miércoles, 29 de agosto de 2012

LOS NIÑOS DESAPERECIDOS EN CÓRDOBA Y LO QUE QUIERAN DECIRNOS


Un señor separado recoge un fin de semana a sus dos hijos pequeños. Los lleva a un parque de Córdoba, tiene un despiste y cuando quiere acordar los niños han desaparecido. Busca ayuda y llama a la policía, que lo detiene. La historia no se la cree nadie. Venganza. Lo que ha hecho este hombre ha sido pura venganza, puro daño a la que siendo su esposa quiere separarse de él. Pues para que te enteres. Si no me quieres a mí, tampoco vas a querer a nuestros hijos, que son también parte mía. Debió pensar la policía que pensó el señor. Así que a la cárcel. Verás qué pronto, con lo listos que somos, descubrimos qué has hecho con los pequeños. Córdoba, pese a todo, no es muy grande y el señor dijo que había estado con sus hijos en una parcela de sus padres, Las Quemadillas. Premonitorio nombre. Así que andando a Las Quemadillas. Entran y descubren lo imbécil que es este padre. Allí mismo, a las claras, hay nada menos que una enorme hoguera recién apagada sobre la que se aprecian restos de huesos. Es evidente. “Aquí”, como dijo aquél famoso policía al ver una colilla junto a un cadáver, “ha fumado alguien”. Todo solucionado. En menos de veinticuatro horas esclarecida la verdad, ni desaparición ni ocho cuartos, un crimen abominable. Se te va a caer el pelo, Sr. Bretón. Que es como se llama el criminal. 

            Entonces vienen los expertos, la policía científica, que cuenta con grandes avances y está obligada a no equivocarse puesto que de su veredicto depende o no muchas condenas. Reflexiona, piensa, medita, analiza el material y finalmente expone que los huesos son de animales. Toda una pista falsa. Y es que se veía venir, pues por muy tonto que sea este señor no va a poner, a los ojos de todo el mundo, una hoguera con los huesos de sus hijos entre las cenizas. ¡A nosotros que nos la vas a dar tú, so listo!

            Y once meses más tarde, después de un gastazo impresionante, de levantar la finca de un extremo al otro, tirar paredes de la casa, arrancar árboles, pasear al Sr. Bretón una y otra vez por el espacio, horas y horas de georadares... y hacer un ridículo espantoso, van ahora y dicen que no, que se han realizado otros informes particulares encargados y costeados por la madre de los niños (se supone que con autorización del juez, ¿no?, ¿es que éste también dudaba de la policía científica?) y que los huesos de la hoguera no son de animales, sino que pertenecen a niños, a niños de entre dos y seis coma veintidós años... ¡Qué exactitud en la medida! Como para que dudes

            Pero yo ya no me creo nada. Sé que los que no gobiernan, que deben ser ejemplo de verdad, sólo mienten. Además, poseen toda una maquinaria mediática por encima y por debajo de las alcantarillas que los apoyan, les siguen el juego, lo revisten y lo disfrazan. Las noticias no son, en verdad, otra cosa que lo que interesa que se sepa. Todo comprado, todo ambición, todo intereses. Todo mafia. Desde jueces a sindicatos. Aquí no se hace otra cosa que mentir. ¿Por qué ahora no? ¿Por qué no puede ser que ante el ridículo policial de no poder encontrar a los dos pequeños, y que salpica al gobierno, se haya montado la mentira y hacer de la pista falsa pista verdadera? Y si la pista es cierta a todas luces, y mañana el mismo padre se derrumba y así lo testifica, ¿quién paga el tremendo fallo, el garrafal error de confundir huesos de animales con huesos de seres humanos...? ¿Es esto de recibo? ¿En qué manos estamos? ¿Va a dimitir alguien? Y si para colmo, sale ahora el Brotón de las narices y dice que los mató pero que están enterrados en tal o cual otro sitio..., que nada de hoguera... Qué vergüenza, ¿verdad? Pues no, porque la policía, que siempre gana, apoyada por el ministro y sus voces secuaces, saldrá a la palestra para decir que todo fue una trampa, un juego inteligente, todo un perfecto cepo para hacerle picar... y que picó.

