lunes, 17 de junio de 2019

"LOS PAISAJES DEL ALMA" DE ANTONIO ESPADAS SALIDO


Mi amigo Antonio Espadas Salido presenta en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago una exposición de pintura, bajo el título “Los paisajes del alma”, que fue inaugurada el pasado 12 de junio y permanecerá abierta hasta el próximo 7 de julio.

Son setenta cuadros brotados del pincel de un hombre excepcional, modelo de persona y ejemplo de entrega. Antonio tiene el don de la bondad y la sabiduría, y lleva en la sangre el ARTE con mayúsculas. Antonio escribe, actúa, hace magia, crea humor, esculpe, dibuja, ilustra… y pinta.

Y al pintar transmite la esencia de sí mismo, de ahí que sus cuadros tengan el misterio de la belleza, estén llenos de luz, estallen en colores armónicos y transmitan el sentimiento limpio que fluye de su hondura.

Cada obra, cada paisaje, cada figuración es un canto a la armonía, la delicadeza y la elegancia, pero sobre todo es una carta de Amor a Úbeda, su Úbeda querida, su Úbeda sagrada. Y esta es, en el fondo, la clave de su éxito: el que las pinceladas que Antonio da sobre el lienzo no las da con el pincel ni la espátula, sino con los labios del corazón, como quien besa a una diosa a la que no sola adora, admira y respeta, sino ama con locura.

Nadie ha pintado a Úbeda más que Antonio. Él es, por antonomasia, su más grande amante pintor, hasta el punto de que entre al artista y la dama se ha ido forjando a lo largo de los años una simbiosis que nadie podrá superar en el tiempo. Antonio la mira, y Úbeda se deja mirar. Antonio la embellece, y ella se deja embellecer. Antonio la abraza, y ella se deja abrazar. Antonio la asciende a los altares, y ella lo asciende a él dándole ánimos, ilusión y vida, larga vida.   

De ahí que nuestro artista, pese a tener 86 años, siga adelante, continúe creando, concibiendo, admirando a su Ciudad, grabándola en su interior donde soñarla para después plasmarla en la tela blanca de la infinitud y mostrárnosla, no ya como es en realidad, sino como Antonio la ve, como Antonio la siente, como Antonio la vive.

Y esto es lo que nos cala al contemplar sus cuadros, esto es lo que nos llena y admira, esto es lo que nos impresiona. Es por ello que, como genio que es, Antonio Espadas haya titulado a su obra: “Los paisajes del alma”, porque lo que nos da y nos regala no son los paisajes de Úbeda, sino, en definitiva, sus propios paisajes, en los que hay grandeza espiritual, claridad sublime, vida eterna… De ahí que incluso sus nocturnos, tan maravillosos, tengan la luminosidad, el fulgor y la lumbre capaz de incendiarnos las pupilas y ardernos el corazón hasta abrasarnos.

Gracias, querido amigo, por darnos tanto. Enhorabuena.      

sábado, 1 de junio de 2019

EL SORPRENDENTE TRIUNFO DEL GRUPO SOCIALISTA DE ANTONIA OLIVARES


Un total de 27.703 personas estaban llamadas a votar en la ciudad de Úbeda en las pasadas elecciones municipales. De ellas, 9.596 se quedaron en casa. Votos en blanco fueron 134. Y nulos, 139. El resto, 17.834, se repartieron de la siguiente manera: Iniciativa Popular Ubetense, 164 votos. Izquierda Unida Andalucía, 256 votos. Andaluces por Úbeda, 278. Podemos Úbeda, 532. VOX, 793. Ciudadanos, 850. Partido Popular, 3.470. Y Partido Socialista Obrero Español Andalucía, 11.491.

Estos datos numéricos han dado lugar a cinco concejales para el PP y nada menos que dieciséis para el Partido Socialista. El resto de las fuerzas políticas: cero concejales.

