jueves, 18 de diciembre de 2025

DOCE MÁRTIRES

El Arciprestazgo de Úbeda (Úbeda, Sabiote y Torreperogil), cuenta en su libro de historia, desde el pasado 13 de diciembre, con doce nuevos beatos a los que darles culto. 

 

En la catedral de Jaén tuvo lugar la ceremonia presidida por el Cardenal Prefecto para la Causa de los Santos, Marcello Semeraro, en representación del Papa León XIV. Asistieron a la celebración eucarística cerca de veinte obispos, encabezados por el de Jaén, don Sebastián Chico, alrededor de ciento cincuenta sacerdotes de toda la provincia e incluso de diócesis vecinas, autoridades militares y civiles, entre los que se encontraban numerosos alcaldes de diferentes pueblos relacionados con la vida de los mártires y más de dos mil fieles, muchos de ellos familiares de las víctimas beatificadas. 

 

Hubo momentos muy emotivos, en especial cuando se descubrió la obra pictórica de Francisco Galán con perfiles de los beatos, al tiempo que en catorce balcones del interior del templo se desplegaban grandes cartelas en las que se veían fragmentos ampliados del mencionad cuadro, llenando de fervor a todos los asistentes que, con lágrimas en los ojos y mucho amor en el corazón, aplaudieron entusiasmados por largo tiempo. 

 

Muy emotivo fue también cuando subieron al presbiterio la urna con las reliquias de algunos de los mártires beatificados, portada por cuatro sacerdotes y acompañada por familiares con velas encendidas, así como por cuatro hermanas clarisas llevando flores en especial homenaje a la única religiosa beatificada, la madre abadesa sor Isabel María Aranda Sánchez, perteneciente a la orden franciscana.

La Iglesia de la provincia de Jaén cuenta desde este día con ciento veinticuatro beatos más a los que dentro de la diócesis se les puede y debe dar culto. Fueron ciento veintiún hombres y tres mujeres creyentes que sufrieron el golpe mortal del odio ciego. La mayoría sacerdotes, dedicados a sus parroquias y a sus fieles. Los laicos también dieron ejemplo de servicio y entrega. Ellos, como nosotros ahora, fueron personas de su tiempo, con sus problemas, preocupaciones, luchas y desvelos.

 

Los doce mártires de nuestro Arciprestazgo son:

 

Juan y Vicente Rubio Sánchez, hermanos, nacidos en Frailes. Sacerdotes. Juan coadjutor de la parroquia de Santa María y Vicente párroco de La Pedriza. Ambos se hallaban juntos en Úbeda cuando los detuvieron el 20 de agosto de 1936 y llevados al cementerio donde fueron asesinados. En el trayecto se confesaron mutuamente. Tenían respectivamente 32 y 34 años. 

 

Ángel López Salazar, nacido en Baeza. Sacerdote. Detenido, fue posteriormente asesinado en el paraje del Cerro del Aire de Úbeda el 3 de diciembre de 1936. Tenía 45 años.

 

Manuel Blanco Mesa, nacido en Jaén. Sacerdote. Fue asesinado el mismo día, hora y lugar que el anteriormente mencionado, Ángel López Salazar. Tenía 56 años. 

 

José López Pérez, nacido en Sabiote. Sacerdote. Párroco en San Andrés de Baeza, ciudad donde fue detenido y mes y medio más tarde fusilado en la finca “Los Capones” de Ibros, el 3 de septiembre de 1936. Tenía 60 años. 

 

Bernardo Ruiz Cano, nacido en Úbeda. Laico. Director del periódico jiennense “El pueblo católico”. Casado con Alicia Ramírez. Tuvieron una hija nacida el 30 julio de 1936. Entonces decidieron marchar a Carchelejo, con los suegros. Detenido allí lo asesinaron dos meses después, el 24 de septiembre de 1936, en el cruce de Iznalloz con Granada tras verse obligado a cavar su propia sepultura. Tenía 27 años. 

 

José Teba Merino, nacido en Martos. Sacerdote. Párroco de San Isidoro de Úbeda y confesor de las clarisas. El 8 de agosto de 1936 fue detenido en su pueblo natal, donde ahora ejercía su ministerio, y encarcelado hasta la noche del 11 al 12 de enero de 1937 en que fue asesinado en el paraje “El Salado”, cerca de la carretera de Alcaudete. Tenía 47 años. 

 

José Pancorbo Gutiérrez, nacido en Jaén. Sacerdote. Párroco de San Isidoro de Úbeda. Encarcelado en Alcalá la Real, sufrió tormentos y suplicios inhumanos. Fue fusilado y quemado en el arroyo de Las Parras, Castillo de Locubín, junto a otros tres sacerdotes, el 12 de septiembre de 1936. Tenía 50 años.

 

Cayetano Fernández Hurtado, nacido en Ibros. Sacerdote. Coadjutor de Santa María de Úbeda. Sacado de su domicilio el 25 de agosto de 1936 y llevado ese mismo día al paraje “El Encinarejo”, donde recibió varios disparos en cabeza y pec
ho. De allí lo llevaron al cementerio ubetense. Tenía 39 años. 

 

Juan Villar de Dios, nacido en Úbeda. Sacerdote. Capellán de San Nicolás, de las Hermanitas de los Pobres y de las clarisas de su ciudad natal. Asesinado en el paraje “El Clavijo”, término de Baeza, el 7 de septiembre de 1936. Tenía 56 años. 

 

Ildefonso Vacchiano Vargas, nacido en Úbeda. Su abuelo paterno había nacido en Calabria (Italia). Sacerdote. Estaba hospedado, junto a su madre y hermana, en una casa familiar, en su ciudad natal. Ahí fue detenido y llevado a Andújar. En el kilómetro 10 de la carretera de Sierra Morena lo fusilaron el 31 de julio de 1937, arrojándolo a un barranco. Lo encontró un pastor varios días después. Tenía 41 años. 

 

Diego Rodríguez Carrascosa, nació en Castellar de Santisteban. Sacerdote. Coadjutor en Beas de Segura y capellán de la colegiata de Castellar, lugar donde el 20 de julio de 1936 lo detuvieron y encarcelaron. Fue maltratado. El 6 de noviembre de 1936 lo fusilaron en el cementerio de Torreperogil. Su cadáver presentaba cinco heridas de bala en cabeza y pecho. Tenía 65 años.  

 

Noventa años han pasado desde que estos doce beatos derramaron su sangre perdonando. La Iglesia hoy, sin intención política, los beatifica, junto a los otros ciento doce, al mantenerse firme en la creencia de que ellos, al ser mártires por la fe, viven junto a Dios y pueden interceder por todos nosotros.   

jueves, 4 de diciembre de 2025

DICIEMBRE DE NUEVO

Diciembre de nuevo. El invierno se encuentra ya a la vuelta de la esquina. El frío se mete en los huesos y el hogar abraza con su lumbre. Las cuatro velas del Adviento ya han empezado a encenderse como anuncio de una venida de siglos que está cerca. Las casas se llenan de adornos y suenan canciones de paz y de esperanza. El corazón de las personas se vuelve más humano y más solidario. Y todo nos parece más bello y hermoso… Es Navidad.

