franquista. Y esta vez no ya por responsabilidad de la Iglesia, a la que se quiere culpar casi siempre de todos los males, sino por la confluencia de infinidad de intereses espurios. Iglesia a la que, por cierto, habría que reconocer en justicia que gracias a ella, y a pesar de los muchos errores cometidos a lo largo de los siglos, se pudo conservar y mantener el legado de la cultura antigua y clásica, y que pese a no ser necesario tener conocimientos bajo los gobiernos absolutistas, sino todo lo contrario, ha sido creadora de un sinfín de escuelas al amparo de las parroquias y catedrales, así como de las posteriores universidades, llevadas más tarde al nuevo mundo…, y que ha enseñado sin ninguna duda a millones de personas a leer y escribir, como a él mismo, en plena dictadura, en los jesuitas y después en los salesianos.

Menudo problema, pues, este de la incultura que tenemos. Porque incultos hay que ser para no reflexionar cuando emitimos el voto a la hora de las elecciones. Cuando no hacemos una valoración de qué es lo que se quiere y qué es lo mejor para el bien de la comunidad y no el mío propio. Incultos cuando nos dejamos engañar por quienes nos han venido engañando desde que llegaron al poder. Incultos cuando elegimos la papeleta como quien es un fanático seguidor de un club de fútbol del que somos y seguiremos siendo hasta la muerte, “man que pierda”, más que robe, más que siembre miseria, más que cree una red clientelar impresentable, más que no respete las leyes ni la justicia, más que desprecie la Constitución, más que quiera acabar con la democracia…

Y ahí está la prueba. Unas cortes constituidas ayer mismo y cuyo espectáculo ha sido bochornoso, de vergüenza, de miedo. Porque si incultos somos los votantes más lo son los votados. Personas, en su mayoría, sin educación, sin formación, sin valores. Tribu repleta de vivales aprovechados, lobos con  piel de cordero, caraduras, maleducados, resentidos, sembradores de odio, falsos y mentirosos, plagiadores, partidistas, golpistas, corruptos, tribales, destructores, terroristas, vengativos, egoístas…, sin ningún amor por España, sin respeto por su asombrosa Historia, sin consideración por el Estado de Derecho, sin afecto por la convivencia, sin altura de miras para anteponer el bien común al particular interés.

Y luego nos quejamos, y luego protestamos…, y mañana lloraremos, porque en lugar de vivir mirando la amplia luz de la vida desde la libertad para tener mayor claridad de ideas y poder reflexionar mejor, nos dedicamos a mirar el hipnotizador resplandor de la pequeña pantalla de las televisiones que tan buenos programas basura presentan para hacernos cada vez más sabios y formados, más imbéciles.    

La opinión acerca de la sociedad inculta española que nos expone Antonio es irrefutable. Y temblor me da pensar qué votaremos de nuevo el próximo domingo. Vamos a ver a quiénes elegimos para las alcaldías, si ponemos a los que solo quieren gobernar para los suyos o a los que buscan hacerlo para todo el pueblo. Vamos a ver a quiénes enviamos al Parlamento Europeo, si a quienes pretenden una Europa unida, más justas, abierta, solidaria y de valores…,  o a quienes quieren llevarnos al corral de las gallinas, los burros y los borregos cercados por los muros abrasadores de las ideologías fascistas, comunistas, populistas, separatistas o extremistas.

Hoy, todavía estamos a tiempo. Mañana puede ser ya tarde.

lunes, 6 de mayo de 2019

MALA EDUCACIÓN


Con la educación pasa, como con tantas otras cosas, que hemos confundido la gimnasia con la magnesia.

Ahora, ser educado es también de fachas, rancios y retrógrados.

Si vistes con aseo y corrección no eres más que un reaccionario. Y si lo haces además con cierto estilo, un pijo despreciable.

Si cedes el paso a una mujer, un machista de libro.

Si hablas de usted, un carca.

Si te diriges a los otros con amabilidad, cortesía, prudencia y por favor…, ni te harán caso, porque te considerarán un pusilánime y una pobre persona.

Si das las gracias fácilmente, se reirán de ti.

Si respondes “de nada” te desvalorizas a ti mismo.

Si te acercas para saludar, lo considerará como signo de debilidad.

Si eres cortés con alguien y le regalas algún elogio, lo tomará como adulación merecida…

Y así andamos, envueltos cada vez más entre maleducados que no se esfuerzan en dejar de serlo, incluso tratándose de profesionales del sector servicios. 