Algo sorprendente. Ni los más optimistas partidarios del socialismo ubetense pudieron en sus sueños llegar a tanto. Y menos todos los demás ubetenses llamados a las urnas. Bien es cierto que se sabía que doña Antonia Olivares Martínez las ganaría y con mayoría absoluta. Pero también es cierto que los más estudiosos del tema, en relación con elecciones anteriores, andaluzas y nacionales, daban resultados más repartidos. Algo así como once concejales para el PSOE. Cuatro para el PP. Tres para Ciudadanos. Dos para VOX. Y uno para Podemos o Izquierda Unidad.

Sin embargo, nada de eso. Casi todos los votos para el PSOE. De tal manera que los resultados han sido históricos, impresionantes, excepcionales. Y cuando estas mayorías se dan en algún sitio no cabe otra cosa que pensar que no son fruto de la casualidad, y menos si se tiene en cuenta que, al compararse con las europeas, el mismo día, el partido socialista perdía 3.431 votos, mientras todos los demás, de cuantos se presentaban en Úbeda, aumentaban ampliamente su porcentaje. Aquí, en conclusión, se ha tenido que hacer una gestión seria. Aquí se ha tenido que trabajar. Aquí se ha sudado sobre el campo de batalla de cada día. Y no desde la individualidad. Un éxito tan asombroso no puede ser fruto de la labor de una sola persona, porque cuando los que rodean al líder o a la líder son unos impresentables e ineptos, el pueblo deja de votar a la candidatura por el enfado o la aversión que les provoca los susodichos, así la encabece el genio de la lámpara.

Aquí, en definitiva, se han tenido que hacer muy bien las cosas. Y eso en nuestra ciudad no es fácil de reconocer. En Úbeda no somos de dar notas altas a nada de lo nuestro y menos mantenerlas a lo largo del tiempo. En verdad somos más dados a jugar al saque del tenis. Nos gusta elevar la pelota lo más alto posible para luego golpearla con fuerza contra el suelo. Doble mérito, pues, para el partido ganador. Triple mérito en cuanto la pelota ha sido golpeada, una vez lanzada arriba, hacia las nubes sin dejarla siquiera caer unos centímetros. Y esto se merece un cuadro, una pintura propia de la más alta escuela del Renacimiento, un monumento a la excepción.

Y no hay que darle más vueltas ni buscar más análisis a los resultados. Antonia Olivares ha trabajado y ha sabido vender su trabajo. Ha sido cercana a la gente y abierta a sus necesidades. Ha usado con maestría su mano derecha y sobre todo la izquierda. Ha sabido estar con los incrédulos y con los creyentes. Se ha esforzado en ser tolerante, sencilla y humilde. Y se ha dejado querer desde su palabra serena, su sonrisa permanente y su cara angelical, hasta el punto de ser conocida por el pueblo entero, y no desde la desconsideración, sino desde el respeto, por Toni.  

Y todo esto, unido a nuevos miembros que se han incorporado con el afán de trabajar por la Ciudad –en la que queda todavía mucho por hacer–, dejándose el alma y la piel en una campaña muy bien montada, ha hecho que le miel se ponga sobre las hojuelas y los resultados salgan exquisitos, de dulce, de caramelo.

Y como de caballeros es reconocer los hechos y ver la luz sobre las sombras, no queda otra que, como en los reinos antiguos, ponernos a disposición de quien nos va a gobernar y felicitar a la ilustre alcaldesa y su grupo de concejales. Felicitando también, pese a los resultados, al grupo Popular por aguantar bajo la tormenta sin hundirse, el barco que otros, anteriormente, dejaron haciendo aguas. Y agradecer a todos los demás grupos perdedores el esfuerzo y las ilusiones puestas, y sobre todo la generosidad y la valentía de presentarse cara al público ubetense siempre tan exigente y tan recatado que dijera Eugenio d’Ors.