El caso es que juegan con nosotros. Lo que nos quieran decir y punto. Juegan con nosotros como siempre. Juegan con nosotros, pobres súbditos a quienes ya de principio nos mienten diciéndonos que mandamos en una gran mentira llamada democracia.      

miércoles, 8 de agosto de 2012

EN DEFENSA DE LOS MONSTRUOS


La impresentable Rosa Regás, para defender lo indefendible: el asesinato de niños en el seno de la madre, llama, en un siniestro artículo publicado en el mundo.es, “monstruos” a todas aquellas criaturas que por ley se les permita nacer cuando la madre, por motivos de minusvalías o malformación, quiera abortar.

            El aborto, se ponga como se ponga la señora escritora, y por más que pretenda revestirlo de progresismo, es una indignidad y una atrocidad, y será en la Historia la vergüenza de nuestro tiempo presente, a no ser que todos los hombres y mujeres se vuelvan monstruos de verdad (como ya los hay) y camine hacia el reino de la no conciencia y la ceguera absoluta.

            Mis alumnos, en los años de la recién estrenada democracia, se llevaban las manos a la cabeza cuando leían que los espartanos arrojaban por el monte Taigeto a los niños que nacían con alguna anomalía o malformación. “¡Qué salvajes!” Era el más delicado de los adjetivos que empleaban. “¿Qué hubiera sido entonces de Alberto?”

            Alberto era un niño de la clase con alto grado de deficiencia. No sobresalía en las notas por materias, pero era sobresaliente y matrícula de honor en bondad, sencillez y cariño. Todos le queríamos. Ere verme subir por los escalones de la entrada del colegio y ya iba corriendo a abrazarme. Sus compañeros hubieran dado la vida por él. Cuando nació, su madre estuvo llorando varios meses. Hoy, ya viuda, Alberto es su consuelo, su amor y su vida. Y no deja de dar a todas horas por ello gracias a Dios.

            A Dios. Sí, señora Regás, a Dios. A ese Dios de los cristianos, de los católicos a los que siempre está usted despreciando, criticando y descalificando. Y ya me cansa. Ya me cansa el poner la otra mejilla. Mire, doña Rosa, estoy harto de que a los que tenemos fe y buscamos seguir el camino del evangelio, con nuestros errores, miserias y pecados, desde luego que sí, nos insulte y nos llame carcas y fascistas, cuando no retrógrados, como en su panfleto publicado. Y no me venda el cuento de que muchos católicos honestos están a favor del aborto. Los católicos honestos, si lo son, sólo pueden estar a favor de la vida, porque es la vida lo que amamos con locura, hasta tal punto que ansiamos vivir para siempre. Los católicos honestos lo que estamos es también hasta arriba de que se nos eche en cara los errores de la Iglesia en su pasado: las hogueras, la inquisición, las guerras santas..., los millones de crímenes en el nombre de Dios. De todo ello y más nos avergonzamos, y mucho, como nos avergonzamos de los millones de perseguidos, de encarcelados, de torturados, de muertos en nombre del ateismo, del marxismo, del comunismo, del nacional-socialismo, del independentismo, del islamismo... Con el agravante, además, de que la Iglesia, al menos, ha dejado de hacerlo. Los otros no. Y a las pruebas del mundo actual me remito. La historia es una enorme y brillante madeja manchada de sangre, sudor y lágrimas, y querer sacar un hilo sin tirar del otro, no es más que tergiversarla y manipularla. La Historia no nos debe servir para echarnos en cara lo que hicieron mal nuestros antepasados, de lo que no tenemos culpa, sino para aprender de ella y no volver a cometer los mismos errores.   

            Y un error es retroceder a Esparta e impedir que una niña como Julia, una hermosa niña con síndrome de Down, a la que he conocido en mi último curso como docente participando como actriz en el taller de teatro que yo dirigía, naciera.

            Julia no sabe pronunciar bien. Se le olvida no pocas veces el papel. Entra en escena cuando se le ocurre y sale de ella cuando lo considera. Pero Julia, cuando salía al escenario y el salón estaba completamente abarrotado de padres y alumnos, recibía el mayor de los aplausos... Y al terminar la representación, cuando todos los demás niños salían corriendo para jugar y divertirse, ella se acercaba a mí y me decía: “Profe, gracias”. Y me pedía que me agachara para darme un beso.

