domingo, 23 de abril de 2023

SEQUÍA

Estamos inmersos en una gran sequía. El campo está de pena. Yo la sufro cada día cuando me adentro por esas veredas perdidas por los cerros, al igual que lo he sufrido hoy al visitar el puente Ariza y verlo abandonado en su plena integridad sobre un inmenso manto de yerbajos medio amarillentos, cuando debería estar completamente sumergido en agua, aunque gritando su indigno ahogo monumental de siglos por no ser rescatado. Por cualquier lado, aflora la sequedad. Todo lo más, pequeñas florecillas silvestres y alguna que otra mariposa oscura revoloteando sin rumbo ni elegancia, así como numerosos reptiles huyendo para esconderse entre las rendijas de las piedras, más que asustados, confundidos. Los olivos en flor, brotándoles el cañamón, pero envueltos en melancólica tristeza. Y pese al sol radiante y el cielo azul rabioso, y aunque estemos celebrando la primaveral Pascua de Resurrección, no hay sensación de contento. 

Y las nubes no llegan. Y los profetas callan. Ya no hay ni un solo jeremías que salga a la tribuna de la plaza y levante la voz diciendo que estamos condenados por nuestras propias miserias y pecados, y que no llueve porque no tenemos arreglo, porque somos, más que otra cosa, escribas y fariseos, sepulcros blanqueados, raza de víboras, judas con los cuchillos alzados, hipócritas… Sí, porque hay que decirlo claro, la sequía es un castigo, si no de Dios, de la misma naturaleza –que tiene entidad en sí misma y es sabia–, que se rebela ante tantos desatinos y crueldades que cometemos contra ella. El cambio climático nos está envolviendo y asfixiando, aunque muchos lo niegan porque todo tiene que ensuciarse con la política y los intereses monetarios, sociales y periodísticos. 

 

En los tiempos antiguos se hacían rogativas. ¿Vamos a hacer ahora lo mismo? ¿Es que alguien cree que por sacar una imagen a la calle va a llover? Y cuando hayan salido cientos de cristos, vírgenes, santos, santas y san isidros… y por esas cosas que pasan, llueva, ¿nos pelearemos por ver a quién de ellos le debemos el favor…, como hacían nuestros antepasados? 

 

¿Que sí pero que no? Pues nada, venga, hagamos rogativas, saquemos a todas las advocaciones a las calles…, pero para que tenga efecto el milagro, se necesita fe, eso lo sabe todo el mundo, y tener fe quiere decir no creer en que la imagen tiene poder, sino que el poder radica en Dios único a quien se llega desde la limpieza del corazón de cada uno…, del corazón común, el de todos unidos. Así que, si dejamos de odiarnos, de golpearnos, de maltratarnos, de traicionarnos, de discriminarnos e indiferenciarnos porque no eres de mi grupo “selecto”, de ser injustos e insolidarios…, y amamos de veras la naturaleza y la cuidamos y mimamos, sabiendo que es la casa común que nos acoge, sin demagogias, mentiras ni egoísmos…, puede que vuelvan las lluvias. Pero, cuando vuelvan, y cerremos los santos en sus capillas, que los corazones no se encierren en velas, báculos, medallas, flores, tambores y trompetas…, sino que sigan en la lucha de convertir la sequía de dentro en incesante fresca lluvia de paz, solidaridad, respeto y clara convivencia.

Y que llueva, que llueva pronto y mucho. ¡Ojalá! Aunque nunca llueve, ya lo saben, a gusto de todos. 

 

lunes, 10 de abril de 2023

TODOS, MENOS DIOS

Es acabar la Semana Santa y a uno le surgen demasiadas preguntas. 


La expectación ha sido grande. Los hoteles llenos. Los turistas por miles. Los bares y restaurantes a rebosar. Los penitentes y nazarenos numerosos. Los costaleros y portadores superándose. Las mantillas primorosas. Los tronos y pasos bien presentados. Las bandas, filarmónicas, agrupaciones musicales y demás, en gran cantidad, incansables y estupendamente ensayadas. Los cortejos recreándose en la parsimonia. Las autoridades cumpliendo sin falta. Las revistas, boletines, programas, cartelería… por demás. El tiempo de dulce. Las calles abarrotas. Las iglesias medio vacías… ¿Y Dios? ¿Dónde está Dios?

Porque si echamos la vista alrededor, uno tiene que hacerse preguntas. No pocas veces da la impresión de que andamos en esos tiempos bíblicos que reflejan algunas películas, donde aparecen fiestas desenfrenadas, envueltas en alcohol y lujuria. Fiestas para la pura diversión, en donde la gente, vestida con inmoderación y actuando sin respeto, con vasos de cubalitro o botellas de cerveza, beben, ríen, se besan, se abrazan y se tocan al paso de los cristos y las vírgenes que en esos instantes más bien parecen muñecos que anuncian las ferias del pueblo. Y qué decir de los que, abarrotando algunas calles, ebrios y ciegos etílicos, hablan a gritos, se carcajean y ligan sin mirar ni importarles el cortejo penitencial que anda pasando por su lado. Y no digamos de aquellos penitentes que aún vestidos con sus túnicas y capirotes andan, tras terminar la procesión, metidos en bares poniéndose morados. 