Enhorabuena a todos.

miércoles, 22 de mayo de 2019

UNA SOCIEDAD INCULTA


Antonio Muñoz Molina, a quien admiro y respeto profundamente, en el documental biográfico emitido en “La 2”, el pasado domingo, dedicado a su persona, expone la siguiente reflexión: “Yo creo que la democracia, uno de los problemas de la democracia española es que no ha creado conscientemente una cultura democrática. Y una parte de la cultura democrática es la reverencia pública por el conocimiento, porque no puede haber ciudadanía ignorante. Es decir, un ciudadano no puede ser ignorante. De hecho, la educación pública, la escuela pública, se funda justo cuando se fundan los sistemas democráticos, no se funda antes. Porque en un sistema absolutista, en un sistema controlado por la Iglesia, no hace ninguna falta que la gente sepa leer y escribir... Entonces, esa conversión de España en una sociedad inculta, ha sido y es uno de los problemas más graves que tenemos.”

Y menudo problema. ¿Quién lo duda? Tan grande que puede llevarnos a la ruina total nada menos que cuarenta y pico años después de la caída del régimen franquista. Y esta vez no ya por responsabilidad de la Iglesia, a la que se quiere culpar casi siempre de todos los males, sino por la confluencia de infinidad de intereses espurios. Iglesia a la que, por cierto, habría que reconocer en justicia que gracias a ella, y a pesar de los muchos errores cometidos a lo largo de los siglos, se pudo conservar y mantener el legado de la cultura antigua y clásica, y que pese a no ser necesario tener conocimientos bajo los gobiernos absolutistas, sino todo lo contrario, ha sido creadora de un sinfín de escuelas al amparo de las parroquias y catedrales, así como de las posteriores universidades, llevadas más tarde al nuevo mundo…, y que ha enseñado sin ninguna duda a millones de personas a leer y escribir, como a él mismo, en plena dictadura, en los jesuitas y después en los salesianos.

Menudo problema, pues, este de la incultura que tenemos. Porque incultos hay que ser para no reflexionar cuando emitimos el voto a la hora de las elecciones. Cuando no hacemos una valoración de qué es lo que se quiere y qué es lo mejor para el bien de la comunidad y no el mío propio. Incultos cuando nos dejamos engañar por quienes nos han venido engañando desde que llegaron al poder. Incultos cuando elegimos la papeleta como quien es un fanático seguidor de un club de fútbol del que somos y seguiremos siendo hasta la muerte, “man que pierda”, más que robe, más que siembre miseria, más que cree una red clientelar impresentable, más que no respete las leyes ni la justicia, más que desprecie la Constitución, más que quiera acabar con la democracia…

Y ahí está la prueba. Unas cortes constituidas ayer mismo y cuyo espectáculo ha sido bochornoso, de vergüenza, de miedo. Porque si incultos somos los votantes más lo son los votados. Personas, en su mayoría, sin educación, sin formación, sin valores. Tribu repleta de vivales aprovechados, lobos con  piel de cordero, caraduras, maleducados, resentidos, sembradores de odio, falsos y mentirosos, plagiadores, partidistas, golpistas, corruptos, tribales, destructores, terroristas, vengativos, egoístas…, sin ningún amor por España, sin respeto por su asombrosa Historia, sin consideración por el Estado de Derecho, sin afecto por la convivencia, sin altura de miras para anteponer el bien común al particular interés.

Y luego nos quejamos, y luego protestamos…, y mañana lloraremos, porque en lugar de vivir mirando la amplia luz de la vida desde la libertad para tener mayor claridad de ideas y poder reflexionar mejor, nos dedicamos a mirar el hipnotizador resplandor de la pequeña pantalla de las televisiones que tan buenos programas basura presentan para hacernos cada vez más sabios y formados, más imbéciles.    