            Ni a Alberto ni a Julia, ni a otros muchos semejantes que se han cruzado en mi camino de la enseñanza y de la vida, según su atroz teoría de la muerte, señora Regás, los hubiera conocido y querido. Y sus padres hubieran dejado de tener la fortuna mayor de las existentes: la del amor, la del amor limpio, puro, maravilloso que sólo saben tener y dar estos niños benditos.

jueves, 26 de julio de 2012

A DOS VELAS Y DESNUDOS


Las castas políticas hace ya mucho tiempo que se dieron cuenta de que los ciudadanos son rebaño, tan manejable como una tableta de plastilina. Por eso, lo mejor, para seguir gozando de los privilegios que dan los sillones, es hacer todo lo posible para que las ovejas no salgan del redil. De ahí su lucha por hacernos ineptos, vulgares, incultos... De ahí también esa mala enseñanza, basada principalmente en deseducar a los padres para que deseduquen a los hijos. Nada de exigencias, sacrificios, responsabilidades, valores... Nada de correcciones, castigos o reprimendas... De ahí la constante televisión basura, con su impresionante hipocresía, sus luces de neón y su mano de guante blanco dirigiendo el todo vale, todo es normal, todo es bueno... Nada es verdad ni nada es mentira... De ahí el apoyo, más o menos disfrazado, al hedonismo, al usar y tirar, la bebida, la droga, el sexo libre... De ahí la ruptura de las tradiciones, los símbolos, la familia, la facilidad del divorcio, el aborto... De ahí la aniquilación de la fe, del sentimiento de trascender, del amor.

            De ahí, igualmente, que a nivel de pueblos promuevan que ocupen los cargos de base los mediocres más sumisos. Así nunca se sublevarán. Y, como en “El lazarillo”, hasta les consienten que se las coman de dos en dos, para ellos poder comérselas de diez en diez. Y de los carguillos andan disfrutando toda una multitud sin preparación ni formación, imitadores en pequeño de sus mayores, que buscan rodearse de más mediocres, inútiles ya, para que nadie venga a hacerles sombra.             

            Y ya sí. Teniendo el rebaño lo suficientemente dócil, pueden hacer cuanto consideren. Controlan y compran la justicia, las instituciones, los sindicatos, la prensa, los demás medios, la cultura, el arte... La mentira no tiene costes. Robar sale gratis. Y lo que es peor, pueden despojar tranquilamente al pueblo de sus derechos logrados a base de muchos años de lucha, sudor y lágrimas.

            Y eso están haciendo. En tan sólo unos meses hemos retrocedido décadas. Los trabajadores han vuelto a las plazas, bajo la sombra del reloj, a esperar a que alguien les dé un trabajo por lo que sea. Los sueldos se han reducido a la miseria. Los impuestos vuelven a aplastar a la sociedad. Las horas de trabajo han amentado. Las vacaciones se han recortado cuando no desaparecido. Los despidos están a la orden del día. Los jóvenes no tienen futuro. La sanidad ha empeorado....

            ¡Y qué dócil el rebaño! Apenas nadie se mueve, nadie se levanta. Todo lo más algunos que pronto son tachados de insolidarios, vagos, antisistema..., al tiempo que son duramente criticados, calumniados, recriminados... Algunos, unos pocos, que no tragan la gran mentira: esa de que la crisis sea culpa de todos... Porque de todos no es la culpa. De todos, no. La culpa es de las castas dirigentes que, en su ambición desmedida, en sus nuevos reinos de taifas, se le han llevado y se lo siguen llevando calentito, dejándonos a dos velas y desnudos. 

lunes, 2 de julio de 2012

NO A LAS SUBVENCIONES


Ya cansa el tema de las subvenciones.

            Que no. Que, al menos por un tiempo, se acabó el vivir del dinero de todos. Que ha sido de locura el hecho de tener una ocurrencia y correr al organismo público correspondiente para que la pague. Que se me ocurre escribir un libro, o montar con cuatro una obra de teatro, o hacer una película, o que venga por aquí la sinfónica de Viena, o que se acerque a dar una charla Iker Casillas, o crear un asociación de amigos de la capa..., y ¡hale!, a que el Ayuntamiento me pague todos los gastos correspondientes, o la Diputación, o la Junta, o el Gobierno...

            Que no, que por necesidad, aparte de fomentar las injusticias y las discriminaciones, ya no cuela esto. Que siempre, además, sois los mismos los que andáis mamando de la vaca del dinero público. Que es un favor que se os hace. Que el hecho de chupar del bote lleva implícito el pago de la esclavitud, que no sois libres... Que si el arte es retribuido por la política, el arte tiene que corresponder a las monedas, presentando, consciente o inconscientemente, obras que agraden al dirigente de turno.