Por otra parte, dentro de las cofradías, se viven momentos de emociones inenarrables, encuentros entre hermanos, abrazos entre lágrimas, rezos sentidos… y un procesionar con verdadera meditación, penitencia y sacrificio.


Y por el contrario a todo esto, en los templos, dentro de los cultos establecidos, los oficios y vigilias…, prácticamente nadie en comparación. Allí se muestra a Cristo, se lee la pasión, se adora la cruz, se reviste el sagrario, se ora, se goza la resurrección y se presenta el Dios hecho Eucaristía que se deja comer para tener vida eterna…, pero nada, cuatro gatos.   


¿Qué pasa aquí? ¿Cómo actuar? Ante esto, muchos son los que opinan que todo está paganizado, que las procesiones son meras excusas para las vacaciones y la juerga, y que la Iglesia está haciendo el ridículo manteniéndolas, por lo que debería de suprimirlas o transformarlas en manifestaciones de orden más privado e intimista.  Otros son de la opinión de que algo deja el paso de las imágenes, que son catequesis populares, que todavía son muchos los que se santiguan y piden y le agradecen al verlas pasar cerca. Los hay que las defienden por ser tradición de siglos, raíces de vida, herencia de padres a hijos, motivos de encuentro y unidad familiar, anuncio de la primavera. Y también están aquellos que consideran que en ningún momento han de dejar de salir a la calle porque eso, en el fondo, fastidia mucho a todos los contrarios, ateos, agnósticos y demás incrédulos. 

Y mientras tanto, ¿qué opina Dios? ¿Qué dice Dios de todo esto? ¿Lo acoge todo con una sonrisa angelical? ¿Nos ama tanto que todo el mundo es bueno? ¿Es tan comprensivo que a nada le da importancia? ¡Cosas de jóvenes, la vida es así, esto es lo que toca vivir, no estamos en la Edad Media…! ¿Qué de malo tiene comer y beber, tener relaciones, disfrutar, gozar a tope…? Si Jesucristo bajara de nuevo a la tierra se pondría entre el gentío del bar de copas y tampoco miraría la procesión ni iría a la iglesia…, me decía muy convencido el mismo Viernes Santo un amigo muy ilustrado. 

 

¿Y Dios? ¿Dónde está Dios? Y particularmente, ¿dónde está en Semana Santa? Nadie lo sabe. Lo mismo está en todo y en todos o lo mismo no está en ningún lado ni con nadie. Yo no lo sé. Yo solo digo lo que dijo aquel poeta, que dicen era ubetense, en pleno franquismo (¡anda que si viviera hoy!), que escribió un poema extraordinario y lo dio a conocer sin firmarlo, por lo que se considera anónimo a pesar de habérsele atribuido a diferentes autores: que estaban muchos, que estaban todos…, ¡TODOS, MENOS DIOS!

 

Pues eso.   

miércoles, 22 de marzo de 2023

LA NUEVA GUERRA CIVIL

Estamos en guerra. 

 

En España llevamos tiempo inmersos en una nueva guerra civil. Una dura guerra en la que, por el momento, no se usa armas convencionales, no hay tanques por las calles, ni escuadras de aviones revoloteando sobre las azoteas, ni fragatas merodeando nuestros puertos… Es una guerra con armamento más sofisticado, con el de la palabra centrifugada en laboratorios de precisión, publicidad refinada, gestos estudiados, hechos puntuales…

Una guerra civil espantosa, en la que hay dos grandes bandos de españoles cada vez más radicalizados, extremistas y fanáticos, los llamados con orgullo Progresistas y los llamados con orgullo Liberales (que ambos eufemismos visten más que las manoseadas izquierdas y derechas, sociatas y peperos), y no hay más, lo que podría llamarse centro, ha desaparecido, y los que podrían ser los extremos se han convertido en brigadas aliadas con unos y con otros. 

 

Y se han atrincherado. Y ambos bandos militarizados buscan ganar, no España, concepto antiguo, sino tomar espacios de rehenes civiles, territorios de ciudadanos que se decanten hacia uno u otro lado. Quien consiga mayor número de PRO o LIB irá ganando batallas. Y, al final, ganará la guerra, constituyéndose entonces una especie de victoriosa dictadura que durará por muchos años.

 

Y en ello andamos. Escuchando las sirenas alertando del peligro, temblando ante el silbido de las balas, viendo estallar bombas muy cerca, corriendo a los refugios para evitar en lo posible ser heridos o muertos. 

 

Y los oficiales, suboficiales y tropa a las órdenes del general, ciegos por el triunfo, andan, tanto por uno como por el otro bando, dispuestos a todo con tal de vencer. 

 

Y las luchas se dan por todas partes disparando fusiles. Con ametralladoras en puntos estratégicos. Incluso con sonoros cañonazos. Y nos odiamos. 

