lunes, 24 de mayo de 2021

ACERCA DEL MONUMENTO A LA SEMANA SANTA DE ÚBEDA

Gobernar y presidir es difícil. Hay presiones, intereses, amiguismos, traiciones… Pero, sobre todo, hay críticas y diversidad de opiniones. Y entre ellas, aparecen las de quienes no comulgan con que se levante un monumento a la Semana Santa de Úbeda. Extraño parecer este, ahora, cuando, después de años de estudio, quedó aprobado por la Corporación hace ya muchos meses. 

Y salen los que están en desacuerdo, clamando al cielo, con la pancarta progre de que este hecho alienta el pasado, no aporta una narrativa de futuro y es una mala inversión social en tiempo de crisis.

Pues bien, mostrando el respeto debido a lo que se ha dicho puesto que vivimos en democracia y la libertad de expresión es sagrada, hago saber que yo sí estoy a favor de que Úbeda levante un monumento a su Semana Santa. Y lo estoy porque nada ni nadie se lo merece más que ella. Si aquí se alza un monumento a un personaje o a un símbolo y se ve bien, cuanto más no ha de verse bien si ese monumento representa a centenares de miles de personas. Porque el personaje en cuestión, por mucho que haya hecho y por más grande que sea, nunca habrá aportado a nuestra ciudad y a nuestra historia lo que la Semana Santa y cuanto ella aglutina. En el penitente que aparece en el monumento (otro tema es si gusta más o menos o qué lugar es el más idóneo para instalarse) no están personificados solo los magnos, los insignes, los famosos…, sino todas las clases sociales, pobres, ricos, nobles, campesinos, artesanos, gobernantes, intelectuales, artistas, ignorantes, analfabetos, discapacitados…, porque bajo la túnica y el capirucho no hay diferencias. Están simbolizadas generaciones enteras. Ahí, nuestros antepasados, padres y abuelos, y también nuestros hijos. En el penitente del monumento estamos todos, hombres y mujeres y niños, los que creen y también los que no creen, los que se han vestido con la túnica penitencial y los que no, pero viven la Semana Santa desde la tradición, la cultura, la convivencia, el reencuentro con la familia, el comercio, la música, la gastronomía, el turismo, la fiesta, el esplendor de la primavera…  Un monumento a la Semana Santa de Úbeda es algo, en definitiva, que representa y homenajea a todos, al colectivo, porque todos hemos hecho historia de alguna manera y juntos hemos logrado a lo largo de los siglos que Úbeda sea lo que es. 

Y esto que expreso no es porque ahora quiera yo salir al paso de nadie. Ya lo hice saber hace muchos años en mi obra teatral “Úbeda dama de sueños”, en donde de todos los ilustres que están enamorados de ella, nuestra ciudad elige al personaje anónimo: al Pueblo, porque es el pueblo al fin y al cabo quien en verdad construye su ciudad.

A mí me hubiera gustado, eso sí, que fuese costeado por suscripción popular y no con dinero público. Y así, al mirar la figura levantada en su pedestal, poder decir con orgullo: “Ahí estamos todos; y todos, en homenaje a todos, lo hemos costeado.” Pero también en este caso (y lo dice quien ha estado siempre en contra de las subvenciones), estoy de acuerdo en que el Municipio aporte dinero público, en cuanto se hace cierta equidad en relación al mucho gasto que realiza y ha venido realizando costeando otros proyectos a particulares y de grupo que a la postre nunca tendrán ni por asomo la misma trascendencia por muy de progreso que los quieran vestir. Porque para labor progresista ninguna como la que realizan las cofradías y hermandades, en activo todo el año, realizando un trabajo totalmente altruista y sacrificado que sí que repercute en todo el pueblo, primero porque establecen cadenas heredadas de vida y amor que unen tiempos y personas, siendo además los grandes artífices de la grandiosa fiesta cristiana de la Semana Conmemorativa de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y después, porque innovan, fomentan, publican, fundan, conservan y amplían el patrimonio artístico, mejorándolo, aportan trabajo, crean riqueza directa e indirectamente, contribuyen al mundo de las artes, originan convivencia, igualdad y fraternidad, participan y cooperan en todas las demás fiestas, mantienen tradiciones, siembran fe y esperanza, participan en el mantenimiento de los monumentales templos, auxilian a la Iglesia, organizan campañas, dan cobijo, libros, medicinas y alimentos, ayudan a los necesitados… ¡Tremendo!