            Que no. Que el que quiera música, o contar chistes, o hacer una película, o traer conferenciantes, o montar una fiesta de barrio, o vestir con capa y sombrero..., que se lo pague, o lo paguen los que asistan.

            Que no. Que no estoy de acuerdo con que el dinero público venga a costear los deseos de los iluminados de turno. Todo lo más que acepto es que se le ayude algo en los comienzos, en los orígenes, con una condición: que no se tenga en cuenta el color de los ojos del solicitante, ni se mire si es de izquierdas, derechas o de ninguno. (Aunque en este caso puede evitarse la solicitud puesto que nunca será subvencionado. Y esto es obvio, en cuanto la independencia tiene el alto precio de la indiferencia y el olvido más absolutos)... Y luego, como los pájaros, a salir del nido del apoyo oficial y oficialista, y a volar en libertad, que es como de verdad tiene mérito y valor el vuelo.

            Que no, amigos chupones, que ya está bien de salir a los medios de comunicación a protestar porque este año no os dan los miles de euros de todos los años. Que no. Que, gracias a Dios, se está acabando el mamoneo, porque, aparte de que los dirigentes no tienen un solo euro, también se han dado cuenta de que éste es el momento de quitarse del cuello a tanta incansable sanguijuela chupóptera. 

viernes, 25 de mayo de 2012

VER PARA CREER, AMIGOS


Salir a la calle y pasear por la ciudad en la que habitas es regresar a casa con enorme desasosiego.

Ves caras tristes, rostros pensativos, cantidad de locales envueltos en polvo y telarañas con el cartel sobre el escaparate de “se vende o se alquila”. Tiendas casi vacías. Bares y terrazas con poca gente.

            Nos han aplastado. El capitalismo, en cuanto vio que el muro de Berlín caía, comenzó a hacerse atroz e insaciable. Reforzó su bota de hierro y cemento y empezó a apretarla sobre nuestra yugular, y no nos dejará en paz hasta que no nos vea exánimes. Muy inteligentemente nos han hecho la jugada del caracol, la de ponernos al sol, haciéndonos creer que éramos ricos. Los bancos nos daban dinero fácil y los gobiernos despilfarraban sin medida. Nos empujaban a comprar, gastar, invertir, adquirir bienes, a hipotecarnos..., para luego, cuando la inmensa mayoría cuenta con propiedades..., que le ha costado mucho dinero, ahora no valgan nada y sí te acarreen enormes gastos... Es decir, ya fuera, se le aplica el fuego rápido, llamado crisis, y el caracol, evidentemente, queda ahorcado. Y ya ahorcado, pues a comérselo del todo con pagos de intereses desmedidos e impuestos abusivos y desmesurados: IRPF, contribuciones, circulación, luz, agua, seguros, ITV, matriculas, gasolinas, copagos, IVA.... Y para más comernos, se sube el precio de los alimentos, se rebajan los sueldos y se echan a la calle, de un plumazo, a trabajadores que se ven en plena juventud y madurez sin esperanza. Y la sanidad peor. Y la enseñanza por los suelos, desanimados los maestros y desmotivados los alumnos que comprueban que estudiar, tan duro y difícil, ya no sirve para nada.

            Y todos quietos, como inmovilizados. Millones de parados, comedores sociales llenos, cientos de miles de embargos..., y nadie se mueve. ¿Pero quién se va a mover cuando ya antes nos han sedado con la telebasura, el fútbol, el sexo libre, el aborto, el botellón.... y nos han desvestido de valores? ¿Quién se va a mover cuando los que nos gobiernan son fuertes, indolentes, caraduras, carentes de escrúpulos, con grandes pagas y privilegios..., y los que nos han de defender han sido comprados con escandalosas subvenciones? En una palabra, el dinero nos manda, nos controla, nos domina, el dinero es dueño y señor de todo y de todos. Hasta ya para entrar en las iglesias hay que pagar. Incluso hemos vuelto a los niños expósitos, dejando a los recién nacidos en las puertas de las casas. Los controladores, especuladores y dueños del maldito dinero nos han quitado en dos días los derechos logrados a base de mucho tiempo, sangre, sudor y lágrimas, haciéndonos retroceder a siglos atrás, donde el señorito de turno te machacaba de sol a sol y encima no podías protestar porque en la plaza, al amparo del reloj de la torre, había centenares de obreros esperando en cola. Como ya los hay a puñados. Hoy los he visto mientras paseaba. Ver para creer, amigos.