Mas para quienes ya vamos avanzando en años, cada diciembre es un poco más triste. La soledad de los días nos vuelve más introvertidos, el ruido nos altera la sangre y los dulces y los licores nos resultan menos apetitosos. Hay, eso sí, emociones reconfortantes cuando los hijos se acercan y te dan un beso, o cuando los nietos te dicen “abuelo” y ahora te suena como a abrazo eterno, cuando tiempo atrás casi te parecía un insulto. 

No hay, en verdad, demasiado interés en comprar luces y bolas de colores, en levantar el gran árbol en el salón, junto a la chimenea, por donde bajará Papa Noël en la nochebuena para dejarnos los regalos, ni enchufar el pequeño portalito con su luz roja titilando en el fondo del horno que guardas en el despacho y compraste en las tiendecitas de los mercados navideños de otra ciudad con suma ilusión en aquellos años en que la vida te parecía larguísima y aún quedaba mucho por hacer.  

 

Pero lo hacemos. Nos esforzamos por nuestros hijos y nietos. Ellos andan en la edad de la vida en la que parece que los años nunca se acabarán y todo se sobrevalora, inmersos en sus luchas de conquistas, en sus anhelos de sacar adelante a sus vástagos, en sus sueños de pasarlo bien y disfrutar. Y se alegran con cualquier regalo que les haces. Y los ves dichosos. Y, sobre todo, ves las caras emocionadas de los pequeños ante la sorpresa que les ha traído el viejo de barba blanca que todo lo hace mágico. Y sonríes, y te sientes orgulloso y, aunque te duela el alma, disimulas aceptando en tu interior que lo que tienes son achaques de la edad, fruto del peso de los días infinitos, y que has de ocultar porque lo importante ahora no eres tú, sino los demás. 

 

Y como suele pasar siempre, sin que nadie pueda evitarlo, pasará diciembre dejando atrás una estela de copas usadas, junto a botellas vacías y migajas sobre las mesas, y un cansancio entre silencios, fruto de tantas reuniones y comidas y brindis compartidos… Y ya, de vuelta, solos, cuando la casa se quede desocupada de inquietudes y gritos alocados de inocencias y las perchas vacías de abrigos y bufandas, ella y yo nos miraremos y nos resultará muy duro tener que desmontar, envolver en papeles y meter dentro de cajas de cartón los reyes y los pastores, y los ángeles y la Virgen y su esposo y el niño Jesús…, el buey y la mula, y desconectar las luces y desmontar los adornos, con la mirada puesta en el siguiente diciembre que nos parecerá lejano, lejanísimo, tan distante que creemos difícil que lo volvamos a vivir. 

 

Y todo esto no es melancolía, ni tristeza, ni amargura…, es la sinceridad de mirar de frente a la realidad y aceptarla en su justa dimensión, la de admitir que vamos de paso y que el camino tiene un final que ya vemos próximo, y que al hacer una parada y girar la vista atrás, aparte de ver, como diría el poeta, una senda que no has de volver a pisar, ves, a manera de mudos fantasmas caídos sobre la tierra, a muchos seres queridos con quienes compartiste una inmensidad de días azules y otras muchas navidades blancas.  

 

Diciembre de nuevo. Cerremos los ojos y vivamos con amor este presente que Dios todavía nos regala en este mundo. FELIZ NAVIDAD. 

martes, 18 de noviembre de 2025

KACZYNSKI Y LA SELVA

El ser humano, como decía Aristóteles, está llamado a la felicidad. Pero cada vez es más difícil conseguirla. En este mundo tan globalizado e industrializado es casi imposible. Salir a la calle es como adentrarse, insisto, en una selva, penetrar una espesura de ramajes y fieras que desconcierta y aterra. Poca educación, malos modos, egoísmos, suciedad, excrementos, puertas cerradas, porteros automáticos sin nombre, cerraduras inteligentes, servicios de seguridad con aviso a policías, desavenencias y odios por la política, polarización, corrupción, desconfianzas, irresponsabilidades, engaños, falacias, mentiras, zancadillas, ingratitudes, malas caras, envidias, móviles que nos separan, nos vigilan, nos traicionan y nos esclavizan, computadoras que nos someten, redes sociales que nos engañan, publicidad que nos agobia… y ahora la inteligencia artificial que nos volverá locos…

 

Y es que no. A muchos no nos gusta este mundo que hemos hecho tan materializado. Como no le gustaba a Theodore Kuczynski, un personaje que llegó a odiar con todas sus fuerzas el mundo industrializado en el que vivía. Kaczynski (alias Unabomber), un ser más que superdotado, nació en Chicago en 1943. Con dos años antes de lo habitual aprobó el bachillerato. Con 16 años ingresó en la Universidad de Harvard. Posteriormente, en la Universidad de Michigan, se doctoró en Matemáticas. Y ya con 25 años era profesor en la Universidad de Berkeley, en California. Todo un talento con un coeficiente intelectual de 169. Algo excepcional si tenemos en cuenta que el promedio, lo normal, oscila entre 90 y 109. Y el muy superior en 130. Llegar a 140 ya se considera genio. Einstein según se estimaría hoy tendría 160. Es decir, este señor incluso lo superaría.

Tras ejercer dos años como profesor universitario lo dejó todo y se marchó a vivir lejos de la civilización, en una cabaña que él mismo se construyó en un remoto bosque de Lincoln (Montana), sin luz ni agua, viviendo de la caza, la recolección y la agricultura ecológica. Para ser feliz el individuo y la comunidad debían ejercer comportamientos más naturales, destruir la sociedad alienada y esclava y sustituirla por otra de pequeños grupos sociales más en contacto con la naturaleza y menos agresiva y destructiva. Pero su gran error fue querer imponer sus ideas por la fuerza mediante atentados terroristas, con el balance de tres muertos y veintitrés heridos. 

 

Después de casi dos décadas de atentados sin poder dar con el terrorista, Kaczynski cometió un error. Envió una carta a varios periódicos de Estados Unidos, una especie de manifiesto titulado “La sociedad industrial y su futuro”, con la intención de que fuera publicado. De ser publicado cesarían los ataques de las cartas bomba. Pero la prensa se negó a publicarlo, no se fiaba de la palabra de un terrorista y además consideraba la petición como un chantaje. En ella Kaczynski afirmaba que la revolución industrial había supuesto un desastre para la humanidad y llamaba a la sociedad a revolverse contra ella para regresar a patrones de comportamiento más naturales y vivir más felices. Finalmente, los dos grandes periódicos americanos, The Washington Post y The New York Time cedieron al chantaje y lo publicaron.