Sí, por lo tanto, a que se haga realidad el monumento a nuestra Semana Santa como los hay, dicho sea de paso, en otras muchas grandes ciudades y nos da además nombre internacional. Y porque levantándolo no olvidamos lo bueno del pasado, aporta poesía de futuro y es una buena inversión social en cuanto anima a seguir en la lucha para antes salir de la crisis, aparte de que nos iguala y nos representa a todos por muchos siglos o, cuando menos, si me apuran, a una grandísima mayoría.  

martes, 11 de mayo de 2021

UNA JOYA COMO REGALO

No es exageración de padre, pero tener en mis manos el libro escrito por mi hijo José Ramón, dedicado a su hijo Ramón Aléxandros, mi primer nieto, con motivo de su primera comunión en la Iglesia de Cristo Rey y Nuestra Señora del Valle de Córdoba, el pasado sábado, es saber que la historia de los pueblos y del cristianismo tiene una aportación más a su legado de grandeza que viene a hacerlos, cuando menos, más dignos y más universales.

El libro, EL EVANGELIO DE JUAN Y LA EUCARISTÍA. Un punto de vista personal. Análisis del capítulo 6, es todo un reto literario, reflexivo y teológico, que ha supuesto, después de una labor ímproba y de una entrega sin límites diaria en el campo de la medicina, tanto en el Hospital Reina Sofía como en los Centro de la Cruz Roja y San Juan de Dios, cientos de horas de trabajo personal robadas al tiempo de ocio, desde la compra de libros en distintos idiomas y su lectura y estudio, muchos de ellos ejemplares únicos ya agotados, mirlos blancos en bibliotecas perdidas, hasta verlo, tras la impresión en Gráficas Minerva, encuadernado en pasta dura y tela blanca, con letras doradas y sobrecubierta inspirada en un cuadro al óleo de Blas López, pasando por un contenido hondo, estructurado, desmenuzado y argumentado que se ha forjado a golpes de quietud a altas horas de la madrugada, en la intimidad de un despacho silencioso, bajo la luz de una lámpara que deja entrever a su alrededor, en la penumbra, pese a ser aún tan joven, numerosas placas y reconocimientos… y, de manera particular, recuerdos de enfermos, entre ellos niños, que agradecen seguir teniendo vida porque él le está ayudando con mucho amor a no perderla. Todo también mérito de su esposa, Nieves, doctora de reconocido prestigio, que ha regalado de igual modo sacrificios y entregas silenciosas a manos llenas, sin escatimar palabras y hechos de ánimo y aliento en las horas que venían vestidas de desaliento y fatiga.       

Es, en definitiva, este libro una joya que ha de tenerse en cualquier salón de cualquier interesado en la exégesis evangélica, tanto eclesiástico, como laico, investigador, teólogo, historiador…, o persona interesada en conocer la mística joánica y su trascendencia en el acontecer de los tiempos.

En la obra se nos habla de San Juan, el autor que da nombre a su evangelio, de su estructura, así como fecha y lugar de composición. Para adentrarse a continuación en el estudio y desarrollo del capítulo 6, el más complicado, hondo y misterioso de cuantos escribió o promulgó el discípulo amado del Señor, dividiéndole en ocho grandes bloques: El signo de la multiplicación de los panes y los peces. Jesús camina sobre las aguas. Transición. Primer fragmento del discurso del pan de vida. Segundo fragmento del discurso del pan de vida. Tercer fragmento del discurso del pan de vida. Cuarto fragmento del discurso del pan de vida. Y reacciones al discurso del pan de vida. Terminando con una dilatada relación de autores y una amplísima bibliografía.

Y lo más hermoso de todo, se ha escrito y publicado el libro, en edición limitada, sin ánimo de lucro, como regalo de José Ramón y Nieves a su hijo en su primera comunión, y para regalarlo de paso a la sociedad. De tal modo que si alguien tuviese interés por hacerse de un ejemplar sin coste y no precisamente para servir como simple reclamo de polvo en una estantería con carácter ornamental, solo bastará con que muestre interés y se ponga en contacto con su autor.

EL EVANGELIO DE JUAN Y LA EUCARISTÍA, escrito desde la fe y la grandeza de corazón, no es, en definitiva y ello ha de quedar claro, una obra trivial, nimia y ligera, sino todo un amplio y condensado compendio para el análisis, el estudio, la formación y el conocimiento misterioso de quien escuchó a su Maestro decir que quien come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna y él lo resucitará en el último día.