Pero lo malo es que la mala educación trae cosas aún peores, hasta el punto de que la convivencia puede llegar a ser insoportable. La mala educación engendra:  

Desconcierto, enfado, tristeza, malhumor, recelos, odio…
Calles sucias. Jardines destrozados. Fachadas pintarrajeadas.
Destrozos, delincuencia, violencia…
Individualismo atroz.
Irresponsabilidades que alteran los ánimos.
Circulación agresiva.
Mediocridades que rebajan el nivel de las ciudades.
Orgullo, griterío, soberbia, groserías, zafiedades, ordinarieces… que fluyen y envilecen.
Desplantes, desagrados, indiferencias, desprecios… que nublan el espíritu.
Incomprensiones, inclemencias, malas caras… que embrutecen.
Incluso inmisericordias que ofenden y duelen.

Es por esto que si la cizaña de la mala educación no se corta de raíz  y se deja seguir creciendo, no acabaremos bien. El egoísmo aumentará, los comportamientos se revestirán de luz de sombras y la convivencia se hará insoportable.

Solo cabe la esperanza de que cuando se toque fondo, mugriento y maloliente, se batirán las alas de la racionalidad y el sentido común y se alzará el vuelo que llegue a la cima del civismo, los buenos modales y el respeto, logrando así una sociedad mejor, infinitamente mejor, mucho más amable, cordial, íntegra y digna. Una sociedad que hará que la vida sea menos innoble y más deseosa de ser vivida. 

martes, 23 de abril de 2019

DE ÚBEDA A MENGÍBAR

El pasado domingo, 23 de abril, en el Auditorio Municipal de Mengíbar, pronunciaba el Pregón de la Romería de la Virgen de la Cabeza. Dicho pregón comenzaba con el siguiente poema:



Vestido con la túnica más pura
me dispongo a salir en romería.
Llevo un blanco sombrero hecho de luna
y un cayado de plata evangelista.

Llevo un zurrón de versos que no pesan.
Cíngulo de humildad. Pobres sandalias.
Un corazón latiendo a dulce fiesta.
Y una medalla al cuello que me ampara. 

Salgo de aquí, del sur, de entre los cerros.
De esta ciudad de luz renacentista
con torres elevadas a los cielos
y piedras de bellezas infinitas.  

Salgo de aquí, romero hacia mí mismo.
Salgo de aquí, de Úbeda, mi pueblo,
con los ojos abriéndome el camino
y el alma transitada hacia lo eterno.

Cruzo campos de olivos y arroyuelos.
Paisajes de elegancia. Sombras claras.
Y veo venir a un ángel sobre el viento
y a Dios Amor ardiendo entre las zarzas.

Y ya me queda poco, apenas nada.
Y aunque surcan mis pasos las malezas,
campo a través y solo, no me pierdo.
Tengo el Guadalquivir por referencia.

Y al cruzarlo y bañarme en sus asombros,
al alzar la mirada, te contemplo:
ahí ya tú, Mengíbar, pueblo hermoso,
acuarela inmortal hecha de sueños.

Y hacia ti que aligero, abro mis brazos
buscando se hagan alas para el vuelo.
Quiero tenerte ya para el abrazo,
para clavarte al fondo de mi pecho.

Tres pasos más y ya, ya estoy contigo,
gozando de tu Historia tan antigua,
haciéndome atalaya en tu castillo
y león en tu escudo y en tu vida.

Y te alcanzo, y te toco, y te venero.
Ya he arribado por fin donde quería.
Ya he llegado a Mengíbar. Ya te tengo.
Ya te has quedado en mí mientras que viva.

Allí, donde partí, quedaron soles
de valor sin medida, monumentos,
calles, plazas, murallas, torreones,
iglesias, palacetes y conventos…

Igual allí, el arcángel San Miguel,
y San Juan de la Cruz, y el Nazareno,
Y una Virgen así: gota de miel.
Y un Yacente que abrasa por adentro…

Allí, en esa Úbeda que quiero,
me dejo todo ello y mucho más.
Me dejo de mi vida un libro entero
y un puñado de tierra en que enterrar. 

Pero aquí encuentro yo algo especial.
Aquí en Mengíbar hallo amor y fe,
y aromas de poesía y de amistad,
y música y respeto y sencillez.  

Y hombres y mujeres que trabajan
buscando el blanco pan de cada día.
Y luchas y sudores y esperanzas,
y llantos e ilusiones y alegrías…

Y encuentro al buen San Pedro por Patrón
junto a Santa María Magdalena.
Y a Jesús el Señor, y a San Antón.
Y encuentro sobre todo a la que es reina,

y señora y auxilio y primavera…
A la que es espiga hecha de sol,
la luz de luz, la más brillante estrella,
la dulce y celestial Madre de Dios:

¡LA VIRGEN DE LA CABEZA!