 

Y miren por donde el mismo hermano de Kaczynski, llamado David, junto a su esposa, leyeron la carta manifiesto publicada y reconocieron que esa manera de expresarse, de exponer algunas frases, eran muy semejantes a otras expresadas en cartas que el mismo Kaczynski les había estado enviando a ellos. La policía cotejó los textos y los consideró afines. El terrorista había sido descubierto. Tan solo había que buscarlo en su cabaña perdida en el bosque de la lejana Montana y detenerlo. Hecho que tuvo lugar el 3 de abril de 1996. A Kaczynski lo consideraron esquizofrénico y paranoico, pero él se negó a que lo consideraran loco y solicitó defenderse a sí mismo en el juicio al considerarse traicionado por sus abogados. Para evitar la pena de muerte, se declaró culpable de todos los cargos formulados en su contra, siendo finalmente sentenciado a cadena perpetua en la prisión de alta seguridad de Colorado. Allí permaneció durante veinticinco años, realizando una intensa actividad epistolar con más de cuatrocientas personas, a las que exponía sus ideas de felicidad perdida por culpa de la sociedad materializada, esclavizada e industrializada que habíamos creado. Finalmente, el 14 de diciembre de 2021, por motivos de salud, fue trasladado a la prisión de Butner, en Carolina del Norte, donde, el 10 de junio de 2023, hace tan solo un par de años, fue hallado muerto en su celda. Se había suicidado.

 

No. A muchos no nos gusta este mundo repleto de máquinas que parece que dominamos y nos dominan. Este mundo que se ha convertido en superficial, lleno de tensiones y conflictos, de mentiras e hipocresías…, triste. Un mundo de miedos, envidias, injusto, destructivo, sin amor. Kaczynski tenía razón, pero, pese a ser el gran matemático que fue, erró en la solución. No se puede tirar las torres de hierro y de cemento a huevazos. Hay que picarlas a base de educar y formar, hasta concienciar y llevar a la humanidad a saber servirse de ellas y no ellas de nosotros. Tarea, por cierto, nada fácil en esta selva que ya hemos construido y habitamos.

domingo, 26 de octubre de 2025

"LA COLUMNA": UN CENTENARIO GLORIOSO

En toda la historia de la Cofradía de Nuestro Señor en la Columna y María Santísima de la Caridad, se ha visto algo igual. En plena tarde misteriosa del último sábado del mes de octubre, poco antes del cambio de hora que nos introduce de lleno en el invierno, con motivo de celebrarse su primer centenario de amor infinito, ha salido a las calles  de Úbeda, a hombros de sus discípulos portadores, elegantes y señoriales, que más que sostenerlo lo acariciaban para que pareciese flotar sobre el aire, Nuestro Señor azotado, alzado en su original trono, sin más acompañantes que su propia figura, para que nadie pueda ponerse a su nivel y golpearlo con su látigo de miseria, porque ya es suficiente, porque ya se ha dado este Cristo al martirio de la flagelación por diez décadas y tiene el cuerpo y el alma en carne viva…, y ha salido para decirnos lo que en verdad es su cofradía, algo más que un grupo de hombres y mujeres que se desviven por seguirlo, algo más, toda una hermandad que brilla más que el sol y las estrellas y en la que todos los que la configuran se quieren y se ayudan, hasta hacernos decir a los que la vemos desde fuera: “¡Mirad cómo se aman!

Lo digo tal y como lo siento. Siempre me ha emocionado contemplar esta procesión, su túnica negra y cárdena la visten mis dos hijos varones y cuatro nietos, motivo suficiente como para sentir el orgullo de verlos, pese a la niebla espesa de este mundo trivial y necio, en la senda de la fe profunda y llena de esperanza.

 

La procesión conmemorativa fue excepcional. Despacio, muy despacio, porque una historia de cien años se ha de beber y saborear a sorbo lento, a dulce quietud, a pasos pequeños como queriendo no llegar a encerrarse nunca. La banda tradicional de cabecera, con la solera de setenta y cinco años y sus toques que nos hacen volver a ser niños, de negro todos, sobrecogieron los corazones. Los representantes de las cofradías columneras, llegados de toda España, supieron estar a la altura y se han llevado de nuestro pueblo una impresión y un recuerdo imborrables. Los directivos de nuestras cofradías ubetenses expusieron dentro del cortejo sus notas de unidad cofrade y armonía. Los hermanos de guante negro, con velas, en orden y en altura, en fila, pusieron las luces sobre el celemín de las conciencias. La banda del Amor, elegante como un atardecer de primavera, marcaba el compás sin estridencias… Y las mantillas. Esas damas del rosario y velo negro, con porte distinguido, vírgenes prudentes del evangelio, dispuestas dentro del cortejo a que no se les apague el candil mientras van acompañando al Esposo y a su bendita Madre. 

Y llegó la Virgen de la Caridad, majestuosa en su sencillez, portada también en su cabecera por un puñado de hombres y tras ellos un ejército celestial de mujeres con el escudo en el pecho para que todos sepan que, si bien el trono era prestado por la cofradía del Carmen, ellos y ellas lo llevaban como propio, con toda delicadeza, a la manera que se lleva un sueño en un barco de leyenda. Marcaba el paso la banda de Gracia, uniformada y disciplinada, dibujando sonidos y notas de autor que recogían las palomas de las torres de Santiago, de las murallas, del reloj y de San Isidoro para convertirlas en sutiles sinfonías heroicas. 

Y cuando finalizó la procesión, antes de que terminara todo, porque nadie quería poner punto y aparte a este jueves santo otoñal, yo me alejé, bajo la luna que quiere empezar a crecer, para mecerme en el pasado y dejarme arrastrar por la añoranza de un tiempo que no volverá, pero dando gracias a Dios por haberme hecho vivir con gozo y ser testigo, si no de cien años de una particular y bellísima historia cofrade, sí de casi tres cuartos de siglo, que no es poco. Lo suficiente como para decir hoy que, entre los cofrades columneros que ya se marcharon y dieron sus vidas sin pedir nada a cambio, y los que aún viven dando las suyas, nos han hecho vivir y han hecho vivir a nuestra Úbeda unas horas gloriosas que quedarán grabadas por siempre en su libro de oro, y de paso, quienes así lo hemos vivido, por más que pasen siglos y siglos, allá donde nos encontremos, cuando surja la conversación, podremos decir … “Pues sí, yo viví aquel primer centenario de la Cofradía de Nuestro Señor en la Columna y María Santísima de la Caridad. Yo lo viví. Y fue extraordinario. 

 

Gracias de todo corazón. Felicidades.  

 

domingo, 19 de octubre de 2025

VIRUS

Algún día lo pagaremos. Algún día nuestra sociedad se arrepentirá del virus de la locura que ha dejado adentrarse en sus venas y que solo busca llegar al corazón y destrozarlo. Algún día… 

 

Este virus, como todos los virus, es ciego, maligno, traidor y mortal. Se oculta por todos lados, es como el mismo aire que respiramos, te atrapa y se hace carne de tu carne, linfa de tu alma que asciende hasta nublarte la vista, ensordecerte los oídos, taponarte la nariz, acorcharte la lengua y endurecerte la piel… para finalmente llegar a la garganta y comprimirla hasta asfixiarte. De ahí al pulmón y, atravesando la tráquea, penetrar en lo más hondo de las entrañas hasta que solo seas un títere en manos de la esclavitud y el vacío.

