Porque es que nos hemos acostumbrado a que fiscales generales, ministros, dirigentes políticos y personal cercano al presidente del Gobierno se salten las leyes y acaben juzgados y condenados.
García Ortiz, el fiscal general, Koldo, Ábalos, Cerdán, Aldama…, Begoña, David… Todos ellos investigados y juzgados o pendientes de juicio.
Y ahora salen también a relucir Mercedes González, directora de la Guardia Civil, y Leire Díez y Marlaska…, y por si faltaba algo José Luis Rodríguez Zapatero.
Y este último después de que el juez le concediera varios días más para preparar su defensa. Algo que no entiendo. Si un juez me llama a declarar y no tengo nada que ocultar, acudo rápida y abiertamente y doy cuantas explicaciones sean necesarias. Y lo mismo si nos referimos a la procedencia de las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho. Mire, señor juez, esas joyas me fueron regaladas, o mire, las compré, o mire, me las encontré en algún sitio, o son herencia… y si el señor juez me dice que mal hecho, que hay fraude a hacienda, o que ya ha prescrito…, pues acepto el veredicto y aquí paz y después gloria.
Lo que no me cabe en la cabeza es que no haya querido responder a la procedencia de las dichosas joyas valoradas en más de un millón trescientos mil euros. Dice que necesita tiempo para poder responder a ello. ¿Cómo tiempo? ¿No será mejor decir que lo que necesita es pensar una respuesta adecuada, según orientaciones de su abogado, y después de tener todos los perfiles debidamente meditados, y todos los hilos atados, sin miedo ya a lo que sobrevenga cualquier resquicio, ir de nuevo al juez y hacérselo saber?
Porque esta es la sensación que da. Como también da muy mala espina que sus dos hijas (de las que acabo de escuchar, por cierto, que han sido imputadas hace apenas unas horas junto a la secretaria de Zapatero), tengan sendas empresas con las que han facturado un dineral. Lo que demuestra a las claras un tráfico de influencias. Lo que no me cabe duda es de que aquí la justicia no es igual para todos. Begoña se ha estado burlando del juez, el hermano de Sánchez también, Cerdán lo mismo…
Y mientras tanto, por si faltaba poco, Ábalos disfrutando de prostitutas. Que hay que tener estómago. Están locos. Aquí estamos todos locos. Y a todo esto viene el Papa y da un discurso en las cortes y le aplauden por tiempo de siete minutos, y eso que les habló de ser contrario al aborto y la eutanasia.
¿Quién entiende a estos palmeros apegados a los sillones? ¿Quién entiende a estos gobernantes mediocres que están atados a sus poltronas políticas? ¿Quién entiende a estos partidos que, estando asfixiados por la corrupción, miran más a sus propios intereses que a los intereses generales?
¿Quién entiende estos egoísmos y estas hipocresías y estas sinvergonzonerías?
Yo no.