lunes, 7 de mayo de 2012

PATADAS DE AHOGADO


De economía sólo entienden los muy listos. Prueba de ello es que los políticos -mediocres casi todos-, no encuentran soluciones para la crisis que atraviesa el mundo capitalista, en manos siempre de unos cuantos sagaces, cuervos especuladores, usureros y sin conciencia que son, en definitiva, quienes mueven lo hilos para ganar muchísimo a costa de que la mayoría viva en la miseria. El capitalismo, tras la caída del muro y el fracaso del socialismo (el de verdad, no éste que conocemos en España y otros países de la UE, que es capitalismo disfrazado y envuelto en eufemismos), ya sin ataduras, se ha engreído y se ha hecho salvaje, trazando desde hace algunos años la hoja de ruta por la que andamos, y que viene llevándose por delante cuanto le sale al paso, sobre todo los derechos adquiridos, con tal de obtener mayores beneficios. De ahí que los ciudadanos nos conformemos con ganar menos, con trabajar más horas, con pagar por todo, con dejarnos machacar a impuestos... De ahí esas sumas vertiginosas de cientos de miles de millones sólo de intereses que se nos dice tenemos que pagar. De ahí que estamos cada día más inmersos en la penumbra de la resignación, llegando ya al extremo de que con tal de que nos quede algo para poder comer, nos conformamos. Como cuando los jornaleros de comienzos del siglo pasado se sometían a los señoritos sin rechistar con tal de contar con un plato de sopa y un jergón donde dormir. Vamos hacia atrás. Los derechos logrados a base de mucha lucha y mucha sangre derramada los estamos perdiendo por días. Y que nadie proteste. En la puerta de todos los lugares hay millones de personas, y en ellas la generación más preparada de la historia, por cola, esperando que alguien les ofrezca lo que sea con tal de ganar unos euros para sobrevivir. Y encima, el que está trabajando lo hace con miedo porque puede verse mañana en la calle. El comunismo fracasó y quedó el capitalismo reinando a sus anchas. Pero como nada es eterno en esta vida, el capitalismo también fracasará. Del cómo, cuándo y qué vendrá después no estoy seguro. Lo único que sé, como cuenta el refranero, es que cuando un hombre se ahoga, da patadas.





domingo, 15 de abril de 2012

Y QUEREMOS QUE NOS RESPETEN EN EL MUNDO

El poder es el poder y al poder se le teme. Y los poderosos, para doblegar al pueblo y no perder sus grandiosos privilegios, tienen las armas de persuadir mediante la propaganda y la mentira, y a quienes no se dejen, pagarles con la persecución.

            Y así, cuando un señor Rey de España, país que atraviesa uno de sus peores momentos, y a quien representa, en lugar de estar trabajando de día y de noche para dar ejemplo ante tantos parados, funcionarios con sueldos recortados, pensionistas que después de haber estado currando durante cincuenta años apenas les llega para pagar la luz, viudas que pasan hambre, más de dos millones de familias que no tienen ningún ingreso, centenares de miles de usuarios de los comedores de Cáritas..., va y se va de vacaciones al quinto pino, para nada menos que matar elefantes, esos animales tan crueles y peligrosos que amenazan sin cesar a la humanidad, y, haciéndolo, caer él rompiéndose la cadera. ¡Qué mérito tiene eso de matar elefantes con un rifle de precisión desde un montón de metros, escondido en parapetos blindados! ¡Qué heroicidad! ¡Qué orgullo! ¡Qué hazaña! ¡Cuánto honor esa foto junto al bicho abatido!