 

El virus ya lo tenemos dentro. La fiebre nos tiene obnubilados. El dolor está anestesiado. El pensamiento aturdido. La voluntad averiada. La libertad perdida. Han fumigado la atmósfera de humo y apenas vemos más allá de nuestra frente. 

 

El virus está haciendo que los niños, atiburrados de juguetes, no sepan jugar ni jueguen, sean caprichosos, no salgan a la calle, se parapeten en el egoísmo; los jóvenes sean manipulados, aborregados, adoctrinados, desilusionados, dirigidos hasta en lo más íntimo; lo mayores controlados por redes sociales, por espías, por likes, por radares, por móviles, por computadoras, por cámaras, por las televisiones… Saben dónde estamos, qué hacemos, qué vemos, qué comemos, con quién y de que hablamos, que gustos tenemos, qué cobramos, cuánto gastamos, a qué lugar viajamos, qué medios usamos… 

El virus es dañino, asquerosos, crea división, odio, venganza…, te confunde, te etiqueta, te descontrola, te aplasta…, te hace verdad la mentira, te viste de colores lo que son grises, te sitúa donde le conviene, te crea guerras y conflictos, te transforma la corrupción en magia, te viste de democracia la dictadura, te presenta aberrantes ideologías como adalides de progreso, promociona la eutanasia y hasta te convence de que el aborto es un derecho, sin que se te ocurra pensar desde cuándo y con qué atribución matar a un ser humano, aunque se halle dentro del vientre de una mujer, puede ser un derecho constitucional… Y pobre de mí si no estoy de acuerdo. Anatema, fascista, retrógrado, miserable, indigno…

 

El virus además te coarta la valentía. Te ata con las cadenas del miedo, te deja indefenso y te hace sentir desamparado y en ridículo. El virus te inyecta el desamor, te desnuda de valores, te invita a la ruptura familiar, te separa de los hijos, te tergiversa el lenguaje, te comercializa las artes, la belleza, la poesía, la literatura… Te compra y te vende. Te pone trabas. Te crea grandes enemigos…. Y cuando ya te ve herido, débil, cansado…, te muestra su verdadero rostro infame y te clava sin piedad la estaca de la soledad en la conciencia.

 

El virus, en definitiva, te aparta de la vida y de Dios. Y sin Dios ya no hay medicamentos que pueda derrotarlo, ya no hay esencia para debilitarlo, ya no hay modo de vencerlo. El campo está abierto sin árboles ni barreras. Ancha es Castilla. El olor a azufre es tanto que hasta parece perfume. La muerte solo es un mal momento que no vale siquiera una misa ni una oración ni una lágrima.  

 

¡Maldita sea! El demonio ha vencido. 

martes, 7 de octubre de 2025

UN REGALO DE DIOS

El sábado, cuatro de octubre de 2025, será ya un día inolvidable y especial para mí que nunca podré borrar del corazón y me acompañará hasta más allá de la muerte.

“Magnun rosarium spei” fue para Jaén, su provincia y el mundo todo un acontecimiento que quedará en la historia religiosa por los siglos. En la capital procesionaron imágenes de varios pueblos y ciudades relacionadas con los misterios del rosario. 

 

Los Gozosos estuvieron representados por la Virgen de las Mercedes de Alcalá la Real, la Virgen de Zocueca de Bailén, la Virgen de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo, la Virgen de Tíscar de Quesada y San José de Jódar.  

 

Los Luminosos por San Juan Bautista de Los Villares, la Virgen del Collado de Santisteban del Puerto, el Sagrado Corazón de Jesús de Jaén, el Cristo Resucitado de Martos y la Santa Cena de Linares. 

 

Los Dolorosos por La Oración en el Huerto de Andújar, el Cristo de la Columna de Úbeda, el Cristo de la Humildad de Alcaudete, Nuestro Padre Jesús “El Abuelo” de Jaén y el Cristo del Consuelo de Cazorla. 

 

Los Gloriosos por el Resucitado de Linares, el Resucitado de Jaén, San Bonoso y San Maximiano de Arjona, la Virgen del Alcázar de Baeza y la Virgen de la Capilla de Jaén. 

 

Partieron los pasos de la calle Virgen de la Cabeza hasta llegar, abriéndose paso a través de una enfervorecida multitud de personas, a la plaza de Santa María, para situarse frente a la fachada de la Catedral. Cada entrada solemne, envuelta en los cánticos del Coro y Orquesta MusicAlma de Linares y Coro Ciudad de Jaén, fue una explosión de emotividad y gozo que conmovió la tarde-noche. 

 

Para mí fue especial la llegada de La Columna, con paso sereno y esplendoroso… Me conmovió el alma hasta hacerme llorar, predisponiéndome de paso para vivir en el corazón las palabras que había escrito a lo largo de muchos meses. 

 

En la tribuna, bajo la custodia del Santo Rostro, San Eufrasio, Patrón de las Diócesis, y la Virgen del Rosario de Segura de la Sierra, presidía el Sr. Obispo de la Diócesis don Sebastián Chico y el emérito don Ramón del Hoyo, acompañados por cuatro canónigos.  

 

Una vez situados los cinco pasos de los misterios gozosos, se encargó de reflexionar sobre el significado de cada uno de ellos Inmaculada Cuesta, de Martos. Que también escribió y expuso con delicadeza y profundidad los luminosos.  

Y llegó mi hora. A mí me correspondieron, a solicitud del obispado, reflexionar sobre los misterios dolorosos y gloriosos. Y cuando los cinco grupos escultóricos referidos a la pasión y muerte de Cristo estaban expuestos, siendo ya noche total, bajo la fachada catedralicia, iluminada de colores llamativos y elegantes, todavía inmerso en el sentimiento que había brotado en lo más hondo de mí, subí al estrado y viví el momento con la consciencia de saber que estaba siendo partícipe directo de un hecho histórico irrepetible. Y reflexioné acerca de Getsemaní, de la flagelación, de la coronación de espinas, del camino al Calvario y de la muerte de Cristo clavado en la cruz. Sentí al finalizar cada uno de ellos el calor del público que abarrotaba la plaza y me sentí aún más fortalecido. Luego llegaron los cinco pasos de los misterios gloriosos. Y resucité, y ascendí, y vi bajar al Espíritu Santo y me elevé en cuerpo y alma con María y la coroné con palabras de amor incandescentes… y me sentí dichoso. 

 

Sabía, era consciente de que ya, en la última etapa de mi vida, esto venía a ser, tan solo, sencillamente, un hermoso regalo que Dios me hacía para poder morir con mayor fe. Un Dios que sabe bien que le he dedicado mi vida y a quien he amado profundamente desde mis imperfecciones, errores y miserias. 