Felicidades, hijo. Gracias, Nieves. Enhorabuena, Ramón, por ser artífices de un libro tan sencillo y a la vez tan grande. ¡Dios os la pague!

 

 

martes, 27 de abril de 2021

EL LIBRO MÁS VENDIDO

Es sábado por la tarde. Llego con el coche hasta la salida de Úbeda. Aparco en la Carralancha. Andando, busco, un día más, el camino de la antigua vía. Me adentro en él contemplando el bellísimo paisaje que me muestra los mares de olivos, las sierras, el valle del Guadalquivir y la ciudad de sueños. Cruzo túneles y puentes. Después de las lluvias el sendero se muestra muy irregular. Espero y deseo que, algún día, los gobernantes hagan de este camino un hermoso y adecentado paseo por el que caminar y hacer deporte, algo así como una especie de senda verde o trayecto de recreo en el que disfrutar los padres con los hijos, los mayores, los enamorados, los soñadores, los deportistas, los poetas… El esfuerzo costará algo, pero merecerá la pena.

No llevo reloj ni móvil. Pierdo la noción del tiempo. Voy pensando y medito. No hay ni un solo campesino por los alrededores. Solo escucho el silbo del aire al roce con las ramas de los árboles y el canto de los pájaros, hasta escucho el batido lento de las alas de algunas mariposas pequeñas que se cruzan por entre los matorrales. Me siento feliz, alegre. Todo está en armonía serena.

La quietud en la lejanía, junto a la soledad, también es cierto que impone. La población queda lejos. Ayer fue el día del libro y fiel a la tradición me compré una pequeña antología poética de Vicente Gaos que llevo en el bolsillo y me pongo a leer bajo un olivo. Gaos es un extraordinario poeta, además de ensayista y estudioso de las letras. Dio clases de Literatura en varia universidades del mundo. Y murió joven, a los sesenta y un años. No muy conocido por el gran público porque tuvo la mala suerte de nacer en 1919, por lo que le tocó vivir de pleno la guerra y la posguerra, así como realizar la mayor parte de su obra literaria durante el franquismo. Algo que para los gobernantes y etiquetadores despóticos e intolerantes de hoy es todo un pecado que condena, en mayor o menor medida, al ostracismo y la exclusión. Y más aún si, como él, compone poemas religiosos, sin tener en cuenta siquiera el contenido, la hondura o el significado. 

Cierro el libro. Camino de nuevo. Gran poeta este Gaos, me digo. Uno más de entre los grandes poetas de siempre. Geniales escritores. Excepcionales artistas… Y así, pensando en todo esto, veo a lo lejos el coche. Me acerco a él. Llego cansado, sudoroso, fatigado. Respiro hondo. Me repongo. Me monto y arranco. Y, al hacerlo, como siempre va la radio encendida, escucho la noticia: Con motivo del día del libro se han vendido más de un millón de ejemplares. Me alegro, aunque lo que hace falta es que de ese millón se lean, al menos y en verdad, la mitad, y no sirvan solo para adornar alguna de las estanterías de la casa y llenarse de polvo.

Salgo de la Carralancha y me adentro por las calles de Úbeda. Ahora, de entre los libros más vendidos, vamos a decirles los que ocupan los primeros puestos. Permanezco atento. Vamos a ver si alguno de los diez primeros libros más vendidos es de poesía. Pero nada. Ni el diez, ni el nueve, ni el ocho… Me da pena. Cómo puede un género literario tan bello tener tan pocos lectores. La poesía no vende. Me respondo. Tampoco hay interés por comercializarla. Lo mismo es también porque la poesía que hoy se hace no interesa, la han desvestido de esencias para convertirla en prosaica, fría, jeroglífica y aburrida, sin musicalidad ni emoción ni sentimiento ni elegancia.

El locutor dice una serie de títulos y autores que, la verdad, apenas si conozco. Hasta que escucho decir: Y el libro que ocupa el primer puesto en el ranking de más vendidos es de un autor muy conocido por todos… Y quien habla hace una pausa larga. Me da  tiempo a pensar. Vamos a ver, será… y por mi mente pasan, a cámara rápida, como fantasmas con pluma y papel en las manos, imágenes de grandes escritores del pasado y del presente, intelectuales prestigiosos, doctores filólogos, miembros de la Real Academia, arquitectos de las letras con alta formación… ¿Quién será el que ocupa ese trono de honor del primer puesto…? ¡Qué emoción! ¡Qué nervios! Hasta que por fin oigo decir:

El libro más vendido no es de un autor, sino de una autora: ¡Paz Padilla!