 

Los más miedosos o pusilánimes se callan, mientras se esconden entre el barro de la zanja. Los atrevidos, asoman las cabezas y disparan para volver a ocultarse. Los más valientes, los que más tienen que ganar, los que ocupan cargos de cabos o de suboficiales, salen de ella a cuerpo descubierto, corren hacia la trinchera enemiga, que no adversaria, sin cesar de disparar y se vuelven a meter en otro cualquier agujero para aguantar las réplicas del contrario, recuperar fuerzas y seguir de inmediato el avance. Mientras que sus oficiales dan indicaciones desde sus despachos y asientos tribunales, así como consignas y advertencias…, proponiéndoles como recompensa: ascensos, condecoraciones, insignias… y cargos y carguillos.

 

Y claro, los unos disparan sobre los otros, con municiones de diferentes tamaños que buscan herir el corazón. Pero los PRO tienen mejor armamento, de ahí sus innumerables y refinados proyectiles: facha, derechista, retrógrado, fascista, nazi, carca, beato, franquista, conservador, reaccionario, machista, rancio, ultra, meapilas, cavernícola, trasnochado…; contra apenas: rojo, izquierdista, comunista, pijoprogre…

 

Y van ganando los PRO, sus alianzas son mayores, tienen a separatistas, golpistas, bilduetarristas, podemitas, comunistas, izquierdaunidistas, izquierdarrepublicatalanistas, maspaiscompromistas, teruelexististas, cantabristas, cupistas, republicanistas, feministas, sindicalistas… Controlan y riegan mejor las televisiones, las radios, la prensa, las redes sociales, la fiscalía, el Tribunal Constitucional... Dominan las calles y las algaradas. Anulan y ridiculizan la religión. Además, dan títulos en la academia militar fundada y subvencionada por ellos mismos de autoridad ética. Y cuentan en la retaguardia con la inmensa mayoría de publicistas, asesores, guionistas, cartelistas, compositores, cantores, escritores, cinecistas-goyistas y artistas en general. A los que saben enriquecer, promocionar, mimar, cuidar, premiar, distinguir, dar relevancia y revestir de modernidad, con toques de aparente mal vestir, sin dar importancia a la doblez, camuflando la incoherencia o la hipocresía en la que casi todos ellos andan.   

 

Los LIB, no tienen apenas alianzas, todo lo más cuenta con voxeros que, a veces, más que ayudar, complican los avances. Son también algo más cobardes, disparan con pies de plomo. Aman las treguas tanto que mejor no remover demasiado las cosas. Paso a paso, sin prisas, con moderación. Dicen ser gente de bien. Aunque tampoco son ya de iglesia, ni de Dios. No son abortistas, pero lo son. Una de cal y otra de arena. Mejor no saben lo que son. Y envidian la superioridad moral de los otros, tanto que cuando ganan alguna batalla y se apoderan de cualquier reducto, se dedican a reconstruir los edificios de la economía derrumbados y poco más, dejando el resto de las cosas como están, para qué queremos líos, y de inmediato premian, ensalzan, abrazan y siguen subvencionando a los de la retaguardia enemiga que ahí y alrededores han quedado. Veis cómo en el fondo nosotros también somos modernos y progresistas. Parecen querer decirles, a ver si de paso los hacen desertores y se los llevan a su bando. Y claro, ellos se ríen y, en el fondo, los desprecian aún más. Así que como este adversario acomplejado es débil y necio, sigamos…, se dicen por lo bajini. Y brindan por ello.

 

Y en medio de todo esto, discusiones entre los habitantes de los pueblos, rupturas, recelos, rencillas, rencores, persecuciones, desuniones, discriminaciones, odios… y venganzas. Y heridos, muchos heridos… Y muertos. En definitiva, una guerra a la que no le falta de nada. Por no faltar no le falta ni exiliados. Entre los que me encuentro. 

lunes, 6 de marzo de 2023

DE LAS CALLES A ANTONIO Y MARCELO, CON EXPOSICIÓN ABIERTA A LA CORPORACIÓN MUNICIPAL

El pasado mes de mayo, la Comisión de Cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de Úbeda, apremiada por centenares de firmas recogidas por una plataforma popular, aprobó poner el nombre de Antonio Espadas a un futuro pequeño parque en la parte trasera de las calles Rafael Carrasco y Manuel Orcera, y el nombre de Marcelo Góngora a una esquina confluencia entre la avenida Cristo Rey y la calle 28 de febrero.

Dos ilustres personajes de Úbeda reconocidos, dos pintores excepcionales, dos artistas cercanos y admirables, dos grandes hombres… Y dos espacios para ellos: un recóndito solar para parque por construir y un trivial enlace de paso entre una avenida y una vieja carretera.  

 

Otros muchos, sin embargo, que han aportado bastante menos a nuestra historia y sociedad, han sido merecedores a lo largo de los años de calles, plazas y rincones más relevantes. 