            Pero como el poder es el poder, y el poder engaña y tergiversa y manipula y hace la noche día... pues ya ha puesto su máquina persuasiva a funcionar. Y sale el doctor que lo ha intervenido y nos aclara, por si no lo sabíamos, que el Jefe del Estado “es un paciente muy duro, que apura a los médicos para recuperarse rápidamente y poder reincorporarse cuanto antes”. Para redondear la faena con estas palabras: “Nos llama la atención su espíritu de sacrificio”. Y luego sale también, cómo no, el Príncipe diciendo que la majestad de su padre ya está deseando salir del hospital para volver a su actividad. Lo que el gran doctor y el buen hijo no aclaran es a qué actividad se refieren. Pero, la verdad, ya todos nos hemos quedado más tranquilos. También nos han dicho que la Infanta Elena ha ido a visitarlo y que pronto lo hará la Princesa con sus dos hijas. Ya más tranquilos aún. Y todavía más si cabe al saber que la Reina, que también anda cerca, es decir por Grecia, celebrando la Pascua Ortodoxa con su familia, porque los otros suyos de aquí no están por la labor de celebrar la aburrida Pascua Católica, según dice un importante periódico nacional, sin sonrojo alguno: “Está informada absolutamente de todo y habla continuamente con el Rey por teléfono”. Continuamente, vamos, sin descanso, sin parar, casi sin respirar... Y ya, claro, todos más tranquilos aún, hasta  aplaudimos gozosos. Y si hay alguno que no, pues que tenga cuidado, que no le van a dar premios ni honores, y si se descuida, tarde o temprano, puede que hasta sea uno más en la larga lista de los gloriosos contempladores del sol de los lunes o un asiduo a los comedores de la Iglesia, cuando no un pobre exiliado.  

            Mas, después de todo, no hay mal que por bien no venga, por lo que don Urdangarín se estará frotando las manos, y don Marichalar, ídem, y don Froilán de todos los Santos ya habrá perdido el miedo a que su abuelo se enfade con él, porque los ha unido, desde el dolor y la sangre derramada, más que nunca y para siempre, una misma heroica afición... Y la bandera republicana ondeando en el ayuntamiento de San Sebastián.

Y luego queremos que nos respeten en el mundo. 

martes, 10 de abril de 2012

NOCHE DE VIERNES SANTO EN ÚBEDA

Después de no llover durante meses, fue llegar la Semana Santa y el tiempo pareció venir con sed de fastidiar. Y así llevamos ya algunos años. Hay quien dice que es porque Dios está harto de tanta parafernalia externa y tan poca fe en el corazón. Y puede ser, pero lo sucedido en Úbeda en la noche del Viernes Santo, donde la lluvia cayó justo cuando todas las cofradías estaban en la calle, también vino a ser una lección del sentimiento de muchos, de arrojo, de coraje, de angustia, de verdadera penitencia, de amor cofrade. 

Emotivo fue ver cómo muchos presidentes, y directivos, y hermanos luchaban contras las inclemencias, sin importarles el agua ni el dolor ni la pena que los embargaba. También algunas bandas permanecieron fieles. Se vivieron momentos impresionantes, emotivos, sorprendentes... Palios mojados, cristos bañados, túnicas y uniformes empapados...

Puede que todo esto haya dejado ciertos desperfectos en al patrimonio cofrade, pero todo se arreglará. Y los titulares volverán a procesionar con el mismo o mayor esplendor de siempre. Yo, hoy, pocos días después del golpe traidor de la lluvia en la noche del Viernes Santo, más que con la crítica, me quedo con la entrega de muchos, con su valentía, su disposición y su fe... Y me quedo con el convencimiento de que a nadie se debe culpabilizar de que se procesionara por las calles. Porque ya otras veces se ha suspendido la General por la inestabilidad del tiempo y luego, tras no llover, se ha pedido a gritos la dimisión del Presidente de la Agrupación de Cofradías como si se tratara del político de turno que los ha dejado sin el botellón del fin de semana. Tampoco se puede poner en duda la continuidad de la Procesión General. Desde hace años ya algunos lo vienen intentado desde un extraño afán destructivo y que, ahora, visto lo sucedido, será la excusa perfecta para aferrarse aún más en sus posicionamientos. La General sigue siendo la lección magistral del pueblo de Úbeda a sus gentes en la noche más terrible del año, la máxima expresión de la unidad de un pueblo que acompaña nada menos que a Cristo que es enterrado y yacente. Es el evangelio en movimiento, la palabra de Dios hecha plasticidad, arte y singularidad, una de las pocas cosas que nos quedan como propias, ya roto el orden procesional que nos diferenciaba y nos distinguía. La Procesión General ha de seguir teniendo lugar en Úbeda, porque si algún día acabará, nuestra Semana Santa no será otra cosa que una más del montón, una mala copia de la original que nos llega de otros lugares que sí luchan por mantener su propia idiosincrasia. La Procesión General no puede, por lo tanto, perderse, porque si se pierde, Úbeda, que ya ha perdido no pocas de sus grandezas, habrá perdido definitivamente gran parte del alma que le queda.