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Siempre he considerado que ante estos ataques lo mejor es no
responder. Porque salir al paso y entrar al trapo es tomar parte del juego y
hacerles publicidad gratuita. Pero todo tiene un límite y la conciencia obliga.
Y ya no saben lo que hacer. Todo es mostrar con perversidad y desprecio los errores cometidos a lo largo de la Historia, no pocas veces sacándolos de
contexto o juzgando con mentalidad presente mentalidades de siglos pasados.
Todo es denigrar a personas y comportamientos a base de insultos. Todo es
desprestigiar así sean excelentes los frutos cosechados.
Y como no pasa nada, como saben que los cristianos no
respondemos a las bofetadas con bofetadas y que tenemos que perdonar no una
sino setenta veces siete, pues ancha es Castilla.
Y ahora viene un grupo de teatro del malo, tan malo que son
incapaces de llenar media sala con teatro del bueno, y que, para tener algo de
éxito y les den subvenciones, que es lo importante, lo único que pueden hacer
es aparecer, en una obra que han titulado “Dios tiene vagina”, completamente
desnudos y enseñar, aparte de la celulitis, sus pubis velludos para así atraer
a los calenturientos y lascivos al local, que asisten enmascarando su morbosa
lujuria bajo el antifaz de que lo que ven es arte. ¿Arte? ¡Qué arte!,
pornografía pura y dura disfrazada de escenificación.
Pero como saben que ni por esas se llena la sala, y puede
cerrárseles alguna puerta subvencionadora con la que seguir viviendo como ricos
haciendo que son pobres, a la desnudez cochambrosa les añaden lo de siempre, el
ultraje y el escarnio de lo que para muchos es sagrado y trascendente. Y, hale,
a ridiculizar la Semana Santa y todo lo que ello representa.
Y tras poco pensar, deciden vestirse solo las cabezas con
capirotes y costales, para que de paso no se les vean huecas, y saltar una y
otra vez sobre las tablas para que se les muevan y reboten las ubres, los
pizarrines y los cataplines…, y así, como en la película “Malditos bastardos”,
de Tarantino, hacer rugir y caer las babas de los espectadores tal y como lo
hacían los nazis junto a Hitler en la sala del cine francés de Emanuelle
Mimieux, viendo el filme que el miserable Goebbels proyectaba y en la que se
veía a decenas de muertos abatidos a manos del francotirador alemán Fredrikc
Zoller apostado en un campanario italiano.
Ya cansáis, señoras y señores del arte que no es arte y
chupones del dinero que es de todos y ha sido generado a base de mucho
sacrificio, esfuerzo y sudor. Ya cansáis con tanta ofensa, falta de respeto y desconsideración.
Ya cansáis con tanto destruir por destruir, con tanta siembra de animadversión
y rencor, con tanta manipulación de la Historia, con tanto buscar el
enfrentamiento, con tanta depravación, con tanta cara dura… Con tanto ataque al
cristianismo.
Y sí, lo sabemos. Ya sabemos que Dios tiene vagina, tal y
como no paráis de hacérnoslo saber. Lo mismo que vuestras madres tienen pene,
porque de lo contrario no hubieran engendrado tales engendros.
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