 

Pero como las comparaciones son odiosas, y hay que respetar los hechos con que la historia nos va forjando, no diré nombres, ni expondré méritos de unos y otros, pero sí diré que nuestros munícipes, que tienen una gran responsabilidad ocupando los cargos porque nos representan a todos, no deben actuar jamás desde los personalismos, el sectarismo ideológico, el ciego interés político, el individualismo miope de si este me cae mejor o peor que aquel…, sino desde la altura de miras, la grandeza de nobles ediles y el justo proceder. 

 

Y al recibir la noticia sentí tristeza. Y así lo hice público en su día. Después, advirtiendo que casi nadie más se quejaba, ni los familiares siquiera, guardé silencio, quedándome, como diría Bécquer, con mi dolor a solas. 

 

Ahora, viendo que de nuevo se han levantado voces del pueblo considerando los espacios asignados como impropios, inadecuados e incluso ridículos, destacando a la misma mujer de Marcelo que pide con insistencia se cambie el espacio concedido a su esposo, destapo mi dolor y me uno a ella y a quienes como ella desean un lugar más adecuado para nuestro mejor artista del realismo mágico.  

 

El parque asignado a Antonio Espadas no es lo que a mí me hubiera gustado para él. Puede, aunque los mismos habitantes del barrio andan mostrando su disconformidad, que, tras su finalización, quede aceptable, contando con una travesía bien asfaltada, zona de adultos y pequeños, y, de seguro, con farolas, árboles, bancos y flores. Si la familia de Antonio no pone ningún impedimento…, entonces, nada más tengo que decir al respecto.

 

Pero sí quiero, para finalizar, aprovechar el momento para exponer, con todos los respetos, a nuestra Corporación Municipal que, si bien ha hecho y hace cosas importantes por y para Úbeda, convirtiéndola en más grande y asombrosa, no ha estado, en mi opinión, muy acertada a la hora de asignar a Espadas y Góngora estos emplazamientos indicados, por ser poco significativos. Y menos aún el referido a Marcelo, por lo que, al expresar Salomé, la propia esposa, su descontento, debería atenderse su solicitud de cambio, asignándole al artista un espacio con más enjundia y relevancia, más acorde con lo que representa, que es lo que se le debe asignar y conceder a quienes se les quiere rendir verdadero homenaje póstumo para que su recuerdo permanezca en la memoria colectiva del pueblo.

 

Y, como ya escribí en otra ocasión, ojalá pueda verlo. Ojalá pueda cruzar algún día por esos lugares significativos y emocionarme al ver sus nombres impresos en los rótulos, mientras les digo desde el corazón que me alegro, por ellos, pero ahora también por nuestros ediles que supieron rectificar con humildad, triunfando una vez más la grandeza generosa sobre la racanería, haciendo con ello que alumbre con más esplendor dorado nuestra ciudad inmortal. 

miércoles, 22 de febrero de 2023

UNA SOCIEDAD DESCONCERTADA

Cada día que pasa alucino aún más con lo que ocurre a mi alrededor. Escuchar la radio, leer la prensa, ver la televisión…, me desconcierta. Esto no puede ser, me digo. El mundo está perdiendo el juicio. 

 

No puede ser que nuestros políticos gobernantes sean tan necios y cínicos. No es comprensible que el barrizal sea tan espeso y voluminoso que nos esté llegando hasta los ojos y no distingamos ya la luz de la oscuridad. Terrible todo. 

 

Los pactos son aterradores. Cómo lograr el bien de un país yendo de la mano de quienes solo quiere destruirlo. Cómo acordar con ellos justicia, libertad, democracia, coexistencia, riqueza, solidaridad, honradez colectiva…, cuando solo buscan sus propios intereses, derogar leyes que les libren de sus hechos ignominiosos, crear conciertos que les beneficien de sus condenas por crímenes de terror, recibir más dinero que los demás, ultrajar los símbolos comunes, amenazar y chantajear con el volveremos a hacerlo…

Y a todo esto no cesan de promulgar nuevas leyes de ingeniería social que aterrorizarían al más pintado. Leyes de división, de enfrentamiento, de memoria interesada y sectaria. Leyes que no sirven, como no sierve la del solo sí, porque los violadores, acosadores, maltratadores y asesinos… no disminuyen. Y se comenten más violaciones y vejaciones que antes…, y para colmo se les rebaja las penas. Y son muchos más  los divorcios, las separaciones y las luchas de género, donde el hombre y la mujer se han convertido en meros títeres hedonistas de usar y tirar enfrentados que no saben lo que quieren, ni lo que es un compromiso de amor y convivencia, de proyecto familiar en el tiempo, llegando a perder todos los valores que nos hacían más humanos, hasta ya no valorar la fidelidad, el respeto, la lealtad, la responsabilidad, la comprensión…, ni siquiera la reflexión juiciosa y serena en bien de los propios hijos, que tanto sufren con las guerras familiares y las rupturas.