Y de golpe escucho un tremendo: ¡¡Zas!! Mi coche se ha salido de la calzada y se ha estrellado contra una farola. La broma me ha salido cara. ¿La broma? Menuda broma.

Y luego decimos que cómo puede alguien querer salir en los programas basura de la televisión.

¡Madre mía, cuánto bobo en esta sociedad de cínicos!

sábado, 10 de abril de 2021

COMO PARA VOLVERNOS LOCOS

Esto cansa y aburre y, sobre todo, agobia.

Este camino que estamos tomando no lleva a buen puerto. Esta casa que estamos construyendo no tiene ni cimientos ni base ni estructura. Aquí todo lo andamos cogiendo con papel de fumar. Aquí, llamar negro a un negro es racismo. ¿Lo es también llamar rubio a un rubio? ¿Y a un blanco, blanco?... Decirle guapa a una chica guapa es machismo. Insistir en invitarla a tomar una copa puede ser acoso. Declarar una mujer, a la que no conoces de nada, que le has dado un golpe es acabar de inmediato en prisión. Pensar mil veces lo que voy a escribir, poner, borrar, volver a poner, cambiar… es la prueba de que uno ya no sabe ni a qué pertenece ni dónde se halla.

Aquí, hay ya creado un ambiente tan a flor de piel que, hay que ver la que se ha liado con el jugador de piel oscura del Valencia que se marchó del campo junto a sus compañeros porque escuchó que otro de piel clara del Cádiz le llamaba “negro de mierda”, pidiendo un castigo ejemplar, cuando este asegura que nunca le llamó “negro”, y diciendo que va a denunciar a quien le llame racista. Y hasta han tenido que contratar a expertos en sonido y lenguaje de labios para aclararlo. Y no han encontrado pruebas. ¿Y qué pasa ahora? Es el jugador del Valencia culpable de falso testimonio y un mal compañero? ¿Es el jugador del Cádiz un racista mentiroso? Y si es cierto que el jugador del Cádiz no le llamó así, ¿quién le quita ahora la etiqueta de racista? De todos modos, ¿y el beneficio de la duda?, ¿y la presunción de inocencia? ¿No habíamos quedado que en un estado de derecho uno no es culpable mientras no se demuestre lo contrario?

Y así en todo. El mundo desquiciado. Víctimas culpables y culpables víctimas. Como ha sucedido en una empresa de mi pueblo, donde ha llegado a suspensión de pagos tras diversas irregularidades, corrupción y robo, y donde un asociado, tras luchar para que se aclaren los hechos y se depuren responsabilidades, ha acabado siendo denigrado, injuriado y maltratado, y no solo por los directivos sino por muchos de los otros socios que hasta le han retirado el saludo, viéndose, finalmente, no solo destrozado al no poder recuperar el dinero invertido, sino hundido al exigírsele pagar lo que no está escrito .

Y si tengo hijos, los trato con todo tipo de mimos y regalos, como a reyes, porque ellos para mí son lo primero, lo más importante de mi vida y por ellos todo. Pero ya llevo no sé cuántas separaciones y no sé cuántas nuevas parejas y no sé cuántas excusas para estar el menor tiempo a su lado.

Y si voy a dar un mitin o una charla en un lugar determinado, como ha de hacerse en democracia sin que a nadie se le ponga impedimento alguno, y unos descerebrados me apedrean, la culpa será mía por ir y no haberme quedado en mi casa haciendo abanicos. Y al día siguiente van además las mujeres y las niñas, y ningún varón, para limpiar con lejía, no la sangre de los heridos en las aceras, sino el polvo invisible que han dejado en la plaza los zapatos de los mitineros.

Y si odio a los demás y siembro odio, proclamo que los demás me odian y están sembrando odio. Y si me pillán con el puñal a punto de atravesar el corazón de mi hermano, es que no entienden que mi hermano me estaba doblando el pulso para que se lo clavara.

Y me llamo antifascista con el puño en alto mientras golpeo, incendio, desprecio, destrozo y hasta mato. Y me defino como tolerante al tiempo que pido quemar iglesias y fusilar a los cristianos. Y me catalogo de feminista exclamando que la mujer ni se depile ni se maquille mientras me pongo silenciosamente el burka en cuanto se presenta la ocasión. O nada digo cuando el presidente turco discrimina y menosprecia a la presidenta de la Comisión Europea mandándola al sofá. Y te llamo xenófobo porque criticas los comportamientos de algunos en las carrozas del orgullo gay y guardo silencio cuando ahorcan a un homosexual, por tan solo el hecho de serlo, en el país vecino.  