 

Gracias, Señor, por haberme llamado y elegido para exponer a Jaén y a la sociedad presente la parte más espiritual y significativa de la Magna, esa que trasciende más allá de la espectacularidad de los tronos y su procesionar, esa que se eleva en las alas que transfiguran lo material, esa que busca sembrarse en el campo de la conciencia con el deseo de que fructifique en espigas de amor y de esperanza.

viernes, 19 de septiembre de 2025

POBRE Y DESGRACIADA PERSONA

Cada vez es más complicado escribir en España. En cuanto expones el primer párrafo ya te han catalogado política y socialmente, ya te han colgado la etiqueta de lo que vales.

Lo mismo ocurre en otras muchas artes. Frente a esta situación y mirando el panorama que nos rodea, antes de dar el primer paso tienes que pensar bien los fines, las metas que pretendes. 

 

Si alguien quiere ser honesto, coherente, justo, libre…, y crítico, y fiel a sí mismo, puede expresar su arte acerca de lo que considere, sabiendo de antemano que no llegará muy lejos ni levantará cabeza.  

 

Si lo que se pretende es llegar arriba, que te publiquen, que te subvencionen, que te abran salas de exposiciones, que te organicen conciertos, que te otorguen premios directos, que te conozcan, te aplaudan y ganar mucho dinero…, solo tienes que ponerte al día y entrar de lleno en el terreno de wokismo. No hay otra.

 

Aquí, desde hace mucho tiempo, esta ideología, que es de izquierdas, manda y se impone, aunque gobierne la derecha. Por lo que el aprendiz de artista ha de informarse bien antes de adentrarse en el mundo de la expresión y las artes. 

 

Y ha de aceptar y convencerse de que es un buen paso comenzar tratando el tema de la guerra civil, viéndola con las gafas de un solo color, donde los que no piensan a la manera de ellos, fascistas todos, son los malos malísimos. Así que una buena novela y una buena película, sería tratar el conflicto entre hermanos –por muy trillado que esté ya el tema– y dejar por los suelos a los nacionales, rebeldes, golpistas, meapilas, fachas de tomo y lomo…, y presentar con todo lujo de detalle los atroces crímenes que estos cometieron, los destrozos que ocasionaron, la sed de venganza que llevaron a cabo tras la injusta victoria, y alabar y ensalzar la grandeza de los vencidos, su valentía, su alegre guerrear, su alto amor por el bello comunismo, todos ellos grandes, todos ellos cultos, todos ellos nobles, todos ellos san…, iba a decir santos, pero no, sería un error, porque a los “santos” de madera los quemaron junto a las iglesias, que ardieron por sí solas, y a los “santos” de carne los fusilaron aunque con balas de pétalos de rosa. Las malas balas, las de plomo y terror, solo las usaban los otros que tenían que haber tragado los asesinatos, revoluciones, corrupciones y desordenes que se cometían y los resultados de las elecciones ganadas por el Frente Popular, aunque hubieran sido fraudulentas, como bien lo han demostrado los historiadores Manuel Álvarez y Roberto Villa. Ah, y que no falte en la trama el toque LGTBI, el aborto libre, el suicido eutanásico, el sexo a la primera con quien se presente, la ridiculización del catolicismo…, la avanzada ideología de género, …, soy hombre pero me siento mujer y viceversa, o mejor, no sé lo que soy, y si hay algún conflicto entre países ponerse del lado de los que odian y persiguen el cristianismo, porque antes la media luna, la estrella completa, los rapados, los naranjas, los que pasan, los que de nada entienden…, antes todo eso que la maldita cruz que solo ha traído muerte y retraso en la historia, cortando el progresismo…. Lo que, por lo visto, no ha sucedido en esas otras naciones, donde todas aquellas que se han mantenido firmes en la fe de otras religiones sin cruz y sin panes ni peces, han alcanzado las más altas cimas de la paz y del progreso, por lo que nadie de los que habitan allí quiere dejar su tierra para venir a la nuestra, la infiel occidente, tan cutre y lóbrega. 

 

Y en pintura y en escultura y en danza…, y hasta en música hay que adentrarse también en las mismas tendencias y modernismos, lo que manden los de izquierdas, que para eso tienen la superioridad moral y la patente de corso. 

 

Y mientras tanto, la derecha, vamos, los que no están tan radicalizados en lo woke, con sus muchos complejos y temores, de rodillas, como pidiendo perdón por existir y no pensar igual, o no pensar en todo igual, pasando por el aro. Y si te declaras públicamente contrario, como les ha sucedido a numerosos youtubers en América Latina y hace días a Charlie Kirk en la Universidad del Valle de Utah, en Estados Unidos…, vendrá alguien y te pegará un tiro…, por anticuado, beato, carca, retrógrado, reaccionario, fascista… y genocida. Y no pasará nada, se lo ha merecido, por tonto. 

 

Ya lo ven, queridos amigos del blog, después de leer este artículo tengo claro, ganado por méritos propios, la etiqueta que me colgaran: “pobre y desgraciada persona”. 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 5 de septiembre de 2025

OJALÁ NO LO SEPA NUNCA

¿Pero aquí qué está pasando? ¿Qué ocurre con los mal llamados de izquierdas? ¿Qué pretenden los de derechas? ¿De qué nos hablan los periodistas y escritores del momento? ¿Quién miente? ¿Quién dice la verdad? ¿Quiénes llevan razón?... Y en medio de tanta oscuridad, tanta lluvia amarga, tanta miseria ética y moral…, ya muy pocos saben a qué pertenecen ni que decir ni qué pensar. Entre ellos yo. 

 Porque, por poner un ejemplo, en referencia a la guerra, ¿qué pasa aquí? Hay un acto gravísimo de un grupo radical terrorista contra los israelitas. Matan a más de mil doscientos jóvenes que andan en un concierto y se llevan a cientos de rehenes. Israel responde destrozando Gaza, en poder de los asesinos traidores. Los ataques llegan a ser terribles, llevando a la población gazarí hasta catalogar la respuesta de genocida. Muchos camiones de ayuda humanitaria son paralizados por los mismos de Hamás, como arma para la publicidad, y a los que poco les importa los propios moradores, otros llegan y sálvese quien pueda. La población y los rehenes quedan famélicos, esqueléticos, moribundos. La muerte llena de ruina y cadáveres los campos y ciudades. Espantoso. 

 

Las izquierdas enseguida ponen el grito en el cielo y actúan como si los judíos fueran los únicos malos. Banderas, pañuelos y manifestaciones pro-Palestina. Boicot a la vuelta ciclista a España, sobre todo en el País Vasco, donde los de Bildu y los del PNV se oponen a todo lo que tenga que ver con España, menos con el dinero que chupan, claro, incluso están en contra de la quita a los catalanes y demás comunidades, porque no quieren café para todos, solo para ellos y si son tres tazas llenas mejor, siendo además considerado el hecho por el gobierno actual como digno de respeto democrático. Por contrario si son los demás partidos los que se oponen, de golpistas, antidemocráticos, insolidarios, negacionistas, sublevados, misóginos, homófobos y beatos de misa y mesa para arriba, no hay quien los libre.