 

Y se nos quiere clavar en la conciencia que abortar es un derecho. Y uno piensa, intentando ser comprensivo y hasta moderno, sin partidismo político, que cómo se puede creer que matar a una criatura, que ya late dentro de un seno que toma por cobijo amoroso y al que se aferra para llegar a ver la luz del mundo y la grandeza del universo hasta hacerse parte de él y en él, es un derecho. Cómo va a ser un derecho arrancarla de cuajo de las entrañas, como a una garrapata pegajosa que se tira a la basura, mientras se contorsiona aferrándose a la existencia. Cómo romper la vida de alguien, cuyo corazón lleva semanas y meses latiendo, va a ser un derecho que se puede llevar a cabo incluso por menores sin saberlo siquiera sus padres y sin reflexión obligatoria. Cómo secar una vida puede ser un derecho cuando el artículo tres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ya dice con absoluta claridad que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.   

Y se aprueban otras nuevas leyes, como la trans, sin estudios previos, sin orientación sicológica, sin información debida, sin reflexión profesional… Para ya no saber uno si de cierto es mujer u hombre, con quienes competir, hasta donde llegar para dejar de serlo… 

 

Y se vive por vivir, en el carpe diem continuo. En la incoherencia. En la ley del embudo. Y sobran los que me importunan, y me desagradan los enfermos, y me molestan los viejos…  

 

Y los odios aumentan, y la radicalidad de las formas y los pensamientos se están incrementando hasta el punto de que ya no hay grises, ni hay colores, o blanco o negro, o rojo o azul, o de extrema izquierda o de extrema derecha, o comunista o fascista. O ateo o reaccionario beato. O estás conmigo o estás contra mí. 

 

Y lo más grave es que los radicales que promueven esta radicalidad ideológica han ocupado el mayor espacio de la esfera, en aras a la modernidad, al progreso, al avance… Y nos vigilan. Y nos controlan. Y nos inspeccionan. Y nos distorsionan el lenguaje. Y ya no queda nada por derrumbar. Ya, para más inri, preocupados por mi salud, qué bien, me dicen lo que debo comer y beber, cómo vestir, y a tanto están llegando que no voy ni a poder tener siquiera a mis queridas amigas tortugas terrestres que conviven desde hace lustros en el pequeño jardín de mi casa, como reinas, en sus casitas y bajo la sombra de un limonero, un naranjo y algunos rosales, y disfrutan del amor libre entre ellas sin trabas, por eso de una nueva ley que está a punto de aprobarse definitivamente y se llamará, un eufemismo más, de bienestar animal… Y no hay solución. Tampoco en que gobiernen los otros, los de la oposición, porque harán lo mismo, porque no se atreverán a cambiar nada, porque la cobardía obnubila, porque los complejos son tantos que ni saben ellos mismos a lo que pertenecen, acojonados siempre por el sunami que se les vendría encima por parte de los convencidos de poseer la autoridad moral, y porque en el fondo, como todos, solo buscan el poder por el poder. 

 

Y peor aún, si hablas de esto, si dices lo que crees y sientes, si te atreves a decirlo, has de saber que tiene sus consecuencias y graves. Porque serás de todo menos demócrata, y de ahí para arriba saldrán a la cacería los vigilantes de la playa de estómagos agradecidos y te lloverán todos los adjetivos habidos y por haber, llegando incluso, sin consideración alguna, a echar todos los cerrojos del portón de tu existencia. No eres nadie. 

 

Y uno se pregunta también, en general, viendo este panorama, qué se pretende con todo esto, con hacer una sociedad tan egoísta, tan perdida, tan tensa, tan miedosa, tan resquebrajada, tan enfrentada, tan desnortada, tan abducida… Y así se lo pregunté a una mujer sabia con la que mantengo honesta correspondencia…, respondiéndome que solo se pretende, movidos por los que de verdad gobiernan el mundo, dirigen la economía, mueven los hilos de los políticos, nos amenazan con una terrorífica guerra nuclear y andan ocultos…, allanar el camino para convertir al ser humano en posthumano. Algo así como más cerca de ser robot que persona, muñeco en manos de un alto consejo y tribunal competente que los gobierna. Y lo mismo tiene razón. No lo sé. Tanto desconcierto, la verdad, me tiene desconcertado

domingo, 12 de febrero de 2023

LO QUE ERA FRAN

                                                            En reconocimiento a todos los que son como Fran.


Cuando se encontró con su amiga de siempre en la cafetería “Nova”, le dijo que, a su edad, se había enamorado locamente de un hombre excepcional, llamado Fran.

 

Lo puso por las nubes: era alto, apuesto, delicado…, con un pico de oro y un carisma sobrecogedor. 

 

Y lo más importante, era un artista. Escribía, actuaba, se disfrazaba, bailaba, hacía reír y hacía llorar… Y viajaba por el mundo llevando su arte a pequeños y mayores.

 

Estaba cautivada. Nada de él le parecía imperfecto, banal, indecoroso… 

 

La amiga la escuchaba tan sorprendida y asombrada que no se atrevía ni a abrir la boca no fuera a despertarla del mayor y más hermoso sueño de su vida. 