Y si se permite la llegada de extranjeros a los aeropuertos en vuelos regulares para visitar ciudades, la culpa no es del gobierno, es de los dirigentes de las comunidades que no cortan las calles.

Y si dicen de vacunar…, bueno de esto mejor no hablar. Bastante confundidos y nerviosos estamos ya. 

Y el que se declara adalid de la igualdad vive en el lujo y se baña en dinero. Y el que quiere acabar con las libertades dice que lucha por la democracia. Y los separatistas son los tolerantes y los no separatistas los intransigentes. Y el que quiere romper España y quema la bandera nacional declara ser un patriota. Mientras que el que despliega la bandera roja, amarilla y roja, es un nazi. Y ahora los buenos son los de ETA y los malos los familiares de los muertos y heridos. Y el que insulta dice que es insultado. Y el que manipula manifiesta que es justo y cabal… Y el que expone ser pacifista emplea cada vez que habla más palabras llenas de belicismo y de terror… Y la democracia está quedando en un simple mentir, engañar y liar a la gente para ganar votos… Y uno acaba loco… Y cuando tú y yo acabemos locos y llenos de rencor, lo mismo no nos soportamos más y nos liamos a garrotazos hundidos en la tierra, como dibujo Goya, porque ya no hay sitio para los dos aquí.

¿Que esto no es creíble? Tampoco nadie podía creer que iba a venir un virus e iba a joderle la vida al mundo entero… Y ya lo veis, nos la ha jodido y bien jodida. Y por mucho tiempo.  

viernes, 26 de marzo de 2021

QUITAR LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Estamos viendo cómo en muchos municipios de España los ayuntamientos andan en la moda de quitar ciertos nombres de sus callejeros. El más reciente ha sido el de Palma de Mallorca, que ha suprimido o pretendido suprimir, por reminiscencias franquistas, fascistas, o vaya usted a saber, los nombres de los almirantes del siglo XIX, Churruca, Gravina y Cervera, así como el de la ciudad de Toledo.

Y la verdad es que mirando a mi pueblo, aparte de haber cambiado hace ya muchos años el nombre de algunas calles por tener connotaciones de la guerra civil, como Avenida de los Mártires o Avenida del 18 de Julio, por los de La Libertad y de La Constitución respectivamente, no se han hecho intentos de suprimir del callejero a personajes que, desde nuestra mentalidad y contexto histórico, se podían considerar si no indignos, sí, al menos, asequibles a etiquetarlos de forma negativa desde la trastienda de la política.

Y se ha hecho bien porque se ha venido realizando sin tener que llegar al límite de lo que marca la ley de Memoria Histórica, huyendo de caer en los extremismos. Nuestros gobernantes saben muy bien que si en otros tiempos, los munícipes dieron, por méritos, obras, reconocimiento, consideración, ejemplo o lo que fuese, el nombre de alguien a una calle, no se debe ahora, por respeto a aquellos y a quienes representaban, y porque se han de ver y analizar las cosas desde el contexto puramente histórico en que uno vive, venir ahora a quitarlos de un plumazo porque se estaría cometiendo el grave error de juzgar sin las garantías ni las medidas temporales adecuadas.  

No se puede, por ejemplo, con una mentalidad actual sumergida en un estado democrático, donde se está alcanzando la igualdad hombre-mujer, donde no es aceptable ningún tipo de machismo, ni nos sirve el autoritarismo, ni se admite el racismo, ni se consiente la homofobia, y se desprecia la violencia en todas sus variantes, y donde, incluso, la monarquía reina pero no gobierna, venir ahora a quitar de nuestras calles nombres como: Francisco de los Cobos, Beltrán de la Cueva, Condestable Dávalos, Vázquez de Molina, Corregidor Bobadilla, Felipe II, Cristóbal Colón, Duque de Ahumada…, clasificándolos de monárquicos, antidemocráticos, autoritarios, genocidas, machistas y cuanto se quiera, y mucho menos diciendo que son fascistas, porque esto ya sería el colmo de la ignorancia supina.  

Como tampoco se puede, aunque en algunos lugares se ha pretendido y se pretende, quitar los nombres que tienen carácter religioso cristiano referidos a cristos, vírgenes, santos, obispos, papas…, como son, por citar algunos: Cristo de la Espina, Virgen de Guadalupe, San Lorenzo, Obispo Cobos, Juan XXIII, Sacramento… Porque desde decenas de años se han venido llamando así y está ya impreso en lo más hondo de nuestra noble idiosincrasia.