 

Y llega la invasión de Ucrania por Rusia. Y silencio de las izquierdas. Que Putin es comunista, de los suyos y, como es bueno, sabe lo que hace. Alguna palabrita, algún gesto menor, para disimular y a ver si pronto se rinden los ucranianos capitalistas y Rusia es más grande y poderosa. Aquí los niños que mueren son menos niños. 

 

Y dicen que son muy pacifistas. Como si los demás amáramos la guerra. De ahí que se opongan a la OTAN, y se nieguen al gasto de armamento. Nada de armas, paz, paz y paz. Pero salen entonces los tres gigantes dictadores del mundo, Putin, Xi Jinping y Kim Jong Un y nos muestran un asombroso arsenal de material de guerra que espanta, mientras dicen que van a ser eternos o, al menos, vivir ciento cincuenta años… y no se mueve una mosca zocata. Como tampoco se mueve un mosquito ante la ideología musulmana, donde la mujer es un cero a la izquierda, los homosexuales una condena a muerte, la Yihad una obligación y el progreso una vuelta al siglo VII. Alá es grande y por él todos con burka y chilaba, ellas de negro riguroso de pies a cabeza y ellos de blanco con rajas en los costados por si acaso... 

 

Y ahora dirán que soy guerracivilista, racista, misógino, homófobo y meapilas. Pero yo les digo que el mundo se vaya preparando porque, desgraciadamente, algo grave se está cociendo bajo cuerda. Europa demanda desesperadamente dinero para armarse, Alemania aprueba la vuelta del servicio miliar y Francia pide a los hospitales que estén listos para la batalla.  

 

Cuando los dictadores comunistas nos pisen las cabezas bajo sus botas ya veremos qué pasa. Ya veremos si los de la falsa izquierda, los que viven del cuento y van en flotilla camino de Israel para parar en una cala de Menorca y divertirse antes de regresar a España de nuevo porque la mar está picada y tiene caries, salen al encuentro de los miles de soldados armados hasta los dientes y les dan una rosa a cambio de tres balas: una en al pecho, otra en la frente y la tercera en el alma que se volvió idiota antes de comerse el caviar y la tarta de queso de la abuela en el restaurante de la sala VIP del aeropuerto de la libertad que ya no tendrán nunca. O tal vez, mojados, los aplaudan a rabiar.  

Mopongo a la guerra. Mopongo a gastar en armas. Mopongo pacíficamente a los fusiles, los tanques, los misiles, las bombas atómicas… Mopongo –palabras de poeta– porque sé que vencerán, pero no convencerán. Mopongo a la violenta…  Pero ¿se opondrán ellos, cuando me apresen, a los que me apresan, defendiéndome para que no pierda mi libertad de vida ni de conciencia…? ¿O dejarán que me corten la lengua, me quemen los ojos y me dejen desnudo tirado en medio de un río de hielo sin orilla?  

 

Ojalá no lo sepa nunca. 

sábado, 16 de agosto de 2025

LA SELVA DE LA DECADENCIA

Lo he dicho muchas veces, este mundo en el que vivimos es una selva. Los depredadores acechan. Salir a la calle es jugársela. Algo así como convertirse en un aventurero que después de atravesar los entornos regresas a la casa de mal humor cuando no herido de muerte. 

 

Miro desde la ventana el día y es precioso. Salgo obligado porque he de resolver algunos asuntos. Saludo al vecino que se cruza a mi paso y ni me escucha. Tres pasos más abajo me enfrento a un grupo de mozalbetes que ocupan la acera y casi a empujones me desplazan a la calzada para que un coche que se acerca a toda velocidad esté a punto de atropellarme. Un perro gigante se planta en medio de la calle y defeca ante la contemplación extasiada de su dueña. Intenta recoger el contenido evacuado, y como es más líquido que sólido, destapa una botellita de plástico que lleva en la mano y lanza un chorreón de agua por encima, esparciendo por el asfalto aún más la excreción. Observo aterrado cómo todas las esquinas de las puertas de las casas están manchadas de orines oscuros y malolientes. Medito en cómo es posible que la sociedad, tras muchos siglos de concienciación y avances, pasara del “agua va”, en la que se lanzaba a la calle las evacuaciones menores y mayores, al “perro viene”, para hacerlas sin grito alguno y además protegidos. 

Al mismo tiempo observo que hay jardines poco cuidados y llenos de altos ramajes y yerbajos secos con sed de arder como el ciquitraque. Y suciedad por los rincones y los perfiles de los edificios, incluso muladares en plena vía con colchones viejos, restos de muebles, ladrillos partidos e incluso un gran caballo descolorido de cartón piedra. 

 

Pasarme por el banco es también una aventura de tiempo y de escozor. Ahora me obligan a ser empleado no gratificado de la entidad sin poderlo evitar. Para todo. Ingresos, pago de facturas, devolución de recibos, relación de gastos… Y claves y números que envían al móvil cada vez que digo de hacer alguna operación… Pero es que, señor, ¡yo no tengo móvil!  ¿Y eso cómo va a ser? ¡Hoy no se puede estar sin móvil! ¡Tú estás loco! Eso es, señor, estoy loco, lleva usted razón, pero es que yo no quiero que me controlen ni me tengan vigilado, no quiero que un artilugio tan pequeño me doblegue la vida y me subyugue, no quiero que me obligue a responder al instante cuando alguien me comunica algo, no quiero que me impida irme de vacaciones con las alas cortadas…, no quiero dar un paseo por los caminos solitarios, pararme ante la belleza de un paisaje, escuchar el sonido del canto de los pájaros, ponerme a rezar en el silencio y verme interrumpido por una musiquilla hortera, y menos escuchar que alguien me quiere vender la moto de la mentira y la estafa…, hasta enfadarme porque cuanto más amable soy más me atosiga. No quiero, en definitiva, ser un preso de esta época, quiero ser libre y poder mirar a la cara de la gente cuando los necesito o me necesitan. El móvil es tan necesario que salva vidas, cierto, pero también acaba con ellas. El móvil es un gran invento, pero también es una gran cadena para la esclavitud. Yo solo busco ser un grano de arena en el contrapeso. 

 

Pero lo peor es que la selva no se termina cuando uno llega a la casa y se encierra en ella. Si pones la televisión o la radio o lees la prensa la selva se te mete en el alma y te irrita cuando no te cabrea. Uno no puede entender la falta de educación de las personas, de los gobernantes, de la sociedad en general. Uno no puede entender la vergüenza de sus actos, la cara dura de sus acciones, las miserables exigencias tribales…, la bajeza moral de las palabras empleadas, las mentiras que dicen, la hipocresía emitida, el egoísmo esparcido. Los políticos se han convertido en vivales que solo piensan en ellos y en las prebendas del poder, con seguidores y defensores suyos, ciegos, sin ver ninguna otra claridad diferente, sembradores de inmoralidades y corruptelas…, y todo ello hace que los imitemos burdamente, que los copiemos, al mismo tiempo que dejamos de respetarlos y de considerarlos. 