 

Además, añadía ella con vehemencia, era literato, un trovador, un escritor muy reconocido, un genio. Y allí donde iba era recibido por autoridades, alcaldes, directores y empresarios. Su trabajo, por consiguiente, estaba muy bien remunerado, tanto que después de la gira, que iba a realizar en la próxima primavera, al acabar la temporada de ferias, seguro que se comprarían un chalé en las afueras de la ciudad donde gozar juntos de la naturaleza, el amor y la existencia. Cerrojazo por lo tanto a su vida bohemia, a su soledad de noches, a su fama no compartida… Gracias a Dios, por fin, ambos habían encontrado su otra media naranja perfecta. 

Luego, a solas los dos, para mayor asombro y admiración de ella, él le contaba que, de cierto, en sus actuaciones, se vestía de un modo muy particular, como salido de un cuento de niños, aunque sus guiones, sus historias, clásicas unas veces y otras originales, no tenían edad, gustaban tanto a los de corta edad como a los ancianos. Y disfrutaba. Allí donde llagaba era un espacio abierto a sus sueños. Recorría el pueblo o la ciudad, visitaba los lugares más considerados, se perdía por los rincones más inverosímiles, degustaba los platos típicos, descansaba, y luego actuaba, lleno de ilusión y entrega, en plazas, en rincones monumentales, en salas educativas, en bellos escenarios al aire libre…, en bonitos teatros.  

 

Y le pagaban ayuntamientos, diputaciones, colegios y hasta particulares. Y le aplaudían, con fuerza, con entusiasmo… Y se hacían fotos con él, y firmaba autógrafos, y le regalaban recuerdos… 

 

Todo perfecto. Sin embargo, no tenía suerte con las mujeres. Bueno, hasta ahora no había tenido suerte con las mujeres.

 

La primera, una chica a la que conoció en el instituto. Se lo dejó porque no fue capaz de aguantar, tras casarse, meses de trasiego, de no saber dónde se despertaba cada mañana, de tanta mudanza. 

 

La segunda, una peluquera a quien acudió cuando tuvo que interpretar un personaje inventado por él mismo, inspirado en el protagonista de la obra La venganza de don Mendo, para que le hiciera una peluca. Se río tanto, le sorprendió tantísimo, que de la risa pasó a las lágrimas un año después de irse con él de gira. 

 

Pasado un tiempo, hubo una tercera, y dicen que hasta una cuarta… Y nada, que se lo dejaban, sin que ella, su actual pareja, su enamorada hasta el tuétano, cuando escuchaba a Fran confesárselo, pudiera entender cómo podía ser eso. Porque, vamos a ver, ¿tú qué eres, qué clase de artista, qué papeles interpretas, que coreógrafos te conducen, que escenógrafos te asisten, que músicos te componen y acompañan, qué luminotécnicos te secundan, qué obras teatrales representas, qué novelas has escrito, en qué restaurantes comes, que libros has publicado, en qué teatros monumentales actúas, cuáles son los grandes hoteles en los que te alojas, qué premios, distinciones y honores has recibido…, ah, y cuántos miles de euros ganas al mes…? Conmigo puedes tener confianza, te amo más que a mi vida, y nada debes ocultarme… 

 

Cuando de nuevo, algunos meses después, se encontró con la amiga en la cafetería “Nova” y le dijo que ya no salía con Fran, que se lo había dejado tirado como una colilla, esta, extrañada, se atrevió a preguntarle la causa. La respuesta fue tan breve y contundente, como verdadera: 

 

-Muy sencillo, Fran es un cuentista.

domingo, 22 de enero de 2023

RINCÓN DE LOS CRONISTAS, ERRORES Y MEMORIA DEMOCRÁTICA

Me dicen que el pasado domingo, 15 de enero, por la mañana, se inauguró en Úbeda el Rincón de los Cronistas Oficiales. Y fui a verlo, pero no encontré más rincón que el llano de la parte baja de la calle Corredera. Allí, aparecen cinco monolitos. El primero de ellos dedicado al Cronista Oficial de la Provincia de Jaén, el ubetense Alfredo Cazabán, que se emplazaba, hasta hace pocos meses, en un pequeño jardín lindante con el templo de la Santísima Trinidad, ocupado hoy por el monumento al penitente, y que muestra un pequeño bajorrelieve sobre un texto, ya envejecido por la pátina del tiempo, que dice: A ALFREDO CAZABÁN SU PUEBLO Y SUS AMIGOS, y que vino a sustituir, tras la Guerra Civil, otro monumento erigido en su honor en 1935, cuatro años después de su fallecimiento, con su busto, obra de Jacinto Higueras, y que se hallaba en la ahora Plaza Primero de Mayo.

A continuación, otro monolito, más pequeño, da nombre al “rincón”, y en el reverso aparece una cartela con un texto explicativo acerca de lo que es y la labor que realiza un cronista, firmado por el último de ellos, Rafael Bellón Zurita.

 

Y tras este, otros tres monolitos, idénticos, sosteniendo las placas que dan nombre a todos los que han sido cronistas oficiales de Úbeda. 

 

Y al leerlos, encuentro varios datos que se deberían contrastar y, en caso de aparecer erróneos, corregirse para hacer honor a la verdad y no dar lugar, como suele ser muy corriente, a que, partiendo de ahí, se copien unos a otros y se falsee la verdadera Historia. 