Pero yendo incluso a tiempos más recientes, hacen bien nuestros ediles en no entrar en el charco de la discordia, la división y los enfrentamientos, huyendo de buscar motivos para aniquilar de las cartelas de las esquinas a personajes que ilustran nuestras calles y han vivido y realizado su obra en un periodo franquista. Porque, ¿cómo quitar la calle –por decir solo unos pocos nombres de los muchos que tiene nuestro callejero– a ilustres personalidades como: Gallego Díaz, Palma Burgos, Ramón Cuadra, Emilio Sánchez Plaza, Padre Villoslada, Cristóbal Cantero, Manuel Bermúdez, Pedro Sola, Juan Pasquau…? ¿Cómo hacerlo, cuando lo único que han hecho es ser personas de su época y vivir en ella de la forma más digna, servicial y creativa posible?

Y por último quiero –aparte de hacer constar que en un primer momento quise decir lo que aquí expreso pero de forma irónica y humorística, porque es de risa ver a tanto analfabeto buscándole a la ley de Memoria Histórica los cinco pies–, salir al paso de un bobo inculto a quien escuché decir que había que quitar el monumento que hay en la plaza Primero de Mayo, tan grande como inmerecido, a ese fraile que lo único que hizo fue escribir cuatro poemitas piadosos. 

Menos más que este tipo no es nuestro alcalde ni ninguno de nuestros concejales. Menos mal. 

miércoles, 10 de marzo de 2021

JAÉN, LEVÁNTATE BRAVA

Nos lo hemos ganado a pulso. La provincia de Jaén son pueblos. Más o menos grandes, pero pueblos al fin y al cabo. Incluso la misma capital lo es. Y ser pueblo tiene de bueno que todos nos conocemos y vivimos más tranquilos; y de malo, que andamos encerrados en nuestros propios temores e infortunios. 

Desde siglos, Jaén y su provincia ha sido un conjunto lleno de adversidades, y ello lo ha hecho acomplejado; y el acomplejamiento, resignado; y la resignación, sumiso.

Y la sumisión le hace sentir miedo ante los poderosos. Lo veo cada día desde que nací. Todos pensamos que Jaén, cualquier pueblo de Jaén, es hermoso, tiene sus tradiciones, sus riquezas históricas y artísticas, sus asombros…, pero también sus defectos, sus caciques, sus desgobiernos… Y ante ellos, ¿quién se rebela?, ¿quién es el valiente que denuncia y se opone? Somos dados, en todo caso, a la murmuración, a las críticas por la espalda, pero nada de dar la cara. Y si surge algún quijote por el camino, que se prepare. Venga, atrévete e criticar al gerifalte de turno, ya saldrán sus lacayos a degüello y ya te tomarán la matrícula para hundirte en el barro de la miseria. Venga, atrévete a hacer públicas las carencias e imperfecciones del lugar en el que vives. Ya te saldrán a mordiscos, no solo los pelotas, chaqueteros y aduladores, que no ven más allá de su propio ombligo, sino los mismos que en privado y petit comité opinan de la misma manera. Y claro, esto, a base de años, acaba desanimando, agotando, empobreciendo y consumiéndote.

Y hasta tuvo que venir uno de fuera, el poeta Miguel Hernández, que pasaba por aquí, a decírnoslo. ¿Y de qué ha servido?  ¿Y cuánto caso le hemos hecho? ¿No nos preguntó: Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma quién, quién levantó los olivos? ¿Y no añadió después, al vernos callados, respondiéndose a sí mismo: No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor? ¿Y no siguió con una tremenda exclamación, para despertarnos, que hiela la sangre: ¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos!? ¿Y no concluyó empujándonos a la batalla con un inapelable grito de guerra: Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares, no vayas a ser esclava con todos tus olivares? ¿Y qué? ¿Dónde está ese levantamiento? ¿Dónde están las luchas? ¿Dónde las fábricas alrededor de la aceituna y el oro líquido? ¿Dónde nuestra propia comercialización? ¿Dónde la artesanía relacionada, la alta industria, las inversiones, las innovaciones, la limpia explotación de nuestras otras muchas riquezas, la cultura libre…? ¿Dónde otros muchos proyectos que nos hagan salir del monocultivo? ¿Dónde las exigencias de que nos den lo que equitativamente nos corresponde? ¿Dónde el coraje de despegarnos de las faldas del politicastro de turno que todo lo maneja, controla y domina?