 

Y, por último, las redes sociales, esa malla angustiosa que enreda vidas, corazones y esperanzas. Espejo donde reflejar, entre algunas luces, tus propias falsedades, tus sepulcros blanqueados, tus intereses, tus aversiones, tus discrepancias, tus odios ocultos, tus venganzas ansiadas…, creando todo ello un pueblo dividido, enfrentado, polarizado, manipulado, erizado… que me da, más que miedo, pavor. Porque pienso en otras épocas recientes de persecución, crímenes, aflicción, guerra, hambre, miseria, muerte… y tiemblo. Sucesos que creemos son rémoras del pasado que no pueden volver a repetirse… Y se pueden repetir… Y se repetirán si esta selva que hemos creado entre todos no se convierte en un paisaje de verdadera convivencia, justicia, armonía, educación y respeto, si no se convierte en un territorio con menos ramajes de materialismo y hedonismo y más flores de humanidad y trascendencia.   

 

La sociedad, en definitiva, está enferma. Y cuando una sociedad tiene fiebre de dejadez, dolor de valores y angustia de corrupción… el diagnóstico es claro: DECADENCIA.

martes, 29 de julio de 2025

CALLES PARA ESPADAS Y MARCELO POR OBRA Y GRACIA DE MIGUEL ÁNGEL SANTISTEBAN

El pasado lunes, 28 de julio, en el palacio Marqués de Mancera, compareció el concejal de Patrimonio Mundial e Innovación del Excmo. Ayuntamiento de Úbeda, don José Miguel Gómez Salas, para anunciar la propuesta de cambio de los espacios hasta ahora asignados a honrar la memoria de los artistas Antonio Espadas Salido y Marcelo Góngora Ramos, tras no ser considerados por una gran mayoría de los ciudadanos como suficientemente dignos. Expresó la propuesta de modificar la nomenclatura urbana de la ciudad pasando a denominarse la ahora calle “Santo Cristo”, “Pintor Antonio Espadas Salido” y la calle “Alta del Salvador”, “Pintor Marcelo Góngora”, ambas relacionadas con sus vidas. Estas modificaciones serán presentadas en el mes de septiembre a la Comisión de Cultura y Patrimonio para su consideración, pasando a continuación al pleno municipal para su votación y aprobación definitiva.

Dicha así la noticia parecería que la cosa ha sido fácil. Sin embargo, para los que hemos seguido los pasos desde el comienzo de la propuesta de homenajear a estos dos ilustres ubetenses poniéndoles sus nombres a algunas de nuestras calles para recuerdo de generaciones posteriores, bien sabemos que ha costado sudor y lágrimas, en cuanto ha sido necesaria una constancia férrea, incansable y llena de arrojo, de otro ubetense valiente hasta el extremo, Miguel Ángel Santisteban, que, haciendo uso de su libertad de expresión en democracia y apoyado en su claro sentido de lo que es participación ciudadana, comprometido con su pueblo, con su lanza de letras y palabras en ristre, no ha cesado de pelear, así, a las claras, de frente, por derecho, sin ambigüedades, contra todos los molinos de viento y gigantes municipales y demás correligionarios que les han salido al paso hasta derrotarlos por completo. 

 

Porque hacer que se cambien los nombres de dos calles míticas de Úbeda, cuales son Santo Cristo y Alta del Salvador, tan antiguas y arraigadas, para ponerles los nombres de dos personalidades recientes, supone una derrota sin apelativos para quienes en un principio creyeron que el quijote “cabezahierro” y muchos sanchopanzas “piesdebarro” firmantes se conformarían y se darían por satisfechos ante el hecho de asignarle a uno de los artistas un parquecito perdido más allá de la frontera y al otro un pequeño espacio en el extremo de una avenida que no es ni espacio. 

 

No pocos desistieron en el envite y tiraron la toalla. Incluso algunos de los más allegados. Pero él no. Miguel Ángel no se vino abajo, no se amilanó, no arrojó la lanza ni el escudo… y ha vencido. Pero en verdad quien ha vencido ha sido la democracia, la grandeza de que un ciudadano, secundado por miles de firmas de otros ciudadanos, es capaz de cambiar el curso de la historia y lograr que se haga justicia. La alcaldesa, como política inteligente que es, ha sido consciente del hecho y ha aprendido rectificando, algo que le honra y la engrandece, porque una vez más se demuestra que rectificar es de sabios. No obstante, démosle un poco de tiempo al tiempo no sea que surjan nuevos inconvenientes no descartables. 

Yo, por lo pronto, me alegro de que mis amigos íntimos, Antonio Espadas y Marcelo Góngora, tengan, por fin, unas calles dignísimas en su pueblo. Me alegro hasta el llanto emocionado, infinitamente. Y doy gracias a Dios por ello. Pero de lo que más me alegro es de que un hombre salido del pueblo llano, que no se casa con nadie, capaz de cantar las cuarenta a quien se presente, amante de la poesía clásica, trovador libre, enamorado del arte y de su pueblo siempre añorado, nos haya dado a todos –manteniéndose firme en este empeño– una lección de coraje y grandeza de corazón.

 

Úbeda, con ubetenses así, no dejará nunca de ser grande.   

lunes, 21 de julio de 2025

UN PREGÓN DE ENTREGA Y AMOR

Durante siglos el mundo ha venerado a la Virgen del Carmen. Desde que en el siglo XIII los carmelitas se vieron obligados a abandonar el monte Carmelo, en Israel, por invasión de los sarracenos, fue ella su protectora y su guía hasta prometerles que los llevaría a buen puerto convirtiéndose en su Stella Maris. 

 
Y esta Virgen, que después, según se cuenta, se apareció al superior general de la orden, san Simón Stock, el 16 de junio de 1251, en Aylesford (Inglaterra), entregándole el escapulario con la promesa de que quien lo vistiera con fe no vería las llamas del infierno, es la luz que alumbra el caminar de infinidad de carmelitas ordenados y seglares dispuestos a llegar ellos también algún día a la playa de la vida eterna.

 

Yo, lo confieso una vez más, no soy muy dado a quedarme en la superficialidad de la infinidad de esculturas de vírgenes que existen, pero sí es cierto que, por motivos personales, vivenciales o por tradición de pueblos, siento una especial atracción por determinadas imágenes, en las que veo la esencia de una creencia popular de siglos que no debe dejar de considerarse. Y, por ejemplo, cada vez que me acerco a la Virgen de Guadalupe, mi Patrona, tan chiquitilla, siento un cariño profundo, como un abrazo dentro de millones de abrazos que se han quedado en ella inalterables por los siglos. En su figura sencilla y sedante, de apenas una cuarta, con su pequeñísimo hijo en su regazo, veo un sol sobre el que ha girado la vida de mis antepasados. A ella han acudido nobles, poderosos, campesinos, artesanos, mendigos, enfermos…, toda la sociedad en general, sin diferencias, orando, pidiendo, agradeciendo…, exaltando los muchos milagros personales y generales recibidos… Y cuando la miro, percibo las miradas de cientos de miles de ubetenses mirándola y aprendo de la importancia de ser uno más en la historia de este pueblo que ahora mira donde ellos miraron y donde mirarán los que nos sucedan en esta hermosa herencia de vivir.  