 

Respecto a placa dedicada al primero, que mira a la Corredera, MIGUEL RUIZ PRIETO, 1895-1899, basándonos en datos bien documentados de quien fue Hijo Adoptivo de la Ciudad, Ginés Torres Navarrete, y publicados en un excelente trabajo en la revista IBIUT, hay que decir que no fue Cronista Oficial de Úbeda, lo que fue es Archivero Oficial, según acta de 16 de febrero de 1898, con remuneración, haciendo justicia, eso sí, a tal nombramiento, ya que llevaba trabajando, aunque no de manera oficial, en el Archivo, según indica el acta, por más de cuatro años, aunque esto no fue así, ya que él se dedicó a los archivos nada más retirarse de su oficio de militar en 1889, pudiendo escribir así su Historia de Úbeda. Como archivero oficial estuvo poco tiempo, ya que, también según acta de 31 de agosto de 1898, seis meses después de ocupar el cargo, se nombra a Francisco Moya Ramírez, con sueldo de 500 pesetas, haciendo constar que por haberse ausentado Miguel Ruiz de la ciudad. El señor Ruiz Prieto falleció al año siguiente, 1899, a la edad de 67 años. Así que las fechas de su placa deberían ser: Primer Archivero Oficial, 1898, que es lo exacto. O en todo caso: 1894-1898, o 1889-1898, pero nunca 1895-1899, que es lo que pone. 

La placa dedicada al segundo cronista, FRANCISCO MOYA RAMÍREZ, 1891-1905, presenta otro error evidente, si Miguel Ruiz Prieto, según pone la placa, lo fue entre 1895-1899, no puede serlo Francisco Moya entre 1891 y 1905, como si fuera nombrado antes que Miguel Ruiz Prieto, en 1891 y lo dejara de ser a favor de este entre 1895-1899, para volver a serlo de nuevo desde 1899 hasta 1905. Mas aunque así fuera, que no lo fue, habría que poner: 1891-1895 y 1899-1905. También en este caso hemos de decir que Francisco Moya Ramírez, que era presbítero, siguiendo los datos de Ginés Torres, tampoco fue Cronista Oficial de Úbeda, sino Segundo Archivero. Nombrado al efecto, como hemos dicho, el 31 de agosto de 1898, para ser cesado del cargo, según consta también en acta, el 11 de marzo de 1903. Y falleciendo, eso sí, en Úbeda, el 25 de mayo de 1905, con 67 años, la misma edad que el anterior. Por lo que en su placa debería poner como fechas al respecto: 1898-1903. Y no, 1891-1905. 

 

A continuación, tenemos a LUIS GARRIDO DE LA TORRE, 1906-1909. Este sí que fue el verdadero Primer Cronista Oficial de Úbeda, nombrado como tal el 14 de febrero de 1906, hasta su muerte, el 3 de septiembre de 1909. Por lo que son correctas las fechas que aparecen en la placa del monolito. 

 

A partir de aquí, todos los demás nombres, cargos y fechas, están correctos. Hasta llegar a la referida a Rafael Laínez Alcalá, 1941, que fue nombrado Cronista Honorífico el día 30 de julio de dicho año, hasta su muerte, en Madrid, el 14 de abril de 1982. Por lo que la placa debería poner, en consonancia con los otros: 1941-1982.

Por último, diremos que también la placa de quien fuera gran amigo, JUAN DE LA TORRE RUIZ, 1983-1992, es errónea, pues don Juan, como lo llamábamos todos, nombrado cronista en junio de 1983, falleció en su casa de la calle Sacramento el 1 de febrero de 1993, faltándole cuatro años y diez meses para cumplir los cien. Por lo que debería constar: 1983-1993. Y no 1983-1992.

 

Y no quiero concluir este trabajo sin felicitar a la Corporación Municipal por la idea de homenajear de este modo, tan simple como digno, a todos los que han sido Archiveros y Cronistas Oficiales de Úbeda, y, sobre todo, felicitar a la señora Alcaldesa y concejales por no caer en la tentación de aplicar en este caso la ley de Memoria Democrática que tantos injustos desafueros ha traído y seguirá trayendo, respetando los nombres de estos ilustres personajes nuestros, grabándolos en placas en lugar de quitarlas, a pesar de que la mayoría ha ejercido al cargo en el franquismo, declarándose algunos de ellos falangistas, y ocupado incluso duraderos cargos políticos de relevancia, como concejales y alcalde. Enhorabuena a todos.   


lunes, 9 de enero de 2023

ID Y EVANGELIZAD

En San Isidoro, en la misa del gallo de las doce de la noche del 24 de diciembre que da entrada al 25, día que conmemoramos el nacimiento del Hijo de Dios, misa especial con la que está acabando la misma Iglesia por comodidad y dejadez, empezando por la presidida por el Papa, poniéndola a las seis, o siete u ocho de la tarde, incluso a las once, como la dada también a esta hora en un templo de Úbeda, me encontré con la revista que publica la Casa de Cultura y Solidaridad, apareciendo en la portada el gran titular que le da nombre: ID Y EVANGELIZAD.