Y conociendo cómo somos, que ocupamos el último lugar en todo y que andamos encerrados en la mansedumbre miedosa, ¿cómo nos van a respetar y tener en cuenta los políticos que además son las voces de sus amos y viven de serlo? Ante el atropello y la bofetada que nos han pegado a dos manos al no concedernos la Base Logística del Ejercito de Tierra, pero sobre todo con el olvido perpetuo con que nos pagan desde arriba, ¿dónde están los diputados y senadores que elegimos en su día?, ¿dónde la dimisión a una de todos los alcaldes, concejales y demás gobernantes de todos los pueblos y estamentos jiennenses? Eso sí que sería un golpe, y no las caceroladas desde los balcones, en la oscuridad, unos cuantos, ni ir a Despeñaperros a cortar en coches la autovía, un día festivo, un rato, y comprobar una vez más lo poco que nos consideran, riéndose los que ostentan el poder de las valientes Plataformas organizadoras, impidiéndoles no solo alcanzar el objetivo a base de un amplísimo despliegue de miembros de la Guardia Civil, sino además forrándose a base de multar a muchos de los participantes. ¿O es que alguien cree que el Presidente del Gobierno y demás mandamases no se partieron de risa el domingo tras el éxito del fracaso tan fácilmente logrado y ver en sus lujosos salones las noticillas que se dieron al respecto por las televisiones compradas?

Bobos, que somos bobos. Vamos a empezar no pidiendo la luna. Con que no nos terminen de cerrar la estación Linares-Baeza, por la que cada vez transitan menos trenes, ni la Academia de Guardias, que anda en los mínimos, ni acaben quitándonos las subvenciones de la aceituna, que ya están más que reducidas, y nos hagan, de aquí a diez años, otro trocito de autovía hacia Albacete, tenemos bastante; que como nos pongamos tontos, nos bajan encima los pantalones y nos dan con la palmeta… O peor, nos llevan ellos a Despeñaperros y nos despeñan como a tales.  

 

 

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

DÍA DE ANDALUCÍA

Inés, una niña grande de ojos azules transparentes, enamorada de sus alumnos, a petición de un centro de Córdoba con el que tiene también cierta relación, ha elaborado, con motivo del Día de Andalucía, una serie de actividades con el objetivo de que conozcan y aprendan las principales características y grandezas de la comunidad andaluza. Entre otras, la consistente en realizar, cada uno de ellos, un barquito de papel, sobre el que, en un lateral, dibuje la bandera verde y blanca y, en el otro, lo que considere según libre creatividad.

Servirá también, a modo de apoyo e inspiración, este sencillo poema que he compuesto y ella ha ilustrado, basándose en imágenes de freepik, con suma delicadeza y gracia.

Lo dejo aquí publicado para, desde él, en esta efeméride, unirme a todos nuestros pequeños y a cuantos, sin perder el niño que llevan dentro, amamos a esta tierra del sur, tan hermosa y llena de asombros como acostumbrada al sufrimiento y la marginación.


viernes, 19 de febrero de 2021

¿LOS GIGANTES DEL CAPITALISMO SON DE IZQUIERDAS?

¿Cómo es posible que los gigantes del capitalismo aparezcan ante la prensa y opinión pública mundial como sembradores, cultivadores y custodios del pensamiento llamado de izquierdas? ¿Cómo encaja que los monstruos máximos adoradores del dios dinero puedan aparentar que son partidarios de la dictadura de partido único donde no existe la propiedad privada, ni la diferencia de clases, ni la libertad individual, ni la división de poderes y donde todos los medios de producción e información están en manos del Estado?

Incomprensible. No hay por dónde cogerlo. Pero, sin embargo, tiene su truco. Los gigantes capitalistas no pretenden en verdad crear una sociedad, en teoría, más solidaria, fraternal, igualitaria, ecológica y participativa, verdaderamente de izquierdas, y mucho menos todavía puramente comunista. Ni por asomo. Engañan. Solo quieren enriquecerse más, tener mayor poder, controlarlo todo…

Esa es su ideología verdadera: ganar. Y si para ganar tienen que disfrazarse de pobres mendicantes, se disfrazan. Y si han de hacerse amigos y pelotear a países dictatoriales como Cuba, Venezuela o China, lo hacen sin el menor escrúpulo. Y si han de crear y fomentar movimientos tales como #MeToo o como los de la ideología de género, lo hacen. Y si han de quitarse trajes, corbatas y vestidos para aparecer andrajosos, despeinados, informales y sucios, se los quitan. Y si han de convertirse en protestones en cualquier movimiento reivindicativo, populistas dando discursos, acérrimos de un falso y extremista feminismo que solo busca fomentar el odio hombre-mujer, comer basura, declararse defensores de pobres y marginados…, así como si han de arrodillarse ante la muerte de un hombre de color a manos de un policía malvado y no ante el asesinato sin aviso de una chica blanca por disparo intencionado a bocajarro de un agente del capitolio… lo harán sin inmutarse.  