La opinión acerca de la sociedad inculta española que nos expone Antonio es irrefutable. Y temblor me da pensar qué votaremos de nuevo el próximo domingo. Vamos a ver a quiénes elegimos para las alcaldías, si ponemos a los que solo quieren gobernar para los suyos o a los que buscan hacerlo para todo el pueblo. Vamos a ver a quiénes enviamos al Parlamento Europeo, si a quienes pretenden una Europa unida, más justas, abierta, solidaria y de valores…,  o a quienes quieren llevarnos al corral de las gallinas, los burros y los borregos cercados por los muros abrasadores de las ideologías fascistas, comunistas, populistas, separatistas o extremistas.

Hoy, todavía estamos a tiempo. Mañana puede ser ya tarde.

lunes, 6 de mayo de 2019

MALA EDUCACIÓN


Con la educación pasa, como con tantas otras cosas, que hemos confundido la gimnasia con la magnesia.

Ahora, ser educado es también de fachas, rancios y retrógrados.

Si vistes con aseo y corrección no eres más que un reaccionario. Y si lo haces además con cierto estilo, un pijo despreciable.

Si cedes el paso a una mujer, un machista de libro.

Si hablas de usted, un carca.

Si te diriges a los otros con amabilidad, cortesía, prudencia y por favor…, ni te harán caso, porque te considerarán un pusilánime y una pobre persona.

Si das las gracias fácilmente, se reirán de ti.

Si respondes “de nada” te desvalorizas a ti mismo.

Si te acercas para saludar, lo considerará como signo de debilidad.

Si eres cortés con alguien y le regalas algún elogio, lo tomará como adulación merecida…

Y así andamos, envueltos cada vez más entre maleducados que no se esfuerzan en dejar de serlo, incluso tratándose de profesionales del sector servicios. 

Pero lo malo es que la mala educación trae cosas aún peores, hasta el punto de que la convivencia puede llegar a ser insoportable. La mala educación engendra:  

Desconcierto, enfado, tristeza, malhumor, recelos, odio…
Calles sucias. Jardines destrozados. Fachadas pintarrajeadas.
Destrozos, delincuencia, violencia…
Individualismo atroz.
Irresponsabilidades que alteran los ánimos.
Circulación agresiva.
Mediocridades que rebajan el nivel de las ciudades.
Orgullo, griterío, soberbia, groserías, zafiedades, ordinarieces… que fluyen y envilecen.
Desplantes, desagrados, indiferencias, desprecios… que nublan el espíritu.
Incomprensiones, inclemencias, malas caras… que embrutecen.
Incluso inmisericordias que ofenden y duelen.

Es por esto que si la cizaña de la mala educación no se corta de raíz  y se deja seguir creciendo, no acabaremos bien. El egoísmo aumentará, los comportamientos se revestirán de luz de sombras y la convivencia se hará insoportable.

Solo cabe la esperanza de que cuando se toque fondo, mugriento y maloliente, se batirán las alas de la racionalidad y el sentido común y se alzará el vuelo que llegue a la cima del civismo, los buenos modales y el respeto, logrando así una sociedad mejor, infinitamente mejor, mucho más amable, cordial, íntegra y digna. Una sociedad que hará que la vida sea menos innoble y más deseosa de ser vivida. 

martes, 23 de abril de 2019

DE ÚBEDA A MENGÍBAR

El pasado domingo, 23 de abril, en el Auditorio Municipal de Mengíbar, pronunciaba el Pregón de la Romería de la Virgen de la Cabeza. Dicho pregón comenzaba con el siguiente poema:



Vestido con la túnica más pura
me dispongo a salir en romería.
Llevo un blanco sombrero hecho de luna
y un cayado de plata evangelista.

Llevo un zurrón de versos que no pesan.
Cíngulo de humildad. Pobres sandalias.
Un corazón latiendo a dulce fiesta.
Y una medalla al cuello que me ampara. 

Salgo de aquí, del sur, de entre los cerros.
De esta ciudad de luz renacentista
con torres elevadas a los cielos
y piedras de bellezas infinitas.  

Salgo de aquí, romero hacia mí mismo.
Salgo de aquí, de Úbeda, mi pueblo,
con los ojos abriéndome el camino
y el alma transitada hacia lo eterno.