 

No estábamos muchos en tan importante misa, la verdad, pero los que estábamos lo hacíamos convencidos de que lo más importante de esta noche decembrina no es la comida familiar, ni los regalos de Papá Noel, ni los mantecados refinados y bebidas cada vez más exóticas, sino el ir al encuentro de un Niño que nace para traer el mundo el reino de Dios. Y puesto que en eso creo, qué le vamos a hacer, porque soy así de ingenuo e ignorante, queridos ateos, agnósticos, gnósticos y pasotas, sabios y entendidos, al igual que lo hago desde niño, y todos los templos a las doce en punto la daban y todos estaban llenos de fieles que nos felicitábamos las Pascuas con alegría y gozo, lo seguiré haciendo mientras viva y tenga salud suficiente, siempre que haya, claro está, un lugar donde se oficie la misa del gallo y no me halle con todas las puertas cerradas. 

Digo que me encontré la revista de la Casa de Cultura y Solidaridad donde desde la portada se nos invita con letras supergrandes a ir a evangelizar. Y, dentro del gozo de la Nochebuena, me sentí triste. Miré alrededor y estábamos pocos, ya lo he dicho, y me imaginé a miles, cientos de miles de miembros de la jerarquía y a millones de fieles en sus casas, tranquilos, frente al televisor, saboreando las viandas festivas… Y vi una Iglesia que se derrumba, pese a que acudan miles de personas al entierro de Benedicto XVI, a quien, dicho sea de paso, no pocos laicos, religiosos, sacerdotes, obispos y cardenales pusieron verde cuando renunció a seguir dirigiendo el timón de la barca de Pedro, diciendo todos ellos algo así como que un Papa no se baja jamás de la cruz. Y ahora, seguro que alguno de aquellos estaría portando esa pancarta inmensa desplegada en la plaza del Vaticano en la que se podía leer: SANTO SÚBITO. Ver para creer.

 

Así que id y evangelizad. Palabras. La mayoría de los cardenales y obispos no evangelizan, sobre todo los que andan en el mundo rico, bastante tienen con la burocracia del cargo, los nombramientos, los compromisos, las liturgias, las cuentas, la representación…, ni tampoco en el fondo la mayoría de los sacerdotes, cada uno atendiendo a la parroquia como buenamente puede, cansados de obras y de arreglos, de problemas, de reuniones, de frialdades, de incomprensiones, de falsos cristianos, de feligreses complicados, de escribas y fariseos. 

 

Y me vino a la mente aquellos que han querido ir a evangelizar y no han encontrado apoyo alguno de la Iglesia. Puertas cerradas, como las de infinidad de templos a las cero horas del día de Navidad. Y a los que han querido evangelizar desde el arte, la cultura, o la literatura, escribiendo, por ejemplo, textos, comentarios, artículos, libros… predicando la figura de Jesús de Nazaret, y que por más que los han mostrado y ofrecido, incluso como regalo, porque los que recibisteis de gracia dadlo de gracia, ni caso les han hecho, ni siquiera una palabra de ánimo, un compartir, un me gusta, un golpe en el hombro para no dejarlos hundidos en medio del desierto. Y me vino a la mente también Maranatha, toda una obra evangelizadora, gratuita por muchos años, y Natividad y Resurrexit, así como otras…, y que por más éxito que tuvieron y por más teatros que llenaban, fuera de algún sacerdote a modo particular que animaba a sus feligreses a asistir y algún obispo acudiendo a título personal, solo silencios, indiferencias y zancadillas.  

 

Y a tanto hemos llegado en la no evangelización que amparados en la coartada de la memoria histórica estamos dejando que se tiren cruces en todos los pueblos, cruces que simbolizan el amor infinito de Dios que murió en ella para salvarnos. Es que son cruces franquistas, nos dicen los verdaderos nazis de nuestra democracia, porque debajo de ella se puso: “Caídos por Dios y por España.” Pero eso es falso, la cruz lleva existiendo desde hace dos mil años, y si esa cartela fue puesta por franquistas, pues se quita y se pone otra cartela que diga por la unidad, por la vida o por la madre que nos trajo…, pero que la cruz no caiga contra el suelo, como no debe caer ningún símbolo que represente la paz, el amor, la concordia… o cualquier valor que nos haga mejores. Porque si cae, cae nuestra historia, nuestros valores, nuestra identidad, nuestra convivencia, nuestro respeto, nuestra cultura, nuestra esperanza… 

 

Y los cristianos callamos. Y callan los sacerdotes y los obispos y los cardenales… No queremos problemas, no queremos enfrentamientos, no queremos nos llamen fascistas, retrógrados, beatos, fachas, reaccionarios, franquistas… Pues señores religiosos y no religiosos apegados a la pila del agua bendita, si desistimos de defender la cruz, díganme entonces cómo vamos a ir y evangelizar. ¿Llevando, también con miedo, mariposas y tarritos de miel? Pues, eso.