Es lo que hay. Los cerebros que rigen el imperio de estos monstruos, reunidos en salas de lujo con copas de cristal de Baccarat y licores exclusivos, saben muy bien que el camino es convencer de que lo que socialmente estaba establecido (derecha) ha de destrozarse para convertirse en algo totalmente contrario (izquierda), envuelta esta en papel de brillo con adorno dorado en rizo para hacerte creer moralmente superior. Porque si quieren aumentar sus ganancias e implantar su férrea dictadura de poder, nada mejor que romper todas las estructuras tradicionales, carcas, y contar con una sociedad dividida, dislocada, desnortada, enfrentada, globalizada, infantilizada, desquisexualizada, poliamorosa, LGBTorgullosa, llena de violencia, separaciones, divorcios, adulterios, alquiler de vientres, relaciones de usar y tirar, niños repartidos, abortos, eutanasia, desconfianzas, arte sin pie ni cabeza, irrisorio, vacío de sentimientos y belleza… Así que todos ellos de izquierdas, aprovechándose del término que tanto ha calado en la sociedad presente, pero solo en su parte externa, para desde ahí distorsionar y manipular a la sociedad.

Y sí, de este modo, sus ganancias serán inmensas y su poder ilimitado. Su red es ya tan amplísima que no hay manera de escapar. Son los dueños de la tecnología, la comunicación, la información, la salud y el comercio. Y ahí los tienen, como ogros pulperos de mil brazos. Ahí están, entre otros muchos, Google, Apple, Facebook, Amazon, Twitter, Youtube, Microsoft, Alibaba, Alphabet, Roche, Pzifer, Deutsche Bank, Visa… Ahí, tan poderosos que son capaces de maniobrar, si hace falta, nada menos que en las elecciones de cualquier país. Ahí, ganando millones de millones a causa de estos hombres y mujeres desquiciados que somos todos en el barrizal que nos han hecho creer es la maravilla de las maravillas, el mundo feliz de Huxley.

Ahí los tenemos, rompiendo todos los valores que nos puedan hacer coexistir como humanidad. Porque ¿qué pueden sacarle a una familia clásica, cohesionada, con hijos disciplinados, educados en la responsabilidad, el sacrificio y el respeto, y a los que no hay que ganarse a base de regalos sino de atención y cariño? Poco. Se gana más teniendo nuevas parejas, más amantes, más hijos desperdigados a los que tengo que compensar a base de regalos que solo satisfacen el tiempo que se tarda en romper el papel de envoltorio. Se vende más fomentando el egoísmo, creando conflictos, dividiendo, anulando conciencias, rasgando vínculos. Se consume más siendo adicto a internet, tragando anuncios, yendo a la moda, viendo youtubers e influences, visitando páginas de contactos, devorando pornografía, suscribiéndose a Netflix, drogándose… Venga, todo el mundo con móviles que han de cambiarse cada pocos meses. Todos los seres humanos localizados, vigilados, controlados, escuchados, analizados, clasificados. Todo el mundo adorando falsos ídolos, fuera ascéticas y místicas, fuera creencias, fuera valores cristianos, fuera cruces, a derribarlas, viva la vida, carpe diem, aquí es donde hay que ser feliz, y eso solo se consigue, ya sabes…: gastando, consumiendo, derrochando…

Así que eso de que los grandes capitalistas del mundo de hoy son de izquierdas, nada de nada. Solo marketing. Su única intención es que la gente llegue a creer que debe ser de izquierdas, entendiendo por izquierdas lo moderno, lo juvenil, lo guay, lo progresista, lo rompedor…, lo que ellos te marcan hasta convertirte en masa sin personalidad, lo opuesto a lo que deberíamos ser. Hoy, los listos del capitalismo más atroz y fantasmagórico solo buscan, a base de dominarte, ser ellos mismos, para ellos mismos y en ellos mismos. Poderosos multimillonarios hipócritas manipuladores. Los demás, en realidad, no más que mercancía barata que poco o nada importa.