Cruzo campos de olivos y arroyuelos.
Paisajes de elegancia. Sombras claras.
Y veo venir a un ángel sobre el viento
y a Dios Amor ardiendo entre las zarzas.

Y ya me queda poco, apenas nada.
Y aunque surcan mis pasos las malezas,
campo a través y solo, no me pierdo.
Tengo el Guadalquivir por referencia.

Y al cruzarlo y bañarme en sus asombros,
al alzar la mirada, te contemplo:
ahí ya tú, Mengíbar, pueblo hermoso,
acuarela inmortal hecha de sueños.

Y hacia ti que aligero, abro mis brazos
buscando se hagan alas para el vuelo.
Quiero tenerte ya para el abrazo,
para clavarte al fondo de mi pecho.

Tres pasos más y ya, ya estoy contigo,
gozando de tu Historia tan antigua,
haciéndome atalaya en tu castillo
y león en tu escudo y en tu vida.

Y te alcanzo, y te toco, y te venero.
Ya he arribado por fin donde quería.
Ya he llegado a Mengíbar. Ya te tengo.
Ya te has quedado en mí mientras que viva.

Allí, donde partí, quedaron soles
de valor sin medida, monumentos,
calles, plazas, murallas, torreones,
iglesias, palacetes y conventos…

Igual allí, el arcángel San Miguel,
y San Juan de la Cruz, y el Nazareno,
Y una Virgen así: gota de miel.
Y un Yacente que abrasa por adentro…

Allí, en esa Úbeda que quiero,
me dejo todo ello y mucho más.
Me dejo de mi vida un libro entero
y un puñado de tierra en que enterrar. 

Pero aquí encuentro yo algo especial.
Aquí en Mengíbar hallo amor y fe,
y aromas de poesía y de amistad,
y música y respeto y sencillez.  

Y hombres y mujeres que trabajan
buscando el blanco pan de cada día.
Y luchas y sudores y esperanzas,
y llantos e ilusiones y alegrías…

Y encuentro al buen San Pedro por Patrón
junto a Santa María Magdalena.
Y a Jesús el Señor, y a San Antón.
Y encuentro sobre todo a la que es reina,

y señora y auxilio y primavera…
A la que es espiga hecha de sol,
la luz de luz, la más brillante estrella,
la dulce y celestial Madre de Dios:

¡LA VIRGEN DE LA CABEZA!

lunes, 8 de abril de 2019

EL ESPÍRITU SANTO DIRÁ


Las críticas al Papa Francisco son terroríficas. No pocos lo catalogan de hereje, masón, malvado, apóstata, antipapa, demonio…, y más en España después de conceder una entrevista personal a un periodista de la Sexta, republicano, agnóstico y azote del catolicismo, llegando algunos incluso a decir que no fue debidamente elegido y concluyendo otros que el Espíritu Santo se equivocó en el cónclave.

Pero el Espíritu Santo nunca se equivoca, incluso en los peores tiempos, cuando han salido elegidos Papas corruptos, sinvergüenzas, degenerados y fornicadores, no se equivocó, tenía que ser así, pues gracias a ellos la Iglesia se vio forzada a reformarse y dar al mundo grandes pensadores, místicos, artistas, poetas y santos.

Lo mismo viene sucediendo en nuestro presente histórico. Los últimos Papas han sido bien elegidos. Juan XXIII: bueno, alegre, querido y capaz de convocar un concilio, santo. Pablo VI: dialogante, sembrador de paz y justicia, viajero, santo. Juan Pablo I: sencillo, cercano y amable, muerto a los pocos días de ostentar el pontificado para que no olvidemos lo poco que somos. Juan Pablo II: luchador, anticomunista, carismático, viajero, sacrificado, santo también. Benedicto XVI: teólogo, intelectual, continuista, contemplativo, capaz de dimitir para dar a entender al mundo la debilidad humana ante las cargas y la edad. Papas, como vemos, cada uno distinto, diferente, pero que suman en lugar de restar.

Y ahora, Francisco. Llegado para mover cimientos. Para dar un grito que estremezca conciencias. Anticapitalista con la vista puesta en los evangelios. Dado a los pobres, los migrantes, los perseguidos… Capaz de abrir puertas a la mujer diciendo que sin ella la Iglesia no puede ser Iglesia, y menos siendo ésta femenina. Comprensivo y condescendiente con los homosexuales, exponiendo que una vez que la actitud homosexual está fijada, ese hombre y esa mujer tienen derecho a una familia, y ese papá y esa mamá tienen derecho a un hijo, venga como venga. Contrario a los muros. Constructor de puentes con el Islam. Que odia los chismorreos. Que acepta que tiene enemigos. Que no sabe cómo expulsar a los mercaderes hipócritas del Vaticano. Viajero con preferencia a comunidades pobres, minoritarias y perseguidas. Dado a sonreír a dictadores de izquierdas y poner cara larga a presidentes de derechas. Capaz de renunciar a los boatos, zapatos rojos, sillones majestuosos…, y a quien ni siquiera le gusta que le besen el anillo expresándolo hasta con gestos descorteses. Dicharachero, metepatas, demagogo, poco intelectual, listo, limpiador de alfombras, pastor con olor a oveja por los suburbios, perseguidor de pederastas, futbolero… Y si no rompe con más columnas eclesiales es porque no lo dejan.

Un Papa que ha llegada por algo y para algo. Un Papa venido a una Iglesia que está encerrada en sus propias contradicciones, no pocas veces contrarias al Evangelio, en crisis, atrapada en la telaraña del pasado, aturdida ante los tiempos presentes, manchada, dividida, acomodada, envejecida, triste, materialista, enfrentada, vulgarizada, farisaica, de manga ancha para infames comportamientos y estrecha con nimiedades…, sin rumbo. Donde la cizaña, presente en todas las épocas, sigue ensombreciendo el trigo.

Una iglesia acomplejada, que ha de dar al césar lo que es del césar. Una iglesia que no debe buscar la cantidad sino la calidad, no olvidando que muchos son los llamados y pocos los escogidos. Que ha de exponer su opinión valiente y actuar, sobre todo actuar desde el ejemplo, siendo coherentes sus presbíteros, religiosos y fieles en cuanto a lo que se dice con lo que se hace… Y dejar que el no creyente gire en el mundo que gira libremente sin poderse detener.

Y menos beaterías, cumplimientos y carguillos dados a incongruentes, menos jerarquización arrogante, menos actividades banales y de fachada, menos política, menos funcionariado… y más Biblia. Y si hay alguna contradicción entre los Evangelios y las cartas apostólicas, o entre estos y la tradición de la Iglesia…, primero es Dios que los hombres.         

El Espíritu Santo no se ha equivocado dando el papado a Francisco. Todo lo contrario, nos ha dado este Papa para que las aguas de la piscina de Bethesda se remuevan, y al paralítico que lleva allí infinidad de años sin poder bañarse, Cristo pueda darle un empujón para que caiga y se cure.

Ahora mismo estamos todos confusos y aturdidos, y más con este extraño y controvertido Papa que busca el lío y es con diferencia mucho más criticado y despreciado que todos sus antecesores. Por el momento, hasta parece que es un sembrador de sombras, pero con la perspectiva del tiempo lo mismo lucen nuevos soles y hasta lo declaran santo.

El Espíritu Santo dirá.

lunes, 18 de marzo de 2019

OTRA OBRA SIN ARTE CONTRA EL CRISTIANISMO

Ya cansa. Ya agota tanta irrespetuosidad y tanta irreverencia dirigidas contra la fe cristiana. Ya es vomitivo tanto odio y tanta persecución escondidos bajo el manto de la libertad de expresión. Ya fatiga que cualquier mediocre o pésimo artista para hacerse notar tenga que hacerlo a base de burlarse de las creencias de los seguidores de Jesús de Nazaret.

Siempre he considerado que ante estos ataques lo mejor es no responder. Porque salir al paso y entrar al trapo es tomar parte del juego y hacerles publicidad gratuita. Pero todo tiene un límite y la conciencia obliga.

Y ya no saben lo que hacer. Todo es mostrar con perversidad y desprecio los errores cometidos a lo largo de la Historia, no pocas veces sacándolos de contexto o juzgando con mentalidad presente mentalidades de siglos pasados. Todo es denigrar a personas y comportamientos a base de insultos. Todo es desprestigiar así sean excelentes los frutos cosechados.

Y como no pasa nada, como saben que los cristianos no respondemos a las bofetadas con bofetadas y que tenemos que perdonar no una sino setenta veces siete, pues ancha es Castilla.

Y ahora viene un grupo de teatro del malo, tan malo que son incapaces de llenar media sala con teatro del bueno, y que, para tener algo de éxito y les den subvenciones, que es lo importante, lo único que pueden hacer es aparecer, en una obra que han titulado “Dios tiene vagina”, completamente desnudos y enseñar, aparte de la celulitis, sus pubis velludos para así atraer a los calenturientos y lascivos al local, que asisten enmascarando su morbosa lujuria bajo el antifaz de que lo que ven es arte. ¿Arte? ¡Qué arte!, pornografía pura y dura disfrazada de escenificación.

Pero como saben que ni por esas se llena la sala, y puede cerrárseles alguna puerta subvencionadora con la que seguir viviendo como ricos haciendo que son pobres, a la desnudez cochambrosa les añaden lo de siempre, el ultraje y el escarnio de lo que para muchos es sagrado y trascendente. Y, hale, a ridiculizar la Semana Santa y todo lo que ello representa.

Y tras poco pensar, deciden vestirse solo las cabezas con capirotes y costales, para que de paso no se les vean huecas, y saltar una y otra vez sobre las tablas para que se les muevan y reboten las ubres, los pizarrines y los cataplines…, y así, como en la película “Malditos bastardos”, de Tarantino, hacer rugir y caer las babas de los espectadores tal y como lo hacían los nazis junto a Hitler en la sala del cine francés de Emanuelle Mimieux, viendo el filme que el miserable Goebbels proyectaba y en la que se veía a decenas de muertos abatidos a manos del francotirador alemán Fredrikc Zoller apostado en un campanario italiano.

Ya cansáis, señoras y señores del arte que no es arte y chupones del dinero que es de todos y ha sido generado a base de mucho sacrificio, esfuerzo y sudor. Ya cansáis con tanta ofensa, falta de respeto y desconsideración. Ya cansáis con tanto destruir por destruir, con tanta siembra de animadversión y rencor, con tanta manipulación de la Historia, con tanto buscar el enfrentamiento, con tanta depravación, con tanta cara dura… Con tanto ataque al cristianismo.

Y sí, lo sabemos. Ya sabemos que Dios tiene vagina, tal y como no paráis de hacérnoslo saber. Lo mismo que vuestras madres tienen pene, porque de lo contrario no hubieran engendrado tales engendros. 

miércoles, 6 de marzo de 2019

HOMBRE Y MUJER, IGUALES PERO DIFERENTES


La mujer ha salido de la penumbra de la Historia y ya es por ley igual al hombre en muchos lugares del mundo. Todo un logro que debe alegrarnos y hacer que nos sintamos orgullosos.

Ahora, la mujer tiene los mismos derechos y obligaciones que el hombre. No debe, pues, haber barreras para sus aspiraciones. Que sea lo que quiera y alcance los logros que desee. Nadie lo impida. Que vuele a los confines de los sueños, que supere todas las fronteras, que alcance las cimas más altas del universo.

Yo, que he sido testigo, en pleno siglo XXI, de la opresión a la mujer, que he visto como muchas no podían pisar un bar, ni vestir pantalones, ni cruzar la plaza a solas porque había hombres…; que he sabido del esfuerzo, la lucha y el sacrificio, en los duros tiempos del hambre, como ya he dicho en alguna otra ocasión, de mi abuela materna, analfabeta y pobre, para que sus hijas estudiaran y sacaran una carrera; que he vivido lo que es una madre dada al trabajo sin horas y de un padre amo de casa, cuando eso era de lo más indigno y despreciable… Yo, que he escrito y representado durante varios años la obra “Malos tratos” por infinidad de pueblos y ciudades, y que incluso estoy a favor de que la mujer pueda llegar algún día a ser ordenada sacerdote y tener plena voz y voto en la Iglesia… Yo, sin embargo, no puedo dejar de sentir, después de escuchar las noticias y ver el proceder de tantas mujeres que se manifiestan y gritan, que se está llegando a un extremo que en verdad no busca igualdad, sino confrontar, confundir y pretender desvestirnos de nuestra propia naturaleza para convertirnos en simple plastilina amorfa cuando no en incoloro blandiblú.  

Pienso que ante todo y por encima de las presiones e influencias que la sociedad intenta imponernos está la libertad individual y la decisión de pareja. Tampoco acepto los radicalismos de que hombre y mujer renuncien a lo que son para ser lo que no son y llegar a no conocer ni conocerse. Estoy a favor del feminismo y del masculinismo, pero en contra del machismo y del hembrismo. Porque el machismo es la dominación de la mujer por el hombre y el hembrismo la dominación del hombre por la mujer. Y machismo y hembrismo siempre acaban en sumisión cuando no en enfrentamiento, dolor, desesperación y violencia. Sin embargo, feminismo y masculinismo es todo lo contrario. El feminismo es luchar para que la mujer sea igual al hombre, sin que por ello deje de ser mujer, sin perder su propia idiosincrasia, su sentir especial, su naturaleza innata, sin masculinizarse… Y el masculinismo es desprenderse de la hombría mal entendida y dominante para unirse al feminismo y luchar junto a la mujer para que alcance la plena igualdad moral, social, política, cultural, religiosa…, sin dejar por ello de ser hombre, con sus características, sus diferencias físicas, su singularidad…, sin buscar feminizarse. Hombre y mujer iguales pero hermosamente diferentes.

Porque si no son hermosamente diferentes perderán la chispa de la vida, el cielo azul de la convivencia, la pasión más honda, el sentimiento más grandioso, el fruto más divino.

Y ya está bien de irnos a los extremos y creer que todo es acoso, violación, abuso, maltrato… Ya está bien de exagerar hasta el punto de hacer que sea un crimen un halago. Ya está bien de que mostrar cortesía sea de retrógrados; de que expresar sentimientos amorosos se catalogue de hostigamiento; de que insistir con elegancia y delicadeza para buscar trasformar el corazón del otro sea sinónimo de persecución… Ya me entienden… Dejemos al hombre cortejar, hablar, recitar versos, conquistar, enamorar, buscar un beso…, sin que se le llame abusador. Dejemos a la mujer que se embellezca, vista como quiera, sea atractiva, recite poemas, atraiga, seduzca, enamore, pretenda un beso…, sin que se le llame fulana.

Lúchese a favor de todas aquellas personas que andan en las diferentes ramas del árbol de la homosexualidad para que no sufran discriminación ni homofobia alguna. Lúchese también para que la igualdad entre hombre y mujer sea una realidad plena y absoluta. Pero dejemos, por favor, que siga habiendo hombres y mujeres que se sepan distintos, diferentes, complementarios, y que desde el respeto, desde lo íntimo, pacíficamente, sin que nadie se lo prohíba, se miren, se busquen, se atraigan, se cautiven… y disfruten de la vida, del deseo, del abrazo, de la locura, del amor eterno.