Sin leer nada, apenas unos versos que llevaba escritos, ofreció un pregón que fue toda una lección magistral.
Comenzó su discurso recordando a sus muchos amigos y compañeros. Agradeció a la señora alcaldesa, Toñi Olivares, su asistencia, haciéndole ver que era un honor contar con ella, para seguir saludando a otras muchas personalidades allí presentes. Y tuvo especiales, amables y cariñosas palabras para las hermanas clarisas.
Y empezó su disertación. Como especialista que es en el evangelio de San Juan, nos fue relatando los pormenores de la última cena. Nos hizo ver que no fue una cena pascual, aunque tuviera todas las connotaciones necesarias. Nos detalló las circunstancias de por qué ese día no era festivo. José de Arimatea compra una sábana, Simón de Cirene viene del campo, Judas sale del cenáculo y los apóstoles piensan que irá a comprar alimentos, Jesús muere a la hora de ser sacrificados los corderos en el templo, la turba detiene al Maestro en plena noche, el Sanedrín se reúne, Pilato lo juzga…, es decir, algo imposible desde el punto de vista de una festividad tan estricta para los judíos…, por lo que la última cena, concluyó, fue en verdad una cena de despedida de Jesús con sus discípulos.
Luego expuso sus opiniones particulares. Habló de la necesidad de comulgar bajo las dos especies, porque es la forma real de comer la carne y beber la sangre de Cristo. Aclaró que no se debe tener una edad prefijada para poder comulgar. Recitó el prólogo del Evangelio de Juan de memoria concluyendo que era el mensaje más grandioso jamás escrito y finalizó está primera parte con unos versos sorprendentes, que hizo que el público, puesto en pie, aplaudiera largo rato con entusiasmada emoción.
A continuación, se introdujo en la festividad del Corpus propiamente dicha. Nos expuso desde cuándo arranca. Matizó el grandioso milagro que se realizó sobre la Sagrada Forma, cuando un sacerdote, dudando de la transustanciación, la alzó en la misa. De repente, la forma comenzó a sangrar. Ahora se ha analizado la sangre y resulta ser del grupo AB, muy raro entre nosotros y muy propio de los judíos. El mismo grupo sanguíneo, por cierto, que aparece también en la sábana santa de Turín.
Tuvo palabras para su padre, a quien puso de referencia en su camino. A continuación, relató los momentos más inolvidables de su vida cuando llegaba la festividad del Corpus. Lo recuerda cuando aún se celebraba en jueves, y era un día luminoso, más que el sol, profetizando que alguna vez volverá a celebrarse de nuevo en jueves. Se enorgulleció de aquel día que le dejaron llevar el gallardete de su cofradía de la Columna en plena procesión, cuando entonces no era nada ni nadie. No olvidó tampoco viéndose pasar por la calle Montiel y ver el toldo pintado por Antonio Espadas Salido, a quien, por cierto, el día anterior la ciudad le dedicó la calle en la que vivió, llamada hasta ahora del Santo Cristo, toldo en el que aparece la figura del padre del pregonero alzando la imagen de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Úbeda, rodeado de otros personajes ya inmortales. Y pidió al pueblo que ante el paso de Dios Eucaristía se vuelva a arrodillar como en ese otro tiempo recordado.
El público no parpadeaba, ni un ruido ni una tos. Y entonces, en ese gran silencio expectante, dio lectura a un último poema dedicado a Dios y a Úbeda. Los versos, llenos de lirismo, de hondura y grandiosidad, retumbaron en las paredes del templo como tambores sobre el silencio de la noche. Eran versos que recorrían las calles de Úbeda en la procesión del Corpus Christi, desde Santa María hasta Santa María de nuevo, donde se juntaban Dios y su Madre, en la figura de la Virgen de Guadalupe, para siempre. Y cuando exclamó la última estrofa: no hace falta que lo explique, que cada uno lo piense, si no es la gloria infinita haber nacido ubetense, de nuevo el público, en pie, le regaló un sonoro aplauso, de los que hacen época.
El pregón pronunciado por José Ramón ha tenido un eco sorprendente. Nada más subido a YouTube por TV10 en la tarde del pasado martes, 2 de junio, ha recibido infinidad de visitas, el teléfono no deja de tener llamadas y los mensajes de felicitación son incontables. Y hasta Eduardo Perales le ha dedicado un montaje fotográfico que aquí exponemos.
Ya ven, un pregón del Corpus Christi 2026 para la historia. Sencillamente, un pregón del Corpus excepcional.

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