 

Y siento también una singular emoción cuando se trata de la Virgen del Carmen. Siempre me ha cautivado su figura carmelitana, saberla frente a Santa Teresa de Jesús, o al lado de mi San Juan de la Cruz, tan medio fraile, tan místico, tan descalzo, tan poeta, tan coherente…, todo espiritualidad, y humildad, y sabiduría… Esta advocación es hermosa, Patrona del mar, señora de los marineros, lucero de los navegantes, brújula de los perdidos… 

 

Por ello, cuando un día me ofrecieron ser su pregonero en Úbeda, pese a que ya ando de vuelta de pregones y actos literarios, no lo dudé. Me ilusionó la idea y durante semanas lo estuve trabajando, mezclando prosa y verso. Lo concebí cual una travesía por el mar de la existencia, a bordo de un misterioso barco que la Virgen capitaneaba con magistral sabiduría y misericordia. De principio, mi exposición, como se venía haciendo, iba a darse en al oratorio donde se halla la celda en la que el santico de la reforma descalza voló para dar a la caza alcance, pero, por obras, lo di en el templo mayor denominado San Miguel, recibiendo reiterados aplausos de fieles generosos y llenos de bondad, y a los que desde aquí quiero expresar mi gratitud y respeto, como lo hago también hacia mi hermano del que tuve el honor de ser presentado. 

Y como lo sabía, por experiencia, como estaba convencido de que por unas cosas o por otras, el pregón se disolvería tras unos abrazos de felicitación para quedar en una estela de espumosos segundos, quise, como suelo venir haciendo en los últimos años, dejarlo impreso por si alguna vez a alguien, más allá del sentido de lo atemporal, le llega a sus manos y, de sentir la necesidad, pueda leerlo en la soledad de su retiro, y al finalizarlo rece por mí que ya estaré llegando o, lo más seguro, habré arribado ya al muelle donde los veleros no tienen regreso.

 

Ahora, pocos días después del pregón y de la procesión, a la que fui también invitado, miro la portada de la publicación y recibió una fotografía en blanco y negro, hecha por Pepe Ruiz, que me produce sosiego y quietud. Y en este sentimiento de paz me alegro del esfuerzo realizado, porque si bien, en estos momentos, es como un sorbo de descanso en la responsabilidad, también es, sobre el pretérito inmutable, un remanso de felicidad, porque mientras lo pronunciaba ella bien sabía de mi entrega y yo de su Amor. ¡Algo, por cierto, impagable! 

 

 

miércoles, 2 de julio de 2025

ALIMENTOS POHIBIDOS

Cada día que pasa me da más la impresión de que este mundo está lleno de chiflados. Y de eso se aprovechan los que llegan al poder. Saben que ancha es Castilla y que el pueblo se traga lo que le eches. Todo es cuestión de engañar, y cuando llegue un contratiempo, por muy terrible que sea, meterse en el caparazón de la tortuga y esperar tres días. Y aquí paz y luego gloria.

 

Pero esta chifladura no sola la tenemos en la política, se nos da en todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, en la alimentación. 

 

Porque es que uno se dispone a comer y resulta que se te quitan las ganas. Todo es malo.

 

Porque si pido, por ejemplo, al camarero, unos tacos de jamón… Va y me advierte: Pero ¿qué dice usted? Ni pensarlo. Que el jamón contiene sodio y grasas saturadas, algo malísimo, sobre todo para el corazón, porque eleva la tensión arterial y el colesterol. Fuera, fuera el jamón. Bueno, pues entonces, póngame unas gambas… ¿Cómo? Es que no sabe que el marisco es totalmente perjudicial para la salud, tiene mercurio, plomo y cadmio, tóxicos que producen daños neurológicos, renales y cardiovasculares, aumenta el ácido úrico y te da la gota… Vale, vale, no lo sabía. ¿Y si tomo unas patatas fritas? ¡Qué barbaridad! Las patatas fritas engordan, tiene carbohidratos refinados y desarrollan la diabetes tipo 2… ¿Y unas rodajitas de salchichón o chorizo para la cervecita espumosa y fresquita?… ¿Salchichón? ¿Chorizo? Una aberración. Ya veo que desconoce que, según los últimos estudios, estos embutidos, al ser carne procesada, producen, en el 18% de los casos, cáncer colorrectal, aparte de la gran cantidad de sal, dextrosa y aditivos que contienen. Y en cuanto a la cervecita, todo un peligro, una trampa, y no le ayuda en nada, porque tiene alcohol, como el vino, y éste, como bien se sabe, ni olerlo. Y si hablamos de licores..., ni mirarlos. La cerveza frena la reparación muscular, ralentiza la carga de glucógeno en el hígado, aumenta la diuresis, dificulta el sueño y acarrea cirrosis… y todos, todos lo alimentosos pueden producir tarde o temprano cáncer…

Bueno, bueno, dejo la comida y me voy al postre. ¿Un pastelito? ¿Una onza de chocolate? ¿Un helado? De locura. Enfermará seguro. Mire, los dulces causan caries, engordan, producen celulitis, dan colesterol e hipertensión, presentan gran cantidad de azúcares refinados y tienen infinidad de aditivos químicos… En cuanto al chocolate, si lo come, se le dispararan los triglicéridos, le producirá cefaleas, migrañas, estreñimiento y acné y tiene calorías por un tubo…, por lo que le pondrá como una vaca. Y si son los helados… Tiemble, ni los mire. Los helados no son nada saludables, las grasas saturadas y los azúcares que contienen son alarmantes. La ingesta de más de uno por día es mortal, ya que, según la OMS, un adulto no debe superar la cantidad de 25 gramos diarios de azúcar, y esto ya los tiene dos bolas de helado o un simple polo de hielo… Y nada de refrescos, que son bombas explosivas para el cuerpo. Y nada tampoco de comer pan, ya que, por decir solo una contraindicación, los carbohidratos refinados que lleva son suficientes como para, aparte de dañar el estómago, dejarle en depresión, algo, por cierto, que muy pocos saben.

 

Pues entonces, señor camarero… póngame una hoja de lechuga y un vaso lleno de agua. Creo que es lo mejor y lo más saludable. No crea, que la lechuga, al ser diurética, puede deshidratarle por lo que puede bajarle el potasio y dejarle una extraña sensación de cansancio y fatiga sin razón aparente. Y en cuanto al agua, nada de un vaso lleno, que puede sufrir hiperhidratación, algo tan peligroso que le provocará náuseas y vómitos, confusión y cambios en el estado mental, edema, dificultad respiratoria y cambios en la frecuencia cardiaca…, y todo tan grave que hasta puede llevarle a la muerte… 

 

¿A la muerte? La madre que lo trajo, camarero. Pero si ya, después de escucharlo, estoy más